A FALTA DE MAGURIOS
BUENAS SON PORRAS
Alegres nos las prometíamos Asun
y un servidor cuando en las pasadas fiestas navideñas siendo imposible comprar
magurios, en la tierra llana también conocidos como caracolillos de mar, al
estar como estaban a precio de onza de oro, dejamos ese antojo para febrero.
Coincidía ese mes con nuestras vacaciones
en la costa cálida y baños de mar, celebrábamos nuestros cumpleaños, coincidía con san Valentín,
día en que se celebra el que con dos que se bien se quieren con uno que coma
basta, y así que nos dispusimos a localizarlos en la plaza de abastos con la intención de comprar al
menos un cuarto y mitad y alejar el antojo de nuestras mentes.
Imposible, ni en la plaza, ni en
los congeladores de 7 mares, ni en los acantilados, mucho menos en los arenales
que estas borrascas y temporales que asolan los mares y provincias los han
dejado sin bicho viviente.
En fin, ante la ausencia de los deseados bígaros, y aunque la dieta del doctor Michelín aconseja mantener la distancia mínima de dos metros con el chocolate en todas sus variantes al igual que con los churros y las porras, decidimos hacer caso a uno de los consejos del mencionado Valentín, “ande o no ande churro pa lante" y como somos lo que somos, lo celebramos comiendo porras, que son más gordas. Una bonita tarde de merienda y celebración en mejor compañía.
Ahora solo toca esperar a la siguiente marea, o al siguiente Valentín, porque un churro al año no hace daño, si son porras, dos.
Aurelio Gutiérrez Martín de Vidales



No hay comentarios:
Publicar un comentario