lunes, 16 de febrero de 2026

 

A FALTA DE MAGURIOS BUENAS SON PORRAS



Alegres nos las prometíamos Asun y un servidor cuando en las pasadas fiestas navideñas siendo imposible comprar magurios, en la tierra llana también conocidos como caracolillos de mar, al estar como estaban a precio de onza de oro, dejamos ese antojo para febrero.

Coincidía ese mes con nuestras vacaciones en la costa cálida y baños de mar, celebrábamos nuestros cumpleaños, coincidía con san Valentín, día en que se celebra el que con dos que se bien se quieren con uno que coma basta, y así que nos dispusimos a localizarlos en la plaza de abastos con la intención de comprar al menos un cuarto y mitad y alejar el antojo de nuestras mentes.



Imposible, ni en la plaza, ni en los congeladores de 7 mares, ni en los acantilados, mucho menos en los arenales que estas borrascas y temporales que asolan los mares y provincias los han dejado sin bicho viviente.

En fin, ante la ausencia de los deseados bígaros, y aunque la dieta del doctor Michelín aconseja mantener la distancia mínima de dos metros con el chocolate en todas sus variantes al igual que con los churros y las porras, decidimos hacer caso a uno de los consejos del mencionado Valentín, “ande o no ande churro pa lante" y como somos lo que somos, lo celebramos comiendo porras, que son más gordas. Una bonita tarde de merienda y celebración en mejor compañía.

Ahora solo toca esperar a la siguiente marea, o al siguiente Valentín, porque un churro al año no hace daño, si son porras, dos.

Aurelio Gutiérrez Martín de Vidales

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