martes, 7 de abril de 2026

 

MI CORNITE RECONSTRUIDO



La romería del Lunes de Pascua o fiesta de Cornites que se celebra en Santurtzi es una tradición muy arraigada y muy querida en el Pico Serantes. Costumbre ha sido hasta hace bien pocos años acudir a ella con un cornite; pan cocido con un huevo entero en su interior y cuyo origen está aún por descubrir. Hay quien lo relaciona con las sobras del rancho de los militares que ocuparon el fuerte después de su construcción una vez acabadas las guerras carlistas, y otros que su origen lo señalan de índole religiosa.

Sin embargo, el cornite de nuestra memoria va desapareciendo y en la actualidad es frecuente ver comer en las campas del Serantes a su sustituto actual como amaiketako: el talo con chorizo, con morcilla o para golosos relleno con chocolate. Parece ser que hoy es de pobres llevar al monte un huevo cocido y pan, únicamente he visto a Iñigo en el Mazo con este menú, ni panaderías que se presten como añataño en elaborar este bocado llamado cornite, y mucho menos la colaboración del Ayuntamiento para mantener la tradición con este bocado llamado cornite.



Un servidor para la ocasión me he decantado por un cornite reconstruido. En el día de ayer domingo en mi paseo por el Serantes tuve la suerte de recoger unos champiñones e igualmente la suerte de encontrarme con mi amigo Francisco, colega de mili en Zaragoza y propietario de corral y huerta más cerca que lejos de Mamariga y viendo los champiñones y con el fin de un futuro revuelto me regaló media docena de huevos de gallinas felices.

Dicho y hecho con estos dos ingredientes propios del Serantes, huevos y champiñones tengo un revuelto o un nuevo cornite Serantes que me servirá de amaiketako a la vez que disfruto de las vistas del Abra.



 Aurelio Gutiérrez Martín de Vidales

lunes, 6 de abril de 2026

 

CORNITES Y MIS RECUERDOS DEL PICO SERANTES



En su día con la ayuda incondicional de mi amigo Txema de los Frailes, y con el aporte de material propio, se elaboró el video que figura al final del artículo y que resume mis sentimientos sobre el Pico Serantes, y en él enmascaradas mis vivencias. Así que en este día tan importante como es el de la celebración de Cornites lo rescato  del recuerdo.

El Serantes es un sentimiento, es una parte de los símbolos y recuerdos que llevamos aquellos como en mi caso vivimos cerca de Bizkaia pero lejos de Santurtzi. Este año sin embargo si celebraré Cornites en Santurtzi y desde la cima gozaré de sus cuatro puntos cardinales.

Es ese monte que se defiende hasta el aburrimiento cuando te cuentan que Larhun, Peñas de Aya o el Gorbea, según el caso, son los montes más bonitos del mundo. Es quererle y echarle en falta cuando no lo puedes disfrutar. Es hacer cumbre, ver la margen izquierda, el Abra, Triano, recoger recuerdos que se agolpan según va avanzando la edad de cada cual.


Es Cornites, el fuerte con sus galerías recorridas en la niñez, es la cueva del Pastor, la de las estalactitas y estalagmitas, es deporte, la alternativa al cemento, subir y bajar dos días a la semana jueves y domingos durante años. Son los champiñones de abril, y las flores de mayo. Y el placer de los días de sirimiri, poder oler a monte, a Pico Serantes.

Es recordar que mis antepasados en sus campas cultivaron viñedos de txakoli, y que mi bisabuelo Patricio trabajó en la carretera del fuerte. Es disfrutarlo al menos todos los domingos, y una promesa cumplida, que todos los 1 de enero, desde la cima de un monte me sienta feliz.  El Serantes es la excusa para poder reencontrarme con mis amigos lejanos.

Pero, es más, es una defensa de nuestro Patrimonio Histórico Cultural, y es una muestra de gratitud a mis Amigos, Larri, Txema, Xanti y Patxiku, con los que realice infinidad de travesías de montaña, y me ayudaron a sobrellevar mis años en Lesaka. Con ellos aprendí que la felicidad de hacer cima en un monte no depende de su altitud, sino simplemente de alcanzar la cumbre. Como la Vida misma.

https://www.youtube.com/watch?v=t8f0TW7RlGk

Aurelio Gutiérrez Martín de Vidales

domingo, 5 de abril de 2026

 

NAUFRAGIO LANCHA EL GALLO FEBRERO 1880

                                                          autor, Anselmo Guinea

En el mismo mes y año, febrero de 1880 que salen a concurso la construcción del Muelle de Hierro y el dragado de la ría y con ello tratar de evitar el alto índice de naufragios en la barra de la ría, un accidente marítimo con muertos vino a poner de relieve la urgencia del inicio de las obras, para así poder paliar y reducir dichos accidentes.

Durante dicho mes de febrero hubo un temporal de tal envergadura que obligó a tener amarrados “en la ría de Bilbao es decir en la extensión que abarca desde Olaveaga hasta Portugalete 210 embarcaciones de todas clases, a saber 106 vapores ingleses, 24 españoles, 9 franceses,2 holandeses, 2 belgas, 2 noruegos, 1 alemán, y 1 de Dinamarca. Total 147 vapores, que sumados con los 63 buques de vela de distintas nacionalidades hacen las 210 embarcaciones citadas.



De tal manera era el temporal, que según recoge el diario El Noticiero Bilbaíno se hicieron las siguientes consideraciones. Parece imposible, pero sin embargo es una verdad, en la ría de la importancia de la de Bilbao apenas hay boyas ni cañones en los muelles para amarrar los buques. Así sucede que en días huracanados como los de esta semana, hayan sido arrancados grandes trozos de pretil de los muelles en los cuales se hallaban amarrados los vapores, urge, por tanto, que se coloquen cañones y boyas para evitar siniestros.

La siguiente, es la carta que Ricardo Vildosola envía al periódico El Noticiero Bilbaíno, en representación de la cofradía de Santurce en la que relata los hechos del naufragio de la lancha El Gallo, sucedido el 16 de febrero de 1880 a la altura de Muskiz.

Sr. director de EL Noticiero Bilbaíno.

Muy señor mío, muy dolorosamente me es el tener que participarle a V. de la triste desgracia del náufrago de la lancha de la matrícula de este puerto titulada El Gallo, que como otras de esta cofradía se dedicaba a la penosa navegación y ejercicio de abordar buques que se dirigen a la barra y ría de esa villa.

Esta lancha nombrada como he dicho El Gallo, ha salido de este puerto hoy a las cinco de la mañana, tripulada con once robustos y fuertes marineros de este pueblo, gobernada y patroneada por su dueño y práctico lemán de barra el inteligente y valiente marino D. Clemente de Ostria, la que a las siete y media de la mañana  hallándose en esta abra a la altura de Musquiz y Ontón y a distancia de tres millas de tierra, ha naufragado, quedando aquellos once infelices asidos y de mala manera a la lancha que acababa de zozobrar, sin que nadie fuera testigo de esta terrible desgracia, más que un joven que de un monte entre Ontón y Musquez pudo verlo.

El joven Inmediatamente se dirigió al puerto de Poveña dando noticia de aquel siniestro, y en el momento cuatro hombres intrépidos de aquel puerto echaron al mar desde el embarcadero construido por el señor Mac-Lennan y compañía, un bote pequeño que por casualidad encontraron. Pero en el trayecto a distancia que recorrían, el bote  hacía muchísima agua al llegar donde estaban los desamparados náufragos, ya aquella pequeña embarcación apenas era suficiente para aguantar a los cuatro marineros, que con tan buenos deseos habían salido a salvar a sus compañeros, circunstancia que dolorosamente les obligó a desistir de tomar ninguno a su bordo, y solamente pudieron dirigirles algunas palabras de consuelo  y promesa de que avisarían al puerto de Ciérvana para que fueran a salvarlos.

En este momento hubo escenas desgarradoras para unos y otros; pero el intrépido y animoso practico D. Clemente de Ostria. que tan cerca tenía el fin de su vida, dijo a todos sus tripulantes: «ánimo, muchachos que ya aguantaremos hasta que se avise y nos vengan a recoger».

Dicho esto, el bote con los hombres volvió a Poveña, pero al poco tiempo uno de los muchachos de la lancha dijo a los demás: «y marcharé en el bote para sí puedo, avisar en tierra.» Dicho esto, se arrojó al mar, y dirigiéndose a nado a aquel bote que viendo los que le tripulaban tan denodado arresto, le esperaron y recibieron a su bordo, marchando como mejor pudieron al mismo punto de Poveña. Inmediatamente que saltaron a tierra, avisaron al puerto de Ciérvana de la desgracia ocurrida; y como en este puerto sí hallaran otras dos lanchas de esta misma cofradía de Santurce se lanzaron al mar con la precipitación y rapidez del rayo buscando a sus hermanos náufragos en el océano del mar, y que en aquel instante luchaban con la agonía  desgarradora de la muerte: así fue, avistaron la lancha náufraga, se acercaron a ella; pero ¡oh! dolor solo vieron en ella un solo hombre y desaparecieron otros dos en aquel terrible lance en los abismos del mar, sin que  sus esfuerzos consiguieran más que salvar la vida del que presenció la muerte de todos sus nueve compañeros de infortunio, y no pudiendo hacer más que recoger aquel hombre y lancha náufraga, volvieron al puerto de Ciérvana, en el que prestaron los auxilios necesarios a aquel desdichado que la Providencia había salvado.

La narración de lo ocurrido desde la siete y cuarto de la mañana en que naufragó aquella lancha, hasta las once y mediado la misma, hora en que llegó la de Ciérvana hecha por éste que salvaron, testigo de la muerte de los otros nueve, y entre ellos un hermano suyo, es difícil digo imposible, de describir ni aproximarse a relatarla, porque la pluma se resiste a poder hacerlo.



Entre los once tripulantes había dos muchachos de corta edad que fueron sostenidos en un principio por el valeroso práctico y patrón de aquella lancha D. Clemente de Ostria. hasta tanto que se le agotaron sus tuerzas, sumergiéndose aquellas tiernas criaturas para no volver  aparecer, a los pocos minutos sucedió lo mismo con su protector poco antes, el sr. Ostria, que sin duda cansadísimo, desfallecido y sin fuerzas, también se sumergió; esto mismo ocurrió con cuatro  hermanos, que uno a otro se sostenían pereciendo dos de ellos después de haberse auxiliado hasta el último, siendo uno de ellos el salvado por la lancha que salió de Ciérvana; este tenía agarrado al otro hermano hasta casi acercarse la misma lancha a quien debe su existencia, pero falleció en sus mismas manos.

Los nombres de los que tripulaban aquella lancha y se han ahogado, con los dos que se han salvado son :

FALLECIDOS: Clemente Antonio Ostria Sota, es bautizado en Santurtzi el 25 de noviembre de 1836. Era hijo de Ramón Ostria Peña y de Fermina Sota Castillo. Estaba casado con Mónica Luisa Hurtado Orbeta, nacida en Santurtzi el 4 de mayo de 1839.

Fueron sus hijos todos bautizados en Santurtzi: Juan Simón Ostria Hurtado, 1/06/1866, Dolores, 26/06/1873, Francisco Manuel, 16/01/1876, Dionisio, 09/10/1877, Santos, 01/11/1880

Raimundo Hormaechea Respaldiza, solterobautizado en Santurtzi el 15 de marzo de 1860. Era hijo de Juan Bautista Hormaechea Arregunaga y de Dominica Respaldiza Arza. Este matrimonio se celebró en Santurtzi el 16/12/1851.

Sus hermanos bautizados en Santurtzi: Venancia Carolina, 02/04/1855, Inocencia, 28/12/1865, y Francisco, 09/11/1862.

Justo Antonio Urioste Sierra, bautizado en Santurtzi el 28 de mayo de 1853. Era hijo de Braulio Urioste Casal y de Severa Sierra Betanzos. Estaba casado con Antonia Eusebia Beldarrain Hormaeche nacida en Madrid en el año 1853.

Sus hijos bautizados en Santurtzi: Cipriano Urioste Beldarrain, 17/09/1873, Francisca, 20/05/1877 y Nicomedes, 03/01/1880.



Braulio Juan Beraza Villate, soltero, bautizado en Santurtzi el 24 de junio de 1859, y su hermano Matías Beraza Villate, soltero, eran hijos de José Beraza Allende y de María Eugenia Villate Garai, María es bautizada en Muskiz el 14 de febrero de 1826.  Juan y Matías, tenían un hermano de nombre Anselmo, bautizado en Santurtzi el 07/setiembre de 1867.

Ruperto Manuel Loredo Líbano, bautizado en Santurtzi el 26 de marzo de 1854. Era hijo de Julián Loredo Larrauri y de Josefa Dolores Líbano Alava. Estaba casado con Brígida Ventura Alisal Hurtado, bautizada en Santurtzi el 9 de octubre de 1845, matrimonio celebrado en Santurtzi el 25 de enero de 1877.

Fueron sus hijos bautizados en Santurtzi: María Martina Loredo Alisal, 12/11/1877 y Emilia, 30/05/1880.

Juan Landeta Quintana, bautizado en Santurtzi el 12 de junio de 1854, era hijo de Nicolás Landeta Casal y de María Quintana Perea. Estaba casado con Ramona Camino Gutiérrez, bautizada en Santurtzi el 16 de agosto de 1857. Posteriormente Ramona contraería matrimonio con Pedro Pérez Palacios.

Era su hijo Félix Landeta Camino, bautizado en Santurtzi,01 de agosto de 1879.

Pedro Celestino Ruiz Sánchez, casado con Patricia Antonia Larrea Pedraja, bautizada en Santurtzi 17 de marzo de 1854. Era hija de Andrés Larrea Pucheta y de Gumersinda Pedraja Palacios.

Su hija fue María Isabel Ruiz Larrea, bautizada en Santurtzi el 05 de julio de 1878.

 Ramón Rivas Echevarría, soltero. Bautizado en el Valle de Trápaga el 08 de noviembre de 1864, era hijo de Claudio Rivas Mendívil y de Francisca Echevarría Tapia.

Sus hermanos bautizados en Santurtzi fueron: Juliana Rivas Echavarría, 25/02/1871, José, 06/12/1873, Bonifacio, 14/05/1876 y Pedro, 29/12/1878.

SUPERVIVIENTES: Ángel Hormaechea Respaldiza, soltero, bautizado en Santurtzi 02/11/1857, y Telesforo Martínez San Martín, casado, bautizado en Gueñes el 5/01/1851. En Zalla el 6/11/1871, había contraído matrimonio con Josefa Ochoa Laiseca.



Nada digo a V. del llanto y luto de que se halla revestido en tan triste momento este pueblo; así es que el Ayuntamiento se ha reunido en el acto y ha hecho comparecer al seno del mismo a los pocos particulares que nos encontramos en este puerto, para proporcionar algún pequeño medio de enjugar tan abundan es lágrimas de estas nueve familias que han quedado en la orfandad, resultando de esta reunión el que el municipio contribuya de los fondos destinados a calamidades públicas, con dos mil reales, y que abierta una suscripción por los concurrentes haya dado un resultado de seis mil trescientos diez reales, acordándose al mismo tiempo nombrar una Junta y una Comisión del seno de la misma para tratar con las autoridades  superiores de esa villa y esas redacciones de periódicos afín de llegar medios conque poder socorrer en lo posible a tanta desgracia .

El práctico que se ha desgraciado, D. Clemente de Ostria, era uno de los más queridos de las tres Cofradías de Portugalete, Algorta y esta de Santurce y muy apreciado por todos los capitanes, no solamente españoles sino extranjeros que atravesaban la barra y ría, y en particular de los ingleses, pues poseía su idioma como si él también hubiera sido inglés. Estuvo embarcado en el vapor Dalia, inglés, más de dos meses, o ínterin permaneció en esta costa extendiendo el cable submarino o telégrafo.

Otra desgracia por el estilo de la que tengo el disgusto de anunciarle sucedió el 16 de agosto de 1874, con la lancha de este puerto nombrada Tía y Sobrino, su patrón D. Leonardo Landeta que también pereció con otros ocho tripulantes.

Si al insertar en su apreciable periódico la desgracia sucedida en este puerto tuviera a bien y le fuera posible abrir en las columnas del mismo, una suscripción en favor de estas viudas y huérfanas llamando la atención de ese bondadoso y caritativo sin igual pueblo, se lo agradecería en el alma en nombre de las nueve infelices familias, y por ello se atreve a darle las gracias su afectísimo S. s. q. s. m. b.

El mismo día del naufragio, por la tarde a convocatoria del presidente de la Junta del Concejo, José Juan Urquiola, se reunió dicha Junta para crear una Comisión encargada de recaudar fondos y demás, que sean necesarios para los huérfanos y familiares.

Y de la siguiente manera se realizó la distribución de los fondos recogidos.



Reunidos en el Concejo de Santurce el 23 de marzo de 1880 en la Casa Consistorial, bajo la presidencia del señor alcalde José Juan Urquiola, se procedió al reparto entre las familias citadas de la cantidad de cuarenta y nueve mil novecientos noventa y nueve reales y cincuenta céntimos en la siguiente manera.

A Mónica de Hurtado viuda de Clemente de Ostria, se la entregó en dinero en metálico 6.475 reales, quedando en poder del cura párroco D. Blas de Uribe 1.850 reales si da a luz el feto que se supone tiene en el vientre, tal y como se acordó con anterioridad.

A Patricia Larrea, se la entregó la cantidad de 3.912,50 reales y 1.850 reales que se adjudican a su hija María Ruiz, que se impondrán en la Caja de ahorros de Bilbao.

A Brígida del Alisal, viuda de Loredo se ha entregado 4.662, 50 reales, quedando en poder del cura párroco 1.850 reales para el feto que se supone tenga en el vientre, pues dice que está en cinta.

A Dominica Respaldiza, que se la desgració un hijo, se la entregaron 3.912,50 reales.

Lo correspondiente a Antonia Beldarrain, viuda de Antonio Urioste, que son 7.625 reales.

Lo de la viuda de Beraza, que perdió dos hijos y la corresponden 5.212,50 reales.

Lo de Francisca Echevarría que son 6.887,50 reales.

Lo correspondiente a Ramona Camino, viuda de Landeta, que son 3.912, 50 reales, se acordó pase a Tesorería para ser administrado en especie. Además, se llevará a la Caja de Ahorros la cantidad de 1.850 reales asignados al hijo de Ramona Camino, llamado Félix Landeta.

Las cantidades entregadas son para esta cuenta, puesto que todavía falta en recaudar algunas cantidades, las cuales se distribuirán a proporción tan pronto como se pueda”. Efectivamente en abril y diciembre de dicho año, se realizó otro reparto.

 Aurelio Gutiérrez Martín de Vidales


sábado, 4 de abril de 2026

 

PORTUGALETE EN LA ILUSTRACIÓN CATÓLICA

5 de agosto de 1884



La Ilustración Católica fue una revista cultural española impresa en Madrid entre 1877 y 1894, y durante ese periodo en su publicación fueron varios los reportajes,  que se publicaron sobre la villa de Portugalete. También en varias de sus publicaciones se pueden encontrar diferentes imágenes de la Ría y de Portugalete, siendo estas tres  una prueba de ello..

“Uno de los pueblos más bellos por su desembocadura del Nervión es Portugalete, aldea de corto vecindario, pero acompañada de numeroso caserío diseminado en los contornos que dan cara a la ría de Bilbao, venero de gran riqueza, continuamente surcada por numerosas embarcaciones de todas clases. En el mismo Portugalete hay minas de hierro y fábricas que enriquecen la país, y son cebo del comercio de los extranjeros que visitan nuestras costas. 




Muchas veces hemos lamentado nosotros que los españoles vayan a buscar playas a Francia teniéndolas aquí tan bellas y pintorescas, pero el lujo moderno nos ha extranjerizado de un modo que nada de lo nuestro place por bueno que sea, y en cambio lo extranjero, aunque sea malo, place y entusiasma demaravilla. Y un ejemplo lo podemos contemplar en Portugalete".

 Aurelio Gutiérrez Martín de Vidales

 

 

jueves, 2 de abril de 2026

ENSANCHE DE PORTUGALETE Y EL ALMACEN DE AUXILIOS MARITIMOS. 3ª PARTE


ENSANCHE DE PORTUGALETE Y
EL ALMACEN DE AUXILIOS MARITIMOS. 3ª PARTE


Continuación de las publicaciones anteriores que trata sobre de la construcción del Almacén de auxilios de Portugalete. Documento depositado en el Archivo Municipal de Portugalete, signatura AHM L 46, N 30.

En lo referente al Almacén de efectos para auxilios marítimos y dependencias para la Ayudantía de Marina en los terrenos concedidos al municipio con destino al ensanche de la población, por Reales órdenes de 5 de junio de 1.903 y 18 de octubre de 1.904, en la sesión celebrada el 26 de julio de 1907, contando con la presencia de D. Fernando de Carranza y D. Alfredo García Borreguero, Alcalde y Síndico respectivamente de Portugalete, sé aprueba  que el proyecto de la construcción de dicho edificio, diseñado por el arquitecto municipal Emiliano Pagazaurtundua, fuera adjudicado a D. Florencio Bilbao, vecino de la Villa.

En la subasta de las obras de referencia, además del mencionado D. Florencio Bilbao, se presentaron en la subasta de obras, los siguientes pliegos titulados por: D Martín Goiburu, vecino de la Villa, D. Eusebio Beti, de Bilbao, D. Ricardo Cuevas de Santurce, D. Francisco Portales de Bilbao, D. Casimiro Eguia de Bilbao, D. Simón Arteche de Bilbao, D. Faustino Navajas de Santurce, D. Pedro Esturo de Bilbao y D. Rafael Zubia de Guecho.

A pesar de los diferentes cambios de criterios y ubicación, por fin en el año 1908, se dan por finalizadas las obras.

El 30 de mayo de 1.908, el Arquitecto Municipal del Ayuntamiento de Portugalete, D. Emiliano Pagazaurtundua, el Teniente de Navío y Ayudante de Marina, en representación De la Comandancia de Marina del Puerto, D. Mariano San Juan, junto a D. Luis Camiña. Ingeniero Auxiliar de la Junta de Obras del Puerto que representa a D. Evaristo Churruca, Ingeniero Director de la Junta de Obras, hacen constar que el edificio con destino a Ayudantía de Marina de Portugalete y almacén de efectos de la Junta de Obras, se encuentra salvo pequeñas modificaciones sin importancia con sujeción a los planos. Estos detalles eran: una defensa de madera en la puerta situada en la fachada oeste del edificio, las defensas de madera para los cristales de dicha puerta, dos armarios y un lavabo.


Otra cuestión que hacía que no fuera totalmente habitable el edificio, era que mientras el Ayuntamiento no terminara las obras de saneamiento y abastecimiento de aguas a la zona contigua, este no podría ser ocupado. Dichas obras finalizaron a comienzos del año 1.910, con lo que por fin se pudo realizar el traslado de las nuevas oficinas de la Ayudantía de Marina de Portugalete al nuevo local, haciendo entrega al Ayuntamiento de la caseta en las que dichas oficinas estaban establecidas.

 Capítulo 3º Almacén de auxilios.
Consta este edificio de una nave propiamente dicho y de dos pabellones adyacentes uno de los cuales se destina principalmente para vivienda del guarda de almacén y el otro, en su mayor parte para oficinas de la Ayudantía de Marina de Portugalete.

 Las dimensiones interiores de la nave central son de 19 metros de largo por 9 metros de ancho, que se distribuye de un paso central de 3metros y dos andenes laterales de 3 metros cada uno, donde habrán de depositarse los calabrotes y demás objetos que por su gran peso convenga tenerlos en piso llano. Como dichos objetos serán principalmente las guindalezas, calabrotes y cables de cáñamo pertenecientes al almacén de auxilios, los cuales conviene que, para su mejor conservación se hallen muy ventilados, se sitúan los andenes a medio metro sobre el piso del almacén.

Considerando sumamente esencial, dada la índole del edificio, que todo el material de uso se encuentre a mano, se proyectan dos galerías encima de los antes mencionados andenes, en una de ellas se depositarán los objetos menudos destinados a salvamento de buques, y en la otra para chalecos salvavidas y demás enseres, principalmente afectos a salvamento de náufragos.

Para los objetos de uso peligroso como cohetes, cartuchos de cañón, lanzacabos se destina un cuarto separado que solo tiene comunicación con el almacén, por una puerta situada en el primer tramo de la escalera.


El pabellón destinado al guarda se compone de un vestíbulo muy amplio, donde caso de ocurrir un siniestro puedan ocuparlos los náufragos y depositarse los objetos personales salvados y dispone de una chimenea y bancos laterales. Siguen luego las dos piezas de la habitación propiamente dicha y la cocina con entrada independiente por el patio lateral, situándose al extremo del pasillo, el retrete.

El otro pabellón destinado a dependencias de la Ayudantía de Marina, consta de dos despachos, uno para cada uno de los Ayudantes que de ordinario suele haber en esta sección de la ría, y el retrete correspondiente, hallándose separadas estas dependencias.

El edificio se halla rodeado por dos de sus fachadas de patios que comunican con la cocina y con el almacén central. En este patio se pueden colocar las anclas, el carretón del toldo salvavidas y otros objetos que no necesitan estar en el almacén y servirá para secar cables cuando el tiempo lo permita y para depositar materiales y herramienta de las obras de reparación del muelle.

Aurelio Gutiérrez Martín de Vidales



miércoles, 1 de abril de 2026

  ¡LAPICEROS DEL MUNDO, UNÍOS!

VICENTE RUIZ FERNÁNDEZ



En el periódico Mundo Obrero, del artista dibujante de Portugalete, Vicente Ruiz Fernández, y bajo el título ¡lapiceros del mundo, uníos! periódicamente se vienen publicando parte de sus dibujos, a través de los cuales Vicente, acompañado de Hati y Andrés, nos relata su visión crítica de diferentes acontecimientos relacionados con nuestro entorno local y global.

Estas son sus aportaciones del mes de marzo de 2026.

Aurelio Gutiérrez Martín de Vidales






















martes, 31 de marzo de 2026

 

 GUERRAS CARLISTAS SANTURTZI 1874



 El Orden, 6 de mayo de 1874. Crónica: Al llegar a Santurce vi banderas blancas con la cruz roja en los tejados de seis edificios. Eran otros tantos hospitales de sangre, donde existían hasta ayer 500 heridos aproximadamente.

La noche anterior y parte de la mañana habían sido llevados los más leves a varios pueblos del otro lado de la ría. Fuera de esos seis edificios, apenas existe uno intacto. Los hay completa mente arruinados, entre ellos un hermoso chalet de piedra, situado al borde del mar, del cual no han quedado más que las paredes.,

En Portugalete sucede lo propio. La casi totalidad de las casas situadas a la entrada de la población, viniendo de Somorrostro, están reducidas a escombros. De los frondosos árboles de aquel paseo no quedan sino los troncos cortados a medio metro del suelo. La preciosa cúpula de la torre, derribada, produciendo al caer el hundimiento de una gran parte del tejado de la iglesia. Las casas tendidas en el muelle viejo, acribilladas de agujeros de balas de cañón y fusilería, rotos todos los cristales, hechas astillas las maderas de puertas y balcones. Pero lo que causa mayor dolor es la vista de la hermosa barriada de casas construidas en el muelle nuevo, de las cuales no han quedado más que las paredes escuetas.

Según los registros de los hospitales de Santurce, Portugalete, Arenas, Algorta, etc., cuya dirección superior estaba en Portugalete, han ingresado 2.900 heridos, ascendiendo a 600 el número de los muertos en los campos de batalla.

 Aurelio Gutiérrez Martín de Vidales