domingo, 12 de abril de 2026

 

REMIGIO ARAMBURU TOLMO

IN MEMORIAM



Remigio Aramburu Tolmo, perteneció a esa larga lista de militares defensores de la República dados por desaparecidos y cuya muerte y lugar de enterramiento fue descubierta tiempo después de su fallecimiento por arma de fuego en Santurtzi, lugar donde fue enterrado. En su caso, una muerte en extrañas circunstancias y lejos del frente de guerra.

Datos recogidos del Registro Civil de Santurtzi:

15 de febrero de 1937. Desconocido, falleció el día 13 por disparos de arma de fuego. Su cuerpo se encontró a las doce horas del día 14 en el sitio llamado Cercamar, en la carretera a Ciérbana. Portaba una placa con el número 50391.

11 de marzo de 1937, el desconocido anterior es identificado y registrado como Remigio Aramburu Zolmo (Tolmo). Remigio era natural de Sumbilla (Navarra) de 37 años y de profesión minero. La Comandancia Militar de Bilbao da a conocer que Remigio era miliciano afiliado a la C.N.T milicias M.A.O.C. con chapa Nº50391.



Genealogía de Remigio Aramburu Tolmo, Sumbilla 1 de octubre de 1899-Santurtzi 13 de febrero 1937:

En 1792 contraen matrimonio en la villa de Vera (Navarra), Francisco Tolmo Echevarria natural de Irurita y Javiera Antonia Marticorena Almandoz, nacida en Vera el 6 de agosto de 1767. Los padres de Francisco fueron: Gerónimo Tolmo y María Josefa Casanova, naturales él de Irurita y ella de Azpeitia y los padres de Javiera: Isidro Marticorena natural de Echalar y María Lorenza Almandoz natural de Vera. Sus abuelos paternos fueron: Juan Martín de Marticorena y Graciana de Narvarte, naturales de la villa de Echalar y los abuelos maternos fueron: Francisco de Almandoz natural de la villa de Aranaz y Ana María de Ezponda natural de Vera.

Francisco Tolmo y Javiera Antonia Marticorena tuvieron los siguientes hijos todos nacidos en Vera: María Gerónima, nacida el 9 de agosto de 1793, Miguel José nacido el 15 de agosto 1796, Ana Josefa, nacida el 4 de marzo de 1799, Gregoria Josefa, nacida el 28 de noviembre de 1800, María Josefa Francisca, nacida el 26 de junio de 1802, Juan Antonio, nacido el 13 de enero de 1805, María Esteban, nacida el 13 de abril de 1807, y Juan Esteban, nacido el 28 de diciembre de 1808.



Miguel José Tolmo Marticorena contrajo matrimonio en Vera el 14 de noviembre de 1825 con María Jacinta de Urroz Ynda, natural de Legasa, siendo sus padres Francisco de Urroz natural de Donamaria y María Josefa de Ynda, natural de Legasa. Uno de los hijos de este matrimonio fue, José Francisco Tolmo Urroz, nacido en Vera el 10 de febrero de 1827.

José Francisco Tolmo Urroz contrae matrimonio en Sumbilla el 8 de junio de con Florencia Iturbide, nacida en Sumbilla en 1836, y siendo unos de sus hijos; Faustina Tolmo Iturbide, nacida en Sumbilla el 13 de abril de 1873.

Faustina Tolmo Iturbide contrae matrimonio en Sumbilla el 13 de octubre de 1896 con Ramón María Fidel Aramburu Berasategui, bautizado en Oiartzun (Gipuzkoa) el 24 de abril de 1869, hijo de José Miguel Aramburu Retegui y de Josefa Joaquina Berasategui Bengoechea. Siendo sus hijos todos nacidos en Sumbilla: María Aramburu Tolmo, nacida el 15 abril 1897, Remigio Aramburu Tolmo, nacido el 1 de octubre de 1899, María de la Encarnacion, nacida el 25 marzo 1902, Elisa, nacida el 13 de julio de 1904, Doroteo, nacido el 20 de noviembre de 1907 y Florentino, nacido el 11 de mayo de 1910.

*Entre las fichas de combatientes navarros en la guerra civil por el bando sublevado, aparece el vecino de Sumbilla, Antonio Aramburu Tolmo.

 



Santurtziko Genealogia Zaleak

Aurelio Gutiérrez Martín de Vidales

 

 

sábado, 11 de abril de 2026

 GUERRAS CARLISTAS SANTURTZI 1874



La Época, 6 de mayo de 1874. Vi ayer en Santurce los hospitales carlistas, que estos no pensaron en evacuar, bien al contrario de lo que pasó en Algorta. Son cinco, y en todos ellos hay enfermos o heridos. El mejor es sin duda alguna el de Murrieta, llamado así por ser este el nombre de su fundador. Confieso que su aspecto despertó en mi alma cierto sentimiento de envidia porque yo no he visto jamás, amigo mío, en nuestros improvisados hospitales de sangre, ni en los antiguos de las poblaciones, ni en parte ninguna, cosa que pueda igualarse al de Murrieta.

Cúrense allí 230 heridos, entre los cuales hay algunos soldados de nuestro ejército, que, habiendo caído en posiciones atacadas, pero no ganadas, quedaron prisioneros de los carlistas. Las salas del primer piso están dedicadas a oficiales, y las restantes a individuos de tropa. Descansan todos en camas de hierro, tienen buenos colchones, sábanas abundantes y muy limpias, cuanto puede proporcionar el más exquisito esmero. Los dependientes del establecimiento son todos carlistas, y el que no lo es lo parece al menos, llevan uniforme compuesto de pantalón, chaqueta y boina moradas. Sobre la boina una margarita de plata o metal blanco, con botón dorado, a entera semejanza de la flor que conocemos con aquel nombre.

La limpieza del hospital es extremada, y magnífica la asistencia que en él reciben los heridos. El guardarropa apenas puede contener las sábanas, colchas, vendajes, etcétera. Cuanto comen los heridos, excepto la ración de bizcochos se condimenta dentro del establecimiento. Hay en este ocho médicos y el número correspondiente de practicantes. El encargado, mientras me acompañaba en la visita, me comentó que todo aquello se pagaba con los fondos de las ambulancias y sociedades particulares, sin que el ejército carlista hiciera otra cosa que dar a sus heridos la ración de carne, la cual se aprovechaba para los caldos, y era excelente según su estimación.

En la escuela de náutica, fundada también por Murrieta, hay diez oficiales, convalecientes la mayor parte, y no muy perseverantes por lo que veo en sus inclinaciones a la vida de aventurero.

 Aurelio Gutiérrez Martín de vidales

viernes, 10 de abril de 2026

 

ANTONIO MARÍA ÁLVAREZ MOYA

efemeride



Antonio María Álvarez Moya, fallece en Santurtzi el 10 de abril de 1874. Se alistó voluntario al ejército carlista y siendo herido en la conocida como batalla de Somorrostro, muy probable a finales de marzo de dicho año, es trasladado a uno de los hospitales de Santurtzi donde fallece.

La Época, 7 de abril de 1874. La carta fechada anteayer decía que en Santurce y Portugalete se mueren muchos heridos por falta de asistencia médica, y sobre todo de medicamentos…

Antonio María era hijo del matrimonio celebrado en Granada el 27 de julio de 1842 y formado por María de la Purificación Moya y Chacón, II Condesa de Chacón, (Alcolea-Almería 14 de mayo de 1823-Madrid, 9 de octubre de 1878) y de Antonio María Álvarez de Quindós y Gutiérrez de Aragón, (Granada, 15 de mayo 1799- Madrid 25 de diciembre 1874). Fue Senador del Reino, Caballero de la Orden Militar de Santiago en 1864 y de la Orden Civil de San Juan de Jerusalén en 1851 y Gran Cruz de Isabel la Católica, segundo mayor contribuyente de Málaga, además de gobernador civil y militar. De entre sus propiedades está relacionado el famoso café de Chinitas. Anteriormente en el año 1831 había contraído matrimonio con Amalia Ruiz Delgado, natural de Lima-Perú y afincada en Málaga. Siendo sus hijos, Antonio, Pedro y Amalia Álvarez y Ruiz. Amalia Ruiz Delgado fallece el 9 de agosto de 1838.

Los hermanos de Antonio María fueron: Matilde (Málaga 1844-1919), Miguel, III conde de Chacón y Caballero de Calatrava en 1881, (bautizado en Málaga 16 de noviembre 1845) y Pedro Álvarez Moya.

https://mikelatz.blogspot.com/2016/05/25-marzo-1874-un-dia-de-lucha-en-las.html

https://investigacionesprovincialesmalaguenas.blogspot.com/2026/01/antonio-maria-alvarez-gutierrez-un.html?m=0

https://ramhg.es/wp-content/uploads/2025/03/estudios-05_2025-03_gomez_de_olea.pdf, páginas 57-58.

Aurelio Gutiérrez Martín de Vidales

jueves, 9 de abril de 2026

 

MONUMENTO A LA SARDINERA EN SANTURTZI



Nadie como el historiador de Santurtzi Jon Fernández García de Iturrospe para dejar plasmado la historia del monumento a las sardineras de Santurtzi y el blog Santurtzi Historian Zehar es una buena prueba de ello.

Jon se dedicó con ahínco a recopilar todos los datos que hicieran referencia a esta escultura, pero le quedó la pena por más que revolvió Roma con Santiago de no haber podido conseguir documento alguno sobre las pruebas que el escultor Joaquín Lucarini Macazaga realizó antes de alcanzar su obra definitiva.

Sin embargo, yo y de manera casual estaba paseando por Vitoria-Gasteiz cuando en una tienda de anticuarios me paro a mirar los escaparates y frente a la puerta de entrada ahí toda orgullosa veo la imagen de la sardinera, obra de la escultura original en bronce con el nombre del autor y año 1963 en la parte posterior.



Por supuesto que entro en la tienda pido permiso para fotografiarla y de paso preguntar si la sardinera estaba en venta. La contestación es que hasta el día 15 está reservada y en caso de no venderse en ese día saldría de nuevo a la venta por el valor que me ofrecen, también me comentan que su procedencia es directa del hijo del escultor. Por mi parte si alguna persona está interesada en su compra, gestores del Ayuntamiento incluidos, les puedo dar los contactos y dirección del anticuario.

Aurelio Gutiérrez Martín de Vidales

 

martes, 7 de abril de 2026

 

MI CORNITE RECONSTRUIDO



La romería del Lunes de Pascua o fiesta de Cornites que se celebra en Santurtzi es una tradición muy arraigada y muy querida en el Pico Serantes. Costumbre ha sido hasta hace bien pocos años acudir a ella con un cornite; pan cocido con un huevo entero en su interior y cuyo origen está aún por descubrir. Hay quien lo relaciona con las sobras del rancho de los militares que ocuparon el fuerte después de su construcción una vez acabadas las guerras carlistas, y otros que su origen lo señalan de índole religiosa.

Sin embargo, el cornite de nuestra memoria va desapareciendo y en la actualidad es frecuente ver comer en las campas del Serantes a su sustituto actual como amaiketako: el talo con chorizo, con morcilla o para golosos relleno con chocolate. Parece ser que hoy es de pobres llevar al monte un huevo cocido y pan, únicamente he visto a Iñigo en el Mazo con este menú, ni panaderías que se presten como añataño en elaborar este bocado llamado cornite, y mucho menos la colaboración del Ayuntamiento para mantener la tradición con este bocado llamado cornite.



Un servidor para la ocasión me he decantado por un cornite reconstruido. En el día de ayer domingo en mi paseo por el Serantes tuve la suerte de recoger unos champiñones e igualmente la suerte de encontrarme con mi amigo Francisco, colega de mili en Zaragoza y propietario de corral y huerta más cerca que lejos de Mamariga y viendo los champiñones y con el fin de un futuro revuelto me regaló media docena de huevos de gallinas felices.

Dicho y hecho con estos dos ingredientes propios del Serantes, huevos y champiñones tengo un revuelto o un nuevo cornite Serantes que me servirá de amaiketako a la vez que disfruto de las vistas del Abra.



 Aurelio Gutiérrez Martín de Vidales

lunes, 6 de abril de 2026

 

CORNITES Y MIS RECUERDOS DEL PICO SERANTES



En su día con la ayuda incondicional de mi amigo Txema de los Frailes, y con el aporte de material propio, se elaboró el video que figura al final del artículo y que resume mis sentimientos sobre el Pico Serantes, y en él enmascaradas mis vivencias. Así que en este día tan importante como es el de la celebración de Cornites lo rescato  del recuerdo.

El Serantes es un sentimiento, es una parte de los símbolos y recuerdos que llevamos aquellos como en mi caso vivimos cerca de Bizkaia pero lejos de Santurtzi. Este año sin embargo si celebraré Cornites en Santurtzi y desde la cima gozaré de sus cuatro puntos cardinales.

Es ese monte que se defiende hasta el aburrimiento cuando te cuentan que Larhun, Peñas de Aya o el Gorbea, según el caso, son los montes más bonitos del mundo. Es quererle y echarle en falta cuando no lo puedes disfrutar. Es hacer cumbre, ver la margen izquierda, el Abra, Triano, recoger recuerdos que se agolpan según va avanzando la edad de cada cual.


Es Cornites, el fuerte con sus galerías recorridas en la niñez, es la cueva del Pastor, la de las estalactitas y estalagmitas, es deporte, la alternativa al cemento, subir y bajar dos días a la semana jueves y domingos durante años. Son los champiñones de abril, y las flores de mayo. Y el placer de los días de sirimiri, poder oler a monte, a Pico Serantes.

Es recordar que mis antepasados en sus campas cultivaron viñedos de txakoli, y que mi bisabuelo Patricio trabajó en la carretera del fuerte. Es disfrutarlo al menos todos los domingos, y una promesa cumplida, que todos los 1 de enero, desde la cima de un monte me sienta feliz.  El Serantes es la excusa para poder reencontrarme con mis amigos lejanos.

Pero, es más, es una defensa de nuestro Patrimonio Histórico Cultural, y es una muestra de gratitud a mis Amigos, Larri, Txema, Xanti y Patxiku, con los que realice infinidad de travesías de montaña, y me ayudaron a sobrellevar mis años en Lesaka. Con ellos aprendí que la felicidad de hacer cima en un monte no depende de su altitud, sino simplemente de alcanzar la cumbre. Como la Vida misma.

https://www.youtube.com/watch?v=t8f0TW7RlGk

Aurelio Gutiérrez Martín de Vidales

domingo, 5 de abril de 2026

 

NAUFRAGIO LANCHA EL GALLO FEBRERO 1880

                                                          autor, Anselmo Guinea

En el mismo mes y año, febrero de 1880 que salen a concurso la construcción del Muelle de Hierro y el dragado de la ría y con ello tratar de evitar el alto índice de naufragios en la barra de la ría, un accidente marítimo con muertos vino a poner de relieve la urgencia del inicio de las obras, para así poder paliar y reducir dichos accidentes.

Durante dicho mes de febrero hubo un temporal de tal envergadura que obligó a tener amarrados “en la ría de Bilbao es decir en la extensión que abarca desde Olaveaga hasta Portugalete 210 embarcaciones de todas clases, a saber 106 vapores ingleses, 24 españoles, 9 franceses,2 holandeses, 2 belgas, 2 noruegos, 1 alemán, y 1 de Dinamarca. Total 147 vapores, que sumados con los 63 buques de vela de distintas nacionalidades hacen las 210 embarcaciones citadas.



De tal manera era el temporal, que según recoge el diario El Noticiero Bilbaíno se hicieron las siguientes consideraciones. Parece imposible, pero sin embargo es una verdad, en la ría de la importancia de la de Bilbao apenas hay boyas ni cañones en los muelles para amarrar los buques. Así sucede que en días huracanados como los de esta semana, hayan sido arrancados grandes trozos de pretil de los muelles en los cuales se hallaban amarrados los vapores, urge, por tanto, que se coloquen cañones y boyas para evitar siniestros.

La siguiente, es la carta que Ricardo Vildosola envía al periódico El Noticiero Bilbaíno, en representación de la cofradía de Santurce en la que relata los hechos del naufragio de la lancha El Gallo, sucedido el 16 de febrero de 1880 a la altura de Muskiz.

Sr. director de EL Noticiero Bilbaíno.

Muy señor mío, muy dolorosamente me es el tener que participarle a V. de la triste desgracia del náufrago de la lancha de la matrícula de este puerto titulada El Gallo, que como otras de esta cofradía se dedicaba a la penosa navegación y ejercicio de abordar buques que se dirigen a la barra y ría de esa villa.

Esta lancha nombrada como he dicho El Gallo, ha salido de este puerto hoy a las cinco de la mañana, tripulada con once robustos y fuertes marineros de este pueblo, gobernada y patroneada por su dueño y práctico lemán de barra el inteligente y valiente marino D. Clemente de Ostria, la que a las siete y media de la mañana  hallándose en esta abra a la altura de Musquiz y Ontón y a distancia de tres millas de tierra, ha naufragado, quedando aquellos once infelices asidos y de mala manera a la lancha que acababa de zozobrar, sin que nadie fuera testigo de esta terrible desgracia, más que un joven que de un monte entre Ontón y Musquez pudo verlo.

El joven Inmediatamente se dirigió al puerto de Poveña dando noticia de aquel siniestro, y en el momento cuatro hombres intrépidos de aquel puerto echaron al mar desde el embarcadero construido por el señor Mac-Lennan y compañía, un bote pequeño que por casualidad encontraron. Pero en el trayecto a distancia que recorrían, el bote  hacía muchísima agua al llegar donde estaban los desamparados náufragos, ya aquella pequeña embarcación apenas era suficiente para aguantar a los cuatro marineros, que con tan buenos deseos habían salido a salvar a sus compañeros, circunstancia que dolorosamente les obligó a desistir de tomar ninguno a su bordo, y solamente pudieron dirigirles algunas palabras de consuelo  y promesa de que avisarían al puerto de Ciérvana para que fueran a salvarlos.

En este momento hubo escenas desgarradoras para unos y otros; pero el intrépido y animoso practico D. Clemente de Ostria. que tan cerca tenía el fin de su vida, dijo a todos sus tripulantes: «ánimo, muchachos que ya aguantaremos hasta que se avise y nos vengan a recoger».

Dicho esto, el bote con los hombres volvió a Poveña, pero al poco tiempo uno de los muchachos de la lancha dijo a los demás: «y marcharé en el bote para sí puedo, avisar en tierra.» Dicho esto, se arrojó al mar, y dirigiéndose a nado a aquel bote que viendo los que le tripulaban tan denodado arresto, le esperaron y recibieron a su bordo, marchando como mejor pudieron al mismo punto de Poveña. Inmediatamente que saltaron a tierra, avisaron al puerto de Ciérvana de la desgracia ocurrida; y como en este puerto sí hallaran otras dos lanchas de esta misma cofradía de Santurce se lanzaron al mar con la precipitación y rapidez del rayo buscando a sus hermanos náufragos en el océano del mar, y que en aquel instante luchaban con la agonía  desgarradora de la muerte: así fue, avistaron la lancha náufraga, se acercaron a ella; pero ¡oh! dolor solo vieron en ella un solo hombre y desaparecieron otros dos en aquel terrible lance en los abismos del mar, sin que  sus esfuerzos consiguieran más que salvar la vida del que presenció la muerte de todos sus nueve compañeros de infortunio, y no pudiendo hacer más que recoger aquel hombre y lancha náufraga, volvieron al puerto de Ciérvana, en el que prestaron los auxilios necesarios a aquel desdichado que la Providencia había salvado.

La narración de lo ocurrido desde la siete y cuarto de la mañana en que naufragó aquella lancha, hasta las once y mediado la misma, hora en que llegó la de Ciérvana hecha por éste que salvaron, testigo de la muerte de los otros nueve, y entre ellos un hermano suyo, es difícil digo imposible, de describir ni aproximarse a relatarla, porque la pluma se resiste a poder hacerlo.



Entre los once tripulantes había dos muchachos de corta edad que fueron sostenidos en un principio por el valeroso práctico y patrón de aquella lancha D. Clemente de Ostria. hasta tanto que se le agotaron sus tuerzas, sumergiéndose aquellas tiernas criaturas para no volver  aparecer, a los pocos minutos sucedió lo mismo con su protector poco antes, el sr. Ostria, que sin duda cansadísimo, desfallecido y sin fuerzas, también se sumergió; esto mismo ocurrió con cuatro  hermanos, que uno a otro se sostenían pereciendo dos de ellos después de haberse auxiliado hasta el último, siendo uno de ellos el salvado por la lancha que salió de Ciérvana; este tenía agarrado al otro hermano hasta casi acercarse la misma lancha a quien debe su existencia, pero falleció en sus mismas manos.

Los nombres de los que tripulaban aquella lancha y se han ahogado, con los dos que se han salvado son :

FALLECIDOS: Clemente Antonio Ostria Sota, es bautizado en Santurtzi el 25 de noviembre de 1836. Era hijo de Ramón Ostria Peña y de Fermina Sota Castillo. Estaba casado con Mónica Luisa Hurtado Orbeta, nacida en Santurtzi el 4 de mayo de 1839.

Fueron sus hijos todos bautizados en Santurtzi: Juan Simón Ostria Hurtado, 1/06/1866, Dolores, 26/06/1873, Francisco Manuel, 16/01/1876, Dionisio, 09/10/1877, Santos, 01/11/1880

Raimundo Hormaechea Respaldiza, solterobautizado en Santurtzi el 15 de marzo de 1860. Era hijo de Juan Bautista Hormaechea Arregunaga y de Dominica Respaldiza Arza. Este matrimonio se celebró en Santurtzi el 16/12/1851.

Sus hermanos bautizados en Santurtzi: Venancia Carolina, 02/04/1855, Inocencia, 28/12/1865, y Francisco, 09/11/1862.

Justo Antonio Urioste Sierra, bautizado en Santurtzi el 28 de mayo de 1853. Era hijo de Braulio Urioste Casal y de Severa Sierra Betanzos. Estaba casado con Antonia Eusebia Beldarrain Hormaeche nacida en Madrid en el año 1853.

Sus hijos bautizados en Santurtzi: Cipriano Urioste Beldarrain, 17/09/1873, Francisca, 20/05/1877 y Nicomedes, 03/01/1880.



Braulio Juan Beraza Villate, soltero, bautizado en Santurtzi el 24 de junio de 1859, y su hermano Matías Beraza Villate, soltero, eran hijos de José Beraza Allende y de María Eugenia Villate Garai, María es bautizada en Muskiz el 14 de febrero de 1826.  Juan y Matías, tenían un hermano de nombre Anselmo, bautizado en Santurtzi el 07/setiembre de 1867.

Ruperto Manuel Loredo Líbano, bautizado en Santurtzi el 26 de marzo de 1854. Era hijo de Julián Loredo Larrauri y de Josefa Dolores Líbano Alava. Estaba casado con Brígida Ventura Alisal Hurtado, bautizada en Santurtzi el 9 de octubre de 1845, matrimonio celebrado en Santurtzi el 25 de enero de 1877.

Fueron sus hijos bautizados en Santurtzi: María Martina Loredo Alisal, 12/11/1877 y Emilia, 30/05/1880.

Juan Landeta Quintana, bautizado en Santurtzi el 12 de junio de 1854, era hijo de Nicolás Landeta Casal y de María Quintana Perea. Estaba casado con Ramona Camino Gutiérrez, bautizada en Santurtzi el 16 de agosto de 1857. Posteriormente Ramona contraería matrimonio con Pedro Pérez Palacios.

Era su hijo Félix Landeta Camino, bautizado en Santurtzi,01 de agosto de 1879.

Pedro Celestino Ruiz Sánchez, casado con Patricia Antonia Larrea Pedraja, bautizada en Santurtzi 17 de marzo de 1854. Era hija de Andrés Larrea Pucheta y de Gumersinda Pedraja Palacios.

Su hija fue María Isabel Ruiz Larrea, bautizada en Santurtzi el 05 de julio de 1878.

 Ramón Rivas Echevarría, soltero. Bautizado en el Valle de Trápaga el 08 de noviembre de 1864, era hijo de Claudio Rivas Mendívil y de Francisca Echevarría Tapia.

Sus hermanos bautizados en Santurtzi fueron: Juliana Rivas Echavarría, 25/02/1871, José, 06/12/1873, Bonifacio, 14/05/1876 y Pedro, 29/12/1878.

SUPERVIVIENTES: Ángel Hormaechea Respaldiza, soltero, bautizado en Santurtzi 02/11/1857, y Telesforo Martínez San Martín, casado, bautizado en Gueñes el 5/01/1851. En Zalla el 6/11/1871, había contraído matrimonio con Josefa Ochoa Laiseca.



Nada digo a V. del llanto y luto de que se halla revestido en tan triste momento este pueblo; así es que el Ayuntamiento se ha reunido en el acto y ha hecho comparecer al seno del mismo a los pocos particulares que nos encontramos en este puerto, para proporcionar algún pequeño medio de enjugar tan abundan es lágrimas de estas nueve familias que han quedado en la orfandad, resultando de esta reunión el que el municipio contribuya de los fondos destinados a calamidades públicas, con dos mil reales, y que abierta una suscripción por los concurrentes haya dado un resultado de seis mil trescientos diez reales, acordándose al mismo tiempo nombrar una Junta y una Comisión del seno de la misma para tratar con las autoridades  superiores de esa villa y esas redacciones de periódicos afín de llegar medios conque poder socorrer en lo posible a tanta desgracia .

El práctico que se ha desgraciado, D. Clemente de Ostria, era uno de los más queridos de las tres Cofradías de Portugalete, Algorta y esta de Santurce y muy apreciado por todos los capitanes, no solamente españoles sino extranjeros que atravesaban la barra y ría, y en particular de los ingleses, pues poseía su idioma como si él también hubiera sido inglés. Estuvo embarcado en el vapor Dalia, inglés, más de dos meses, o ínterin permaneció en esta costa extendiendo el cable submarino o telégrafo.

Otra desgracia por el estilo de la que tengo el disgusto de anunciarle sucedió el 16 de agosto de 1874, con la lancha de este puerto nombrada Tía y Sobrino, su patrón D. Leonardo Landeta que también pereció con otros ocho tripulantes.

Si al insertar en su apreciable periódico la desgracia sucedida en este puerto tuviera a bien y le fuera posible abrir en las columnas del mismo, una suscripción en favor de estas viudas y huérfanas llamando la atención de ese bondadoso y caritativo sin igual pueblo, se lo agradecería en el alma en nombre de las nueve infelices familias, y por ello se atreve a darle las gracias su afectísimo S. s. q. s. m. b.

El mismo día del naufragio, por la tarde a convocatoria del presidente de la Junta del Concejo, José Juan Urquiola, se reunió dicha Junta para crear una Comisión encargada de recaudar fondos y demás, que sean necesarios para los huérfanos y familiares.

Y de la siguiente manera se realizó la distribución de los fondos recogidos.



Reunidos en el Concejo de Santurce el 23 de marzo de 1880 en la Casa Consistorial, bajo la presidencia del señor alcalde José Juan Urquiola, se procedió al reparto entre las familias citadas de la cantidad de cuarenta y nueve mil novecientos noventa y nueve reales y cincuenta céntimos en la siguiente manera.

A Mónica de Hurtado viuda de Clemente de Ostria, se la entregó en dinero en metálico 6.475 reales, quedando en poder del cura párroco D. Blas de Uribe 1.850 reales si da a luz el feto que se supone tiene en el vientre, tal y como se acordó con anterioridad.

A Patricia Larrea, se la entregó la cantidad de 3.912,50 reales y 1.850 reales que se adjudican a su hija María Ruiz, que se impondrán en la Caja de ahorros de Bilbao.

A Brígida del Alisal, viuda de Loredo se ha entregado 4.662, 50 reales, quedando en poder del cura párroco 1.850 reales para el feto que se supone tenga en el vientre, pues dice que está en cinta.

A Dominica Respaldiza, que se la desgració un hijo, se la entregaron 3.912,50 reales.

Lo correspondiente a Antonia Beldarrain, viuda de Antonio Urioste, que son 7.625 reales.

Lo de la viuda de Beraza, que perdió dos hijos y la corresponden 5.212,50 reales.

Lo de Francisca Echevarría que son 6.887,50 reales.

Lo correspondiente a Ramona Camino, viuda de Landeta, que son 3.912, 50 reales, se acordó pase a Tesorería para ser administrado en especie. Además, se llevará a la Caja de Ahorros la cantidad de 1.850 reales asignados al hijo de Ramona Camino, llamado Félix Landeta.

Las cantidades entregadas son para esta cuenta, puesto que todavía falta en recaudar algunas cantidades, las cuales se distribuirán a proporción tan pronto como se pueda”. Efectivamente en abril y diciembre de dicho año, se realizó otro reparto.

 Aurelio Gutiérrez Martín de Vidales