domingo, 5 de julio de 2026

 

VITORIA 1ª GUERRA CARLISTA

DESPACHOS DE GUERRA, OCTUBRE 1833- ABRIL 1834


El pasado día 28 de abril, festividad de San Prudencio, al visitar Armentia y comprobar en la fachada sur de la basílica las muestras de proyectiles sobre la pared, se despertó mi curiosidad por conocer desde cuándo y porqué está dicha pared en esas condiciones. Sin proponérmelo, esta duda se ha convertido en una serie de investigaciones que me llevan a conocer los hechos que sucedieron en la 1ª guerra carlista en Vitoria, y que publico en forma de cronología a través de los datos recogidos de la prensa consultada en la hemeroteca digital de la Biblioteca Nacional Española (BNE).

Sobre el origen de los impactos en las paredes de la basílica siguen siendo un misterio y hoy en día no he resuelto mis dudas. En algunos documentos he encontrado referencias que los relacionan con las luchas y posteriores fusilamientos en esta pared entre: carlistas, liberales, o de civiles en la 1º guerra carlista o bien de franceses, españoles y otras nacionalidades en la guerra independencia, etc.

Por mi parte al no encontrar en la prensa noticia alguna de fusilamientos en Armentia, me inclino a que la batalla de Vitoria sucedida el 21 de junio de 1813, y la confrontación armada en las cercanías de Armentia y de la iglesia de San Andrés, hoy Basílica de San Prudencio de Armentia, tenga mayor responsabilidad en los fusilamientos, que los hechos armados   que sucedieron en Vitoria entre los años 1833-1834, periodo de mayor concentración armada en la 1ª guerra carlista en esta capital.  En ambos casos, bien pudieran ser fusilamientos aislados en unos contextos bélicos ignorados por la prensa de la época.



COMIENZO DE LA 1ª GUERRA CARLISTA EN VITORIA

DESPACHOS DE GUERRA

Boletín del Comercio, 11 de octubre de 1833. El día 3 de octubre por la tarde hubo en la villa de Bilbao un movimiento contra la sucesión legítima y directa del trono español. El corregidor de Vizcaya y uno de los diputados se vie ron precisados a huir, y en el tumulto fue muerto un joven, cuñado de este último.

En Vitoria hubo el día 7 de octubre otro movimiento de la misma clase y en el mismo sentido. Los fautores han detenido la mala de Francia, (El término mala es un préstamo del francés malle, que significa 'cofre, valija' y hace referencia al servicio postal).  el correo de Madrid y todas las diligencias que transitaban de una parle a otra. Parece que este ejemplo ha sido imitado en Logroño. Los desórdenes han procedido de algunos comandantes de voluntarios Realistas que han logrado seducir muchos individuos de esta arma.

Parece que en Bilbao dispusieron y dirigieron el movimiento el brigadier Zavala y el marqués de Ermua; en Vitoria el coronel de voluntarios Realistas Verástegui, con los voluntarios de esta ciudad y de las cercanías: en Logroño el oficial retirado D. Santos Ladrón.

Los alborotadores de Vitoria capitaneados por un tal Verastegui, por un fraile que no vive en su convento, y por un confitero arruinado, han señalado el principio de administración revolucionaria por un hecho escandaloso y brutal, apoderándose de la correspondencia pública, deteniendo a los viajeros, e interceptando las comunicaciones regulares.



El Correo, 11 de octubre de 1833. Hemos oído a personas que se suponen bien informadas, que tan pronto como se supo en Francia el atentado que-han cometido en Bilbao y en Vitoria los que se han pronunciado contra la legitimidad de los derechos al trono de nuestra augusta Reina Doña Isabel II, las autoridades limítrofes hicieron a las de nuestra frontera las más cordiales ofertas, en los mismos términos que lo ha verificado a nuestro Gobierno el embajador de aquella nación.

Con motivo de la intentona de algunos hombres turbulentos en Bilbao salieron de Vitoria las pocas tropas que allí existían, dirigiéndose a sofocar una sedición, que no encontró apoyo en el pacífico vecindario.

Animados los mal intencionados que habla en Vitoria con esta circunstancia, se sublevaron contra el Iegítimo gobierno de nuestra joven Soberana doña Isafabel II, y han detenido la correspondencia de la mala de Francia. Es de esperar que esta tentativa no produzca otro resultado que el de dar a conocer ríanos cuantos díscolos, cuyas maniobras no hallan en los hombres sensatos el auxilio que se imaginan.

Las demás provincias se mantienen, así como esta capital, en la más completa tranquilidad. El referido incidente hace que no podamos dar cn este número las noticias extranjeras que corresponden al correo de hoy, como lo verificaremos inmediatamente que recibamos los papeles, que esperamos no tarden.

Boletín del Comercio, 15 de octubre de 1833. Por las comunicaciones que ha recibido el Gobierno de S. M. la Reina Gobernadora del capitán general de las provincias vascongadas, su fecha en Tolosa a 8, 9 y lo del presente mes, se sabe que habiendo salido este general en la mañana del 5 de la plaza de S. Sebastián con dirección a Bilbao para castigar la criminal sublevación ocurrida en aquella villa, tuvo noticia en Azcoitia de que los sediciosos se adelantaron hasta Çibart, y propagando tan detestable ejemplo se había suscitado en Vitoria igual movimiento de rebelión, dirigido por Verástegui y otros cabecillas; cuyas circunstancias movieron al expresado general a detenerse y marchar a Tolosa, donde en franca y libre comunicación con el virrey de Navarra espera las tropas que se han destinado y están en marcha para dirigirse rápidamente sobre Vitoria, desbaratar de un golpe a los perturbadores de dicha ciudad, y continuar sus operaciones hasta arrojar de Bilbao, y exterminar en las provincias de Vizcaya y Alava, a los promovedores de las turbulencias que afligen a sus pueblos.

La Revista Española, 15 de octubre de 1833. Una persona para nosotros muy fidedignas ha leído, un pasaporte expedido en Vitoria por el fraile que allí ejerce la autoridad de intendente de Policía. He, aquí los términos en que está concebido: ¡Viva Carlos V! Año primero de la Cristiandad. Nos Fray Eulano concedemos pasaporte, etc. para pasar a la revolucionaria villa de Madrid de fianza prestada por D. Fulana de tal, de esta vecindad.



El Correo, 17 de octubre de 1833. Se dice que en el puente de Miranda han sido batidos y destrozados por los voluntarios que manda el general D. Fernando Butrón, los facciosos que habían enarbolado el estandarte de la rebelión en Vitoria, con la prisión y muerte del cabecilla Verástegui. También se asegura que González y los demás fugitivos de la facción de Talavera de la Reina han sido aprehendidos en el pueblo de Miajadas.

Creemos que nuestros lectores no verán con disgusto el ridículo estilo de los pasaportes que la facción de Vitoria daba a los transeúntes. Para su inteligencia debemos advertir que el primer día solo dieron una papeleta impresa en cuatro dedos de papel en estos términos:

Pase D. N. N... Vitoria de octubre de 1833. Mendoza.

Pero los días siguientes nombraron superintendente de policía aun tal Fr. Pedro Jiménez Vaca, el cual daba los documentos en esta forma:

PRIMER AÑO DE LA CRISTIANDAD.

Nos Fr. Pedro Jiménez Vaca:

Concedo libre y seguro pasaporte a N., de profesión

C. A. R., natural de Vitoria, para que pase a la villa

revolucionaria de Madrid a diligencias propias de la legitimidad

del emperador Carlos v.

Deja afianzada SU conducta de catolicismo. Dado en

Vitoria Sic.

Fr. Pedro Vaca.

Boletín del Comercio, 18 de octubre de 1833. Tenemos noticias de que en la correspondencia interceptada por los sediciosos de Vitoria venían del extranjero muchos cupones de nuestra deuda consolidada pertenecientes a los réditos del semestre vencido que se está pagando en la Real caja de amortización. No dudamos, pues, que esta oficina superior examinara con el mayor escrúpulo las carpetas que se presenten acompañada de los cupones para asegurarse bien de que las firma son de personas conocidas y de responsabilidad notoria.



 La Revista española, 22 de octubre de 1833. En Vitoria se efectuó el movimiento revolucionario el 7, en cuya mañana D. Valentín Verastegui al frente de tres o cuatro batallones intimaron al comandante de armas de dicha ciudad el Sr. Villasana que se retirase con su tropa o que se preparase para recibirle, puesto que iba a atacar la ciudad. Esle después de haber consultado el estado de fuerzas de aquel y el de las suyas, que solo alcanzaban 200 hombres, vio que comprometía la suerte de aquel vecindario, la seguridad de su muy reducida fuerza, y finalmente, la del primer choque entre las fuerzas de S. M. la Reina (Q. D. G.) con hacer una defensa al parecer inútil, y se resolvió a retirarse con todos los honores militares para San Sebastián. En su consecuencia entró dicho Verastegui en la ciudad, se erigió en presidente de una junta que creó bajo el nombre de junta Suprema; proclamó a Carlos V, suspendió de sus funciones al Sr. administrador de Correos, admitió la cooperación del ordenador del ejército Zabala, puso la fuerza armada a las órdenes de los exentos de guardias Martínez, Breña y coronel Vea Murguia, y no hizo más alteración en las administraciones de Correos, Aduanas, etc. Puede asegurarse que el pueblo sorprendido y aun amedrentado ha reprobado lo hecho, y que solo los Voluntarios Realistas han tomado y toman parle activa en la rebelión. El 11 despachó Verastegui, para Miranda, una columna al mando de Vea Murguía y Breña, compuesta del batallón de Voluntarios Realistas de Vitoria y otro de los pueblos circunvecinos, la cual se adelantó hasta Pancorvo.

El Correo, 23 de octubre de 1833. El general D. Federico Castañon continúa en Tolosa con su columna aguardando las demás que por distintos puntos se dirigen hacia Vitoria, para cooperar y destruir la facción que ocupa a esta ciudad.

La Revista española, 25 de octubre de 1833. Los sublevados de Vitoria, según las últimas noticias, estaban muy discordantes entre sí, y a proporción que se acercaban las valientes tropas de la Reina Nuestra Señora, se entregaban a muy violentas disputas. Sabedores de que la Francia no da asilo, ni entrada, a los que no llevan pasaporte de las Autoridades legítimas, se ven muy apurados sobre el punto en donde deberán refugiarse en la crisis que les espera. La mayor parte de ellos han abandonado la ciudad, y buscan amparo en la aspereza de las montañas.

Diario Balear, 27 y 31 de octubre de 1833.  Se dice que en el puente de Miranda han sido batidos y destrozados por los voluntarios que manda el general D. Fernando Butrón, los facciosos que habían enarbolado el estandarte de la rebelión en Vitoria, con la prisión y muerte del cabecilla Verástegui.

En Vitoria son unos frailes los que se ponen al frente del levantamiento, y se reparten los empleos. ¿Que tienen que verlos frailes con los asuntos políticos? Su obligación es permanecer en el fondo de sus conventos, y no cuidarse en lo más mínimo de cuanto pasa fuera de ellos.

                                  Cuartel de de caballería de Vitoria 1830

Diario Balear, 6 de noviembre de 1833. Madrid 25 de octubre.  Acabamos de recibir y nos apresuramos a dar publicidad a los siguientes importantes documentos.

La escandalosa y temeraria rebelión con que una facción criminal ha tenido la osadía de sustraerse del Gobierno legítimo de nuestra Augusta y adorada Reina ISABEL II , y del de 1a Reina madre tutora y Gobernadora del Reino durante su menor edad, pronunciando en Vitoria y Bilbao el sedicioso grito de proclamar a Carlos V por Rey de España , sublevando al efecto al Señorío de Vizcaya y provincia de Alava, y armando sus habitantes para sostener unas pretensiones tan ridículas como reprobadas, injustas y crimínales, me han descubierto plenamente la existencia del germen de la rebelión que de muy atrás había previsto en dichos dos pueblos sostenido por los directores y corifeos, del partido que ellos mismos llaman Apostólico...

Boletín del Comercio, 15 de noviembre de 1833. Los facciosos de Vitoria no guardan respeto ni consideración a nadie para ellos la inmunidad de la correspondencia de los gobiernos extranjeros es tan insignificante como otras muchas cosas que desprecian altamente. Mr. Buquet, correo francés despachado desde París con pliegos para el señor Rayneval, ha sido robado y apaleado brutalmente; le quitaron y despedazaron los pliegos que traía, y ha tenido que retirarse a pie a Bayona. ¡Cuántos compromisos no causarían a la nación gentes tan indómitas y feroces si llegaran a apoderarse de la dirección de los negocios!

Boletín del Comercio, 22 de noviembre de 1833. Han llegado a Madrid varias personas que han salido hace pocos días de Vitoria. Los revolucionarios no han podido catequizar a ninguna de las clases acomodadas, la fuerza que tienen carece de todos los elementos que la hacen respetable; y ya empezaban a sentir la falla de numerario, pues habían suspendido la gratificación de una peseta diaria que daban a los soldados. Una cosa notable, y que está contestada por todos los que vienen de Vitoria, es que los desórdenes no empezaron hasta que llegaron allí algunos canónigos y frailes de Burgos que predicaban el exterminio y la muerte de todos los que no querían la rebelión, y que ellos designaban con el nombre de liberales. Ya saben estos la caritativa y piadosa afición que les profesan los cristianos de este año primero de la cristiandad rebelde.

Boletín del Comercio, 26 de noviembre de 1833. Oficio recibido en el ministerio de Guerra. Excmo. Sr.: La diputación general y junta particular legítima de la provincia de Alava, restituida a la libertad de que ha estado traidoramente privada desde el día 7 de octubre último, aprovecha los primeros momentos de su rescate para rendir a S. M. el tributo cordial de su lealtad.

En la respetuosa exposición y copia de la circular que acompaña verá V. E. el aniquilamiento de la facción revolucionaria, y el buen espíritu que no ha podido pervertir y se muestra ahora más enérgico que nunca en sus pueblos.

Dígnese V. E. ponerlo todo en conocimiento de S. M., inclinando su Real ánimo en favor de unos vasallos que nunca la han tenido más en su corazón que cuando almas resucitadas de la edad media querían oscurecer su idolatrada imagen.

La premura del tiempo no permite a la diputación y junta legítima extenderse más por ahora, como lo hará en el parte que indica en la exposición a S. M. Dios guarde a V. E. muchos años. Vitoria 22 de noviembre de 1833.  Iñigo Ortes de Velasco. = José Antonio Díazde Sarralde. —Joaquín de Urbina. =Diego López Cano. = Manuel de Arandia.

P. D. En este momento se acaba de recibir la agradable |noticia de que uno de los tercios que se formó con los mozos |de los 43 pueblos de la jurisdicción de Vitoria, acaba de hacer armas contra sus jefes, disolverse por sí mismo y correr a sus casas. = Ortes, Excmo. Sr. Secretario de Estado y del Despacho de la Guerra.



La Revista española, 26 de noviembre de 1833. Algunas personas procedentes de Vitoria, en donde estaban retenidas por la facción rebelde, declaran que la vigilancia y extremado rigor que últimamente se empleaban en aquella ciudad con los forasteros viajantes había llegado al último extremo de pesquisa y vejación. Los canónigos que formaban la Junta bajo la presidencia de Verástegui eran los que con más encarnizamiento hablan introducido este abominable sistema.

Diario Balear, 4 de diciembre de 1833. El general Sarsfield batió en Peñacerrada y otros puntos, a los rebeldes alaveses que se le opusieron, destrozándolos completamente. Entró en Vitoria el 31 sin la menor resistencia, habiéndole salido a recibir una diputación: los sublevados más comprometidos huyeron en diferentes direcciones

Boletín del Comercio, 6 de diciembre de 1833. El general Sarsfield publicó un bando en Vitoria para que no se hiciese la menor vejación a los habitantes, y que en el término de veinte y cuatro horas se entregasen todas las armas bajo pena de la vida; todos se apresuran a recogerlas y presentarlas, y entretanto reina el mayor orden y tranquilidad. Cuartel general de San Sebastián 25 de noviembre de 1833. =Federico Castañón

La Revista española, 13 de diciembre de 1833. El 6 de madrugada salió de Vitoria, con dirección Vizcaya, la brigada que se hallaba allí de guarnición al mando del Sr. Benedicto, compuesta del 3º de línea, el regimiento de Compostela, y alguna caballería. Verastegui, los Brenas, Martínez y los que componían la junta de Álava, han llegado a Bayona. Llevaban más de 300000 reales.



Boletín del Comercio, 17 de diciembre de 1833. El general Pastors, con su columna, había entrado en Vitoria el mismo día 14.

Diario Balear, 22 de noviembre de 1833. Al principio de la revolución dicen que facilitaron los conventos de S. Francisco y Sto. Domingo de Vitoria 100 duros cada uno para atender a los gastos de un gobierno, que sí hubiese triunfado les hubiera indemnizado ampliamente de estos sacrificios, al menos si se lo prometían ellos.

Es muy de notar el heroico comportamiento de los soldados del regimiento de S. Fernando que quedaron en el hospital de Vitoria el 7 de octubre hubo entre ellos un gastador, que hostigado por el comandante de armas Martínez para que jurase a Carlos V, le contestó: que como militar no tenía opinión; que había jurado fidelidad ante las banderas de su regimiento, y que sin orden de su coronel no podía reconocer ni jurar cosa alguna.

Boletín del Comercio, 17 de diciembre de 1833. VITORIA 21 de diciembre. Ibarrondo, hermano del indultado en la Coruña, hizo pasar ayer por las armas a dos celadores que estaban en la cadena de Altube cobrando el portazgo. Así pagan los facciosos los beneficios que les hace la Reina. Han llevado presos a Bilbao a cinco curas de Orozco, e igual número de Llodio con el boticario del primer pueblo, a quien conduce bien asegurado.

La Revista española, 24 de diciembre de 1833. El 15 entraron en Vitoria los nuevos celadores o miqueletes de la provincia, al mando del valiente capitán García, su comandante, el cual en su primera salida de dos días se apoderó de 5 fusiles, varios sables, pistolas, otras armas y dos prisioneros. Las partidas de facciosos que ha encontrado, aunque bastantes en número, están reducidas al máximum de 15 ó 20 individuos, los cuales disparan de lejos algunos tiros y luego huyen a refugiarse al monte.

 El Compilador, 3 de enero de 1834. Vitoria, 30 de diciembre. Hace tres días que está nuestro nuevo comandante general, el Sr. Carratalá, en los confines de Vizcaya con los regimientos de Córdoba y Chinchilla y otros tantos que tenemos a dos leguas de esta ciudad las facciones de Navarra y Alava; a saber, cinco batallones que llegaron el viernes por la tarde a los pueblos de Alegría y Guevara, y al siguiente pasaron a Murieta, Landa y Ullibarri, habiéndose dirigido hoy hacia Arriola; y otros tres batallones que se hallan cerca de Araoz. Ignoramos donde paran Mina y las tropas de su inmediato mando. Es muy notable el decaimiento de la facción y su falta de recursos.

La Revista española, 10 de enero de 1834. En Vitoria se ha verificado la elección de Ayuntamiento para el año de 1834 y ha recaído en personas generalmente dotadas de arraigo, crédito, y adhesión al Gobierno de nuestra legítima Soberana. De la misma ciudad escriben que el 1º del corriente fueron arrestados por la policía y puestos en la cárcel pública tres franceses y un italiano, personas muy decentes en sus trajes. A uno de los primeros parece habérsele recogido una cartera que contenía documentos interesantes, y los tres presos permanecen todavía incomunicados.



La Revista española, 14 de enero de 1834. El general en jefe del ejército de operaciones desde su cuartel general de Vitoria manifiesta con fecha del 9, que la columna del coronel D. Bartolomé Amor, después de haber pernoctado la noche anterior en Orozco, se había dirigido sobre Bilbao en la mañana de aquel día. El mismo día había sido pasado por las armas en Vitoria el alférez Pedro Anchia, por haber sido aprehendido reclutando mozos de los pueblos.

La Revista española, 17 de enero de 1834. En Vitoria se está organizando por el ayuntamiento la Milicia Urbana. Ha sido nombrado Comandante de los Miqueletes el cura del lugar de Dallo. Fuertes motivos deben haber para que se haya accedido a los deseos de aquel eclesiástico valiente, permitiéndosele que en las actuales circunstancias salga al campo ceñido con la espada. El general Valdés, según noticias de Vitoria, salió de dicha ciudad el 14 en dirección del camino de Navarra, con todas las tropas que había disponibles, que serían como unos 2ooo hombres.

Escriben de Vitoria que hace pocas noches se dio en la calle un grito de viva Carlos V, y se disparó un tiro contra un centinela inmediato. Se acudió inmediatamente, y en una casa que se registró se halló una casaca de realista recién arrojada al lugar común; se arrestaron varias personas, y la comisión militar sigue la causa,

La Revista española, 31 de enero de 1834. En comunicaciones de Vitoria se refiere, que unos cuantos ladrones, con nombre de aduaneros, cuyo número no excedía al principio de 10, y que después se ha aumentado hasta 3o ó 4o, tenían la misión bárbara de detener los correos, y robar políticamente a los caminantes, con título de derechos de Real Hacienda en favor del Emperador Carlos V.

El Siglo, 4 de febrero de 1834. Según cartas de Vitoria que tenemos a la vista, con fecha 1 de febrero entre otras cosas se nos dice: Hace más de 14 días se halla detenida en esta la correspondencia de Francia.

Boletín del Comercio, 11 de febrero de 1834. Vitoria 6 de febrero. Circular de la diputación. El señor Gobernador militar de esta provincia ha pasado al señor diputado general de ella el oficio siguiente:

Gobierno militar de la provincia de Álava. Siendo continuas las quejas de que la entrega de armas no se ha hecho en su totalidad a pesar de lo mandado en los bandos del Excmo. Sr. general en jefe del ejército de operaciones», se hace necesario que se digne V. S. publicar uno por momento en que se ordene la entrega en los almacenes o sitios que disponga, tanto de aquellas como de cualquier otro pertrecho de guerra , anunciando que sin embargo de lo dispuesto en las órdenes anteriores» no se tratará de averiguar la procedencia, ni se hará cargo alguno de las personas que las presenten, haciendo extensiva esta disposición a todos los pueblos de la jurisdicción de V. S.; en la firme inteligencia, que si no se verifica en el término de dos  días se practicará el reconocimiento domiciliario más escrupuloso en las casas sospechosas o que se crean convenientes, y los que hayan ocultado sufrirán la pena de ser fusilados en virtud de los bandos de S. E. Dio» guarde 4 V. S. muchos año». Vitoria G de febrero de 1834. =» Pedro de la Peña. «=Señor diputado general de esta provincia.

Boletín del Comercio, 14 de febrero de 1834. Participa igualmente que el brigadier Jáuregui, de resultas de un reconocimiento que hizo en los alrededores de Aranzazu, había apoderado de dos cañones y un obús hallado en una zanja y cubiertos con ramaje, los cuales pertenecían a los voluntarios realistas de Vitoria, y los retiraron de esta ciudad a la entrada en ella de las tropas de S. M. la Reina nuestra Señora.

Diario balear, 15 de febrero de 1834. La línea de aduanas de los carlistas se halla establecida a tres leguas de Vitoria, viéndose los comerciantes en la precisión de ir a pagar los derechos que se imponen sobre las mercancías que les vienen dirigidas, a falta de lo cual les echan embargo los insurgentes.

Boletín del Comercio, 16 de febrero de 1834. Avisan de Vitoria que se ha presentado al indulto D. Pedro Novia, individuo de la antigua diputación de Vizcaya, y uno de los primeros jefes de la facción del señorío. Para dirigir las operaciones militares en las tres provincias vascongadas bajo las órdenes del general en jefe del ejército del norte durante la misión de este en Navarra, su ha dignado S, M. nombrar interinamente al mariscal de campo D. Juan Moscoso, jefe de la plana mayor general del mismo ejército, residente a la sazón en Vitoria.

Boletín del Comercio, 28 de febrero de 1834. El día 19 destacó el gobernador militar de Alava una columna sobre Arlaban al mando del coronel Ichaza, quien logró batir una pequeña partida de rebeldes, aprehendiendo cinco, entre ellos a su jefe el canónigo D. José Arbulo, que fue el día 20 pasado por las armas en Vitoria, vestido con su uniforme.



Boletín del comercio, 21 de marzo de 1834. El 16 del corriente a las 8 de la mañana, a favor de una marcha de nueve leguas y de una niebla densísima, la facción de Navarra mandada por Zumalacárregui y Eraso acometió a la ciudad de Vitoria: estas ventajas fueron burladas con mengua de los atacantes y gloria de los defensores, por la celeridad , el denuedo y la firmeza con que aquel pueblo fiel rechazó la agresión, siendo muchos los rasgos brillantes de las tropas y de los milicianos urbanos, pues se disputaban la ocasión de pelear y vencer. Los facciosos fueron a su vez atacados por estos leales, y hubieron de abandonar el campo con gran pérdida, huyendo por el mismo camino de Navarra. El general Osmá, que da este ligero aviso, en la noche del mismo día, añade que habían sido fusilados ya varios facciosos, Lo mismo dice él comisionado regio de Alava Don Vicente Pereda al ministro de Gracia y Justicia, añadiendo que la conducta de los urbanos y de los leales habitantes de la ciudad fue tan honrosa como la del ejército: que el ayuntamiento le había auxiliado completamente y desplegado un gran celo y decisión por la causa de S. M. ; y que su compañero el comisionado regio de Vizcaya D. José Alonso estuvo a su a do constantemente. . ,  S. M.. que espera ansiosa las noticias de los que se hayan distinguido en aquel glorioso suceso, se ha dignado mandar se envíen desde luego , como se ha verificado , 20 cruces de Isabel II para que el general Osma las distribuya entre los más beneméritos individuos de tropa y de la milicia urbana, poniéndoselas al frente de banderas; y ha dispuesto igualmente que así el expresado general como el comisionado regio den desde luego gracias en su real nombre y el de su augusta liga a cuantos tuvieron parte en la acción.

Parles recibidos en la Secretaría de Estado y del Despacho de la Guerra.

Boletín del comercio, 23 de marzo de 1834. Por los partes del 17 se sabe que los facciosos que atacaron a Vitoria eran los navarros y alaveses junios, los cuales se separaron a una legua de Salvatierra, dirigiéndose aquellos a la Borunda y estos a Heredia.

La defensa de Vitoria ha sido tanto más gloriosa, cuanto que hallándose empleada la fuerza disponible de aquella provincia en la persecución de los facciosos de las inmediatas, y señaladamente de los que con el cabecilla D. Basilio pasaron a La Rioja, donde son vivamente perseguidos; solo se encontraban en aquella ciudad los reclutas y los urbanos.

Una multitud de paisanos acompañaba a los facciosos con hachas y sacos para saciar su codicia, la cual les hizo marchar en 24. horas más de nueve leguas. A la primera noticia acudió velozmente a Vitoria el coronel Ichazo, que manda la columna móvil de Alava y la guarnición de la Puebla; se posó en movimiento la de Miranda, y el brigadier Espartero corrió de Durango a Ochandiano para seguir si hubiese sido preciso.

Este brigadier batió el 15 por la tarde en Ceanuri a los cabecillas Luque y Latorre, matando algunos facciosos, haciendo varios prisioneros, y cogiendo fusiles y otros efectos.

El 18 entraron en Vitoria desde Vizcaya para seguir a Navarra el 4º regimiento de la Guardia Real de infantería, y los cazadores acaballo de la misma Guardia Real. El comandante militar de Logroño dice que el día 17 verificó una salida la corta guarnición de aquella ciudad para atacará 40 rebeldes montados que se habían adelantado hasta Fuenmayor, los que, acosados y perseguidos por espacio de cinco horas, huyeron hacia la villa de Albelda, donde se hallaba el grueso de la facción de D. Basilio, cuya intención según parecía era la de pasar el Ebro y volver a sus antiguas guaridas.

La oportuna llegada a Viguera de la columna mandada por el comandante D. José Rafecas desconcertó el plan de los rebeldes, que, habiendo sido flanqueados, les impidió igualmente la reunión de su caballería con la infantería, que andado toda la noche vagando sin dirección determinada.

El coronel D. Carlos Tolrá verificó su reunión con Rafecas en Sorzano, después de haber tenido un pequeño encuentro con el enemigo, que le puse en bastante desconcierto. El mismo comandante militar de Logroño avisaba que el día 18 había llegado a aquella ciudad el coronel Amor con 250 infantes y 50 caballos para perseguir a la facción de Basilio, lo que verificaba en el momento saliendo para Navarrete.

Según noticias de Navarra el brigadier Oraá se hallaba el 17 reunido al general Lorenzo en Estella.



Boletín del comercio, 25 de marzo 1834. Vitoria 16 de marzo. En la mañana de este día intentaron las facciones de Navarra y Alava reunidas una sorpresa contra esta ciudad, que solo sirvió para proporcionar nuevas glorias a las armas de S. M. la Reina nuestra Señora Doña Isabel II y su augusta Madre tutor y gobernadora. En la noche del 14 al 15 se hallaban estas fuerzas compuestas de cuatro batallones de Navarros al mando de Zumalacárregui, y los alaveses de Villareal, Uranga y Areitio en la villa de Piedramillera, cerca de los Arcos de Navarra, a tres leguas de Estella, ocupando otros pueblos a la parte de acá en distancia de doce a nueve leguas de esta ciudad de Vitoria. Emprendieron su marcha en la madrugada, habiendo bajado sin detención  los pueblos de Onraita, las Vírgalas y otros entre Maeztu y Salvatierra, a cuatro leguas de esta ciudad, y después de unas dos o tres horas de descanso continuaron su marcha, habiéndose presentado a la vista antes de las nueve de la mañana, desplegando sus fuerzas con bastante orden en dos alas , la una dirigida por el Campo santo a las puertas de Sta. Clara y la Florida, y la otra a la parle de Betoño, habiendo quedado Zumalacárregui con una fuerte reserva en el alto de Sta. Lucía, y dirigiéndose otra al portal del Rey, que guía para Navarra. Mas de 53 hombres de infantería, y más de 25o caballos se pusieron en espectáculo, habiendo creído intimidar por este medio a la valiente tropa y habitantes, o quienes el deber, la lealtad v sus más caros intereses llamaban a la defensa. Por un movimiento simultáneo se arrojaron todos al puesto del honor. La guarnición era sumamente reducida, y la fuerza urbana estaba en los primeros ensayos de su organización; pero un entusiasmo general suplió al número, inflamó a los leales, arrostró lodos los riesgos, y preparó en la ciudad un hecho de armas superior a todo elogio, y de un mérito difícil de describir.

El Excmo. señor comandante general de estas provincias se presentó desde el primer momento en el mayor peligro con una serenidad y valor que tiene poquísimos ejemplares. Él mismo en persona salió a pie al frente de una pequeña partida, y sin olvidar las disposiciones necesarias para los demás puntos atacados. Se arrojó con un denuedo heroico sobre el grupo más numeroso, que arrolló y desconcertó, exponiéndose a todos los riesgos. Su ejemplo fue seguido por los valientes oficiales a quienes confió el mando de los destacamentos, y después de un fuego obstinado en la puerta de Castilla y entrada de la Florida, por donde acometieron como unos 5oo hombres, habiendo algunos penetrado hasta el convento de S. Antonio y almacén de la provincia, fueron por ambos puntos rechazados con vigor impertérrito y notable pérdida suya, habiendo quedado siete muertos en los contornos de la Florida y llevándose muchos heridos. El temor de omitir entre tantos héroes la conmemoración de alguno que ha podido escaparse a la memoria, nos pone en el caso de reservar por ahora su específica mención al Excmo. Sr. comandante general, que sabrá apreciar el brillante mérito de cada uno, y elevarlo a conocimiento de S. M. para los fines de su real servicio.

El valor y decisión impertérrito de los urbanos estuvo en digna emulación con la tropa, y deben ser para ellos muy satisfactorios los encarecidos elogios que todos los militares sin ninguna excepción se complacían en prodigarles después de la victoria. Han admirado a los valientes; han hecho cargas a la bayoneta, han penetrado en casas ocupadas por los facciosos; han arrostrado toda clase de peligros, y en todas partes han triunfado contra mayor número. Los comandantes respectivos no han dado todavía sus partes circunstanciados, y solo el capitán de la primera compañía comandante accidental del cuerpo don Manuel dé Ciórraga ha extendido el que se inserta a continuación.

Milicia Urbana de Vitoria

Llamado por el señor comisario regio de esta provincia a las ocho y media de la mañana de hoy supe en el camino que numerosas bandas de facciosos se aproximaban a esta ciudad, y que iba a romperse el fuego en una de sus puertas. Di parte a S. S. de esta inesperada novedad, rogándole que fuese al punto fortificado del campillo, para poder dictar desde allí, con alguna más seguridad, las medidas oportunas, cooperando con los jefes militares a salvarnos, y a salvar la población. Pareció le acertada esta indicación, y le acompañé al campillo con otros leales. Este era el punto de su reunión. El subteniente de urbanos D. Pedro de Egaña, uno de los primeros que se me agregó con el fusil al hombro, fue comisionado por el señor comisario regio al diputado general. Mientras tanto crecidos grupos de urbanos, y ancianos, y chicos, yendo de un lado a otro, clamaban por armas y por municiones. Traté lo primero de ponerlos en formación; con los ayudantes Don Francisco de Jugo y Don Manuel de Echavarri, y les distribuimos luego cartuchos y las armas que pudo haber. Ya en esto sentíamos un vivísimo fuego por todas parles. «Urbanos, les dije, nuestros padres, nuestros hijos, nuestras mujeres, nuestros hermanos, lodos los objetos de nuestro cariño, van a perecer sino les defendemos. ¿Qué es la vida sin ellos y sin el honor? Corramos a salvarlos. Que me sigan 20” .... Todos se precipitaron a esta indicación, y hube de separar a los que estaban a la cabeza, con sentimiento de los demás.


            Fusilamientos de Burjasot por parte de los carlistas a las órdenes de Cabrera, 1837.

Patrullar por las calles era mi principal intento: pero al momento de bajar a ellas por la cuesta de la cárcel, el fuego que hacían los facciosos en la puerta del Rey a los soldados que la defendían, y que nos enfilaba y el ataque simultáneo y terrible que daban a otras puertas, me hizo conocer lo crítico de nuestra situación, y la necesidad de lomar una resolución temeraria. Continué mi marcha hasta frente del teatro nuevo, desde donde un pequeño destacamento de tropa contenía a las fuerzas enemigas que entraban por la puerta de las Barreras. Nuestra llegada les hizo afirmarse en su determinación de sostener aquel punto, mucho más cuando me oyeron decir con firmeza; «urbanos, adelante” y seguimos por la calle de San Francisco. La bajada por la plaza vieja fue peligrosísima, porque estábamos al descubierto de los fuegos que nos hacían de la entrada de la Florida, y luego de la puerta de Castilla, de la que se habían apoderado de trescientos a cuatro cientos facciosos. Pero ni un solo urbano titubeo en la marcha. Resguardados, mientras se cargaron las armas, del ángulo de las casas llamadas de Echevarría, estuvimos un rato batiéndonos, emulando con unos treinta soldados que al otro costado de la calle de Santa Clara se habían igualmente escudado con la casa de D. Quintin de Casas, estando a su cabeza el señor comandante general D. Joaquin de Osma, y también V. S. «Es preciso dar una carga” dijo el general; y "urbanos, a ellos” fue mi respuesta; y avanzamos a la carrera, y fue nuestra la puerta de Castilla, y de los bravos del ejército. Solo D. Cayetano Gallardo no pudo seguir por haber sido herido en el momento del avance. Rechazados en este punto los facciosos, tocaron a retirada en los demás, y continuamos persiguiéndoles por el paseo de la Florida y heredades inmediatas. Matamos tres, cogimos un prisionero, un caballo, y algunos fusiles, siendo contuso el urbano Bresler. Pero nos faltaban cartuchos, así como a la tropa, y hube de destacar al cabo D. Antonio Serrano para que los trajese, como lo verificó, a la sazón que un músico del regimiento núm. 3 de ligeros daba fin de un balazo al osado cabecilla Chinchurreta, que había penetrado ya hasta la calle de San Francisco. Pero no hubo necesidad de muchos más. Rechazados de todas partes los facciosos, la victoria se decidió por los defensores de Isabel II.

Aún no he recogido los partes de los otros capitanes, pero es notorio que en todos los que ocuparon los urbanos, ataques que dieron, se cubrieron de gloria. D. Benito de Urrutia, solo y acaballo derribó y rindió al capitán Retana uno de los valentones de la facción, que se internó por la calle de la Herrería, y un hijo del mismo Urrutia de doce años estuvo haciendo fuego.

Acompaño la lista de los 22 valientes que tuve el honor de mandar en la toma de la puerta de Castilla, y no puedo hacer de ellos elogio más particular que el de nombrarlos.

Lo que pongo en conocimiento de V. S. para que se sirva elevarlo al de S, M. la Reina Gobernadora. Dios guarde á V. S. muchos años. Vitoria 16 de marzo de 1834.

El capitán de la primera compañía comandante accidental del cuerpo, Manuel de Ciórraga. =Sr. gobernador militar de esta provincia. =Lista de los Urbanos de que se hace mérito en el oficio anterior. =D. Rufino Serrano, sargento 1º de id., Ü. Francisco Morales, sargento 2° de id., D. Manuel Garmendia, cabo 2º de id., D. Lázaro Iragorri, individuo del ayuntamiento, D. Ambrosio Serrano, cabo 1° de la 3ª compañía, D. Eusebio Iradier, cabo 2° de id., D. Juan José de Ugarte, D. Jacinto Aguado, D. Ignacio Echavarría, D. Juan Manuel Velasco, D. Gregorio Villaoz, D. Policarpo Prado, D. Juan Manuel Prado, D. Agustin Guereñu, Don Cayetano Gallardo, herido, D. Jorge Bresler, contuso, D. Miguel Sarralde, D. Vicente Arce, D. Silvestre Martínez, D. Julián de Nestares, D. Formerio Leiba, D. Ramón Espuelas, sargento 1º retirado, {los de más partes se insertarán en el siguiente Boletín.)

El señor comisario regio en el momento de esta inesperada novedad se presentó en el Campillo, punto principal de reunión; arengó a los urbanos corroborando su valor y decisión; tomó las más activas disposiciones, y trabajó con un celo y acierto, que sirvió eficazmente a los interesantes fines de la defensa. La diputación general y junta particular de provincia se ocupó igualmente en este importante objeto con cuantos medios estaban a la mano, concurriendo lodos a donde llamaba el mejor servicio.

La justicia y ayuntamiento desempeñó por su parte sus deberes con igual heroicidad, atendiendo con desvelo infatigable a donde quiera que conviniera su presencia. Los facciosos que penetraron más adelante en la ciudad fueron muertos o prisioneros; y si hubiera llegado el caso de hacer uso de los cañones en los puntos a que estaban destinados, hubiera sido más horrible el estrago; pero en medio de la inmensa superioridad de su número Zumalacárregui conoció los riesgos azarosos de una empresa semejante , y supo precaverlos con una retirada oportuna después de haber tenido cerca de 3o muertos mayor número de prisioneros, y una porción muy considerable de heridos que se llevaron consigo , habiendo quedado algunos en la ciudad, sin que por nuestra parle hubiese habido más que tres soldados muertos, un oficial herido, que murió al siguiente día, el ayudante del comandante general que fue herido a su lado, y algunos otros, entre los que .se cuentan seis urbanos, dos de gravedad.

Esta acción hubiera sido completamente feliz si no hubiera ocurrido en Gamarra Mayor la desgraciada sorpresa de los voluntarios de Álava, que después de una resistencia vigorosa fueron al fin arrollados por unos 800 infantes y 100 caballos, rio siendo ellos más que 160, de los que se salvaron 12 de caballería, el comandante y algunos oficiales con varios soldados que sé pudieron ocultar o huir después de rendida la fuerza mayor y de haber quedado muertos como unos 3o en la proximidad del pueblo. Los prisioneros se entregaron bajo de la palabra de dárseles cuartel, y después de habérseles puesto a lodos en camisa y a algunos sin ella en la misma desnudez en que la naturaleza les echó al mundo, fueron así conducidos tres leguas hasta el lugar de Heredia, en donde les dieron muerte feroz en número de 116. Esta atrocidad inaudita ha causado una sensación violenta y sumamente enérgica en todas las almas sensibles. En el pueblo fue tal el espanto, qué apenas hay persona que no se haya resentido en su salud, y el espíritu público ha recibido un impulso extraordinario cuál siempre producen los actos de inhumanidad entre los hombres. Los batallones de Navarra después de emprendida la retirada caminaron hasta Navarra cuatro leguas de esta ciudad, y los de Álava quedaron en Heredia y sus contornos.

Aunque la diputación de la provincia de Álava socorre con raciones a estas familias desgraciadas, y es de esperar que cumplirá con la religiosidad y exactitud que tiene constantemente acreditadas, los ofrecimientos que se hicieron para el alistamiento de aquellos, los leales vecinos de Vitoria, guiados siempre por los principios caritativos que distinguen al hombre religioso, han abierto una suscrición en favor de las desgraciadas familias de estos infelices, con autorización del Sr. D. Vicente Pereda , comisario regio de aquella provincia; y deseando interesar en ella a los que en esta corte les estimule tan heroico ejemplo, se hace público quedar habilitada para recibir las cantidades que se entregaren, la casa librería de Brun, frente a las gradas de San Felipe el Real, dándose a su tiempo publicidad de los suscritores.

La Revista española, 28 de marzo de 1834. Ministerio de la Guerra. Real orden. Altamente satisfecha S. M. la Reina Gobernadora del noble y leal comportamiento de la ciudad de Vitoria, no menos que de las tropas y Milicia urbana que la guarnecían en el glorioso día 16 del corriente, en que su valor y denuedo, rechazando las fuerzas considerablemente superiores de las facciones reunidas de Navarra y de Alava , libraron a aquel benemérito vecindario de las mayores desgracias , presentando al propio tiempo un ejemplo digno de ser imitado en circunstancias semejantes por todos los pueblos fieles a la causa de su augusta Hija ; y deseosa de dar una clara muestra del grande aprecio que le merecen tan señalados servicios se ha dignado resolver a nombre de la Reina nuestra Señora:



1º. Que en el centro del escudo de armas de la ciudad de Vitoria se coloque un sobre escudo en el cual se vean las iniciales de Isabel II, y sobre ellas una corona mural.

2º. Que, a todos los individuos de tropa, así del ejército como de la Milicia urbana que hayan sido heridos, se les ponga por el comandante general con la mayor solemnidad al frente de banderas la cruz de Isabel II, concediéndoles al propio tiempo la alta paga señalada para los que merezcan esta declaración.

3º. Que a todos los demás individuos de dichas clases que se hayan distinguido, se les condecore con la misma cruz.

4º. Que, respecto a los oficiales heridos, o que se hayan distinguido, incluso el gobernador D. Pablo de la Peña proponga el comandante general, como ya le está prevenido, las gracias a que les considere acreedores, concediendo desde luego S. M. al mencionado comandante general el mariscal de campo D. Joaquín de Osma la gran cruz de S. Fernando.

5º. Que la única hermana del malogrado teniente de la Guardia Real D. José Salazar disfrute de la pensión correspondiente en el montepío militar al empleo de teniente coronel.

6°. Que por el ministerio correspondiente se señale a las familias de los demás individuos de la Milicia urbana o naturales armados del país, que hayan fallecido en tan noble contienda, una pensión compatible con las escaseces del erario. Real sitio de Aranjuez 25 de marzo de 1 834.

Boletín del comercio, 30 de marzo de 1834. Teniendo en consideración S. M. la Reina Gobernador el deplorable estado a que ha quedado reducida Anastasia Carrillo, vecina de Logroño, consorte de Francisco Ortega, voluntario de Isabel II en las compañías de Alava, asesinado por los facciosos después de haber caído en sus manos en la gloriosa defensa de Vitoria, se ha servido S. M. conceder a dicha viuda ha pensión de 10 reales de vellón diarios durante los días de su vida, trasmisible a sus 8 hijos, con la calidad dé recíproca supervivencia, debiendo comenzar a correr dicha pensión desde el día del fallecimiento de Ortega, y percibirse de las cajas Reales de Logroño, con calidad de reintegro del fondo de temporalidades de la mitra de León. De Real orden lo digo a V. S. para su inteligencia y demás efectos convenientes. Dios guarde a V. S. muchos años. Aranjuez 28 de marzo de 1834. = Garelly. =Sr. comisionado regio de Alava.

La Revista española, 12 de abril de 1834. En el hospital de la ciudad de Vitoria, está curándose uno de los 116 voluntarios de Álava, fusilados atrozmente en Heredia, que tuvo la suerte de no ser herido en parte principal.

Diario balear, 16 de abril de 1834. Cartas de Pamplona anuncian la llegada a aquella ciudad el 25, de 2.000 hombres de la Guardia real. Habiendo reunido el general Quesada unos 1.000 hombres les dirigió una enérgica alocución en la cual les habló de los muchos asesinatos cometidos por los facciosos en Vitoria.

Aurelio Gutiérrez Martín de Vidales


sábado, 4 de julio de 2026

 

FÁBRICA NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN 1882

La particularidad de esta crónica, los detalles de la siderurgia propiedad de los hermanos Ibarra “Nuestra Señora del Carmen” en Baracaldo.

A ocho kilómetros de Bilbao y cuatro de la desembocadura del Nervión, camino de Santurce en un punto que ofrece una perspectiva verdaderamente encantadora, cerca de Olaveaga y el valle de Deusto, con extensos muelles para fondeadero y operaciones de carga y descarga de grandes vapores, está situada la fábrica de Baracaldo, propiedad de los señores Ibarra, que por su importancia, por su movimiento extraordinario, por su organización y sus productos admira  y sorprende, y deja recuerdos imborrables en cuantos la visitan.

                                                    Ilustración Española y americana, año 1887

Los inmensos talleres donde centenares de obreros ennegrecidos por el humo se consagran al trabajo rudo y penoso de la fundición del hierro; las máquinas que asombran con su mecanismo y aturda con su estrépito; los muelles sobre los ríos Nervión y Galindo, en los cuales cargan y descargan directamente vapores de 2.000 toneladas... todo, en lo que es causa de admiración para los ojos más diferentes y de orgullo para cuantos se interesan por el desarrollo de la industria española, se prestaría a pintar cuadros animadísimos y a hacer útiles consideraciones, si el espacio de que disponemos lo permitiera. No lo consienta y preferimos a fantasear, emitir en estilo telegráfico algunas noticias de esta hermosa fábrica.

Tiene tres altos hornos; diez fraguas; cuatro trenes de laminar para rails; vigas, cortadillos y flejes; veinte máquinas de vapor y una fundición para lingote y bronce. Hay tálleres de calderería, montaje, modelado y carpintería; un gasómetro que alimenta las luces; laboratorio químico; sala de dibujo; casas para obreros; almacenes varios; farmacia, hospital de socorro; capilla para el culto católico y grandes edificios destinados a escuelas, separadas a párvulos, niñas y niños con 150 plazas y en las que se dan también por las noches clases generales a los adultos con las especiales de dibujo mecánica y música.

Dentro de la fábrica trabajan más de 1.000 obreros. El número de los que se ocupan en la extracción y trasporte de primeras materias, es mucho mayor. Los señores Ibarra tienen un ferrocarril de 14 Kilómetros, desde la fábrica hasta las minas de hierro de Somorrostro.


            El Cármen, La Ilustración española y americana, 15 de agosto de 1883

He aquí algunos datos acerca de la producción de esta fábrica:

Fundición:  40.000 toneladas de lingotes, 1.500 piezas fundidas.

Hierros y aceros: 12.000 toneladas rails, vigas, cortadillos, hierros comunes, flejes y aceros; 1.000 ejes y piezas forjadas.

Al entrar en la fábrica por la puerta de tierra, llama desde luego la atención una magnífica chimenea de 46 metros de altura y 2 de diámetro interior. Visitamos de cerca los mazos pilones de vapor, con los cuales vimos comprimir y reducir en un momento a prismas de pequeña sección enormes bolas de hierro dulce obtenido con el lingote. Las bolas candentes después de comprimidas bajan los martillos pilones se estrían en los canales de unos cilindros desbastadores que mueve una gran máquina de vapor, y de ellos salen trasformadas largas barras. En el momento de nuestra visita se laminaban en uno de los trenes barras cuyas puntas cortaban después en caliente con una lima de vapor. Otro tren estiraba flejes para arcos de pipería y en un crucero vimos fabricar el hierro cortado que sirve para la fabricación de los clavos de herrar. Son notables la destreza y la agilidad de las operaciones que hacen pasar el hierro por los diferentes canales de los cilindros laminadores, con una rapidez y una seguridad asombrosa.

El ferrocarril que pone en comunicación las minas de Somorrostro con la fábrica permite que los trenes enteros entren por una escalada de cinco metros de altura dentro del mismo establecimiento y descarguen los minerales y fundentes que aportan directamente a los depósitos colocando bajo la colada y contiguo a los altos hornos.  Todos los transportes interiores de la fábrica se hacen por vías férreas que cruzan el establecimiento en todos los sentidos que miden de cuatro y medio a cinco kilómetros de longitud. Muy en breve pasará por las puertas de la misma fábrica el ferrocarril de Bilbao a Portugalete. El liberal, 9 de junio de 1882.

Aurelio Gutiérrez Martín de Vidales


jueves, 2 de julio de 2026

 

SANTURTZI JOYAS EN LA CASA TORRE


La ilustración española y americana, 8 de mayo de 1904

Entre las joyas de arte que se atesoraban en el palacio de Santurtzi del señor Marqués de Casa Torre, figuraba la obra primorosa que reproduce el grabado. El vaso es de plata sobredorada, y las figuras, esculpidas en un sólo trozo, de marfil. Perteneció al tesoro del Delfín de Francia, del cual se conservan preciosas joyas en las vitrinas del Museo del Prado de Madrid, y fue regalado por el rey D. Felipe V al primer Marqués de Casa Torre.

Aurelio Gutiérrez Martín de Vidales

miércoles, 1 de julio de 2026

 LAPICEROS DEL MUNDO, UNÍOS!

VICENTE RUIZ FERNÁNDEZ



En el periódico Mundo Obrero, del artista dibujante de Portugalete, Vicente Ruiz Fernández, y bajo el título ¡lapiceros del mundo, uníos! periódicamente se vienen publicando parte de sus dibujos, a través de los cuales Vicente, acompañado de Hati y Andrés, nos relata su visión crítica de diferentes acontecimientos relacionados con nuestro entorno local y global.

Estas son sus aportaciones del mes de  junio de 2026.

Aurelio Gutiérrez Martín de Vidales