domingo, 19 de abril de 2026

PESQUERO "ARKALE"

PESQUERO ARKALE

El pesquero Arkale formó parte de la Flota Pesquera de Arrastre de Pasajes, que como la casi totalidad de embarcaciones y marineros de esta Flota permanecieron fieles a la República. Estas embarcaciones al comienzo de las hostilidades de la Guerra Civil o bien permanecieron en sus lugares de faena o en el propio puerto de Pasajes, y no sería hasta septiembre del año 1936 cuando la mayoría se traslada a la ría de Bilbao bajo la dependencia del Gobierno Vasco. Además de los barcos que se dedicaban a la pesca, la Consejería de Industria empleó algunos otros a labores como; el servicio de prácticos, o en servicio de enlace.

El destino del bou Arkale fue de práctico en la Ría, contando en su tripulación entre otros con los hermanos Patricio y Antonio Gutiérrez del Moral, "navarrillos". Anteriormente estos hermanos antes de ir voluntarios al Arkale, estuvieron empleados en la Sección Marítima con un sueldo de 9 pesetas diarias.

En aquel tiempo Patricio Gutiérrez del Moral, (mi aita), junto a: José López Soler, José Muñoz Soler, David García González, José y Andrés Gaviña Andraka, Pedro y Marcos Sánchez Maricha, siendo militantes del PCE, pertenecían al Sindicato Federación del Transporte Pesca e Industria Marítimas de España, UGT.  

Cuando a mediados del mes de junio del año 1937, las fuerzas rebeldes a la República entran en Portugalete, encontraron abandonados o hundidos un buen número de buques, entre los que se encontraban: “Arkale, Araba, ¡Ay N!, Félix Ciriza” … mientras que la mayoría de sus tripulaciones fueron al frente de Asturias, caso de mi aita Patricio, o camino de Santander, caso de su hermano Antonio que fue preso en Laredo.

La primera participación que tuvo un barco de nombre Arkale en la Guerra Civil española, fue a raíz de encontrarse faenando cerca de las costas gallegas y ante la represión franquista del comienzo de la guerra, y en lo que se ha conocido como los sucesos de Cariño, el 23 de julio, 38 miembros del Sindicato de Industria Pesquera (CNT), embarcaron en este bonitero con dirección a Saint Nazaire- Nantes-Francia.

Entre los tripulantes se encontraba Manuel Ramos Escariz, Comisario Político de la 4ª Compañía del Batallón “Galicia”, nacido en Santiago (A Coruña) el 28 de marzo de 1912.  Militante del Sindicato de Industria Pesquera de la CNT en 1936, participó en la resistencia en la zona hasta el 23 de julio, en que escapó de este puerto con dirección a Francia, en el vapor “Arkale” en compañía de los cuadros más destacados de la CNT de Cariño.

Manuel Ramos Escariz, en un momento determinado regresa a España y entra a formar parte del Batallón de Milicianos de Galicia, que entonces estaba al mando del Comandante José Moreno.

Una vez caído el frente asturiano, Manuel y José junto a catorce milicianos anarquistas trataron de volver a Galicia, bien a sus hogares, o bien a la provincia de A Coruña para usar los restos de infraestructura de la Confederación Nacional del Trabajo.

En la noche del 29 al 30 de octubre del 37, parte de estos milicianos, cuando pasaban la noche en el puerto de Acebo, frontera entre Galicia y Asturias, fueron denunciados por vecinos a los falangistas y guardias civiles de la zona, que les capturaron y ejecutaron.  El resto fue perseguido y acosado por los guardias y falangistas, la mayoría fueron asesinados y después enterrados en una fosa común en los alrededores, o en el cementerio de A Fonsagrada.

Aurelio Gutiérrez Martín de Vidales

 






















sábado, 18 de abril de 2026

 

ELIMINACIÓN DE CADENAS EN LOS TRES CONCEJOS 1859-1864

Labayru Fundazioa

Expediente tramitado en virtud de instancia presentada por los Ayuntamientos de Santurce, San Salvador del Valle y Sestao solicitando la eliminación de al menos dos de las tres cadenas establecidas en el punto de Cabieces, en el camino de Portugalete a Sopuerta; la del puente de la Casa Blanca sita en el camino de Basurto a Nocedal; y la del puente del Desierto, en el camino de Portugalete a Burceña, 1859-1864 AHFB, AT00018/021

 La puesta en servicio de la carretera Santurtzi-Burceña en el periodo 1859-1864 trajo consigo la colocación con fin recaudatorio, sobre todo a los carros con mena, de cadenas en diversos caminos de los tres Concejos, lo que supuso una queja a la Diputación de los ayuntamientos afectados.

Los Ayuntamientos de San Jorge de Santurce, San salvador del valle y Santa María de Sestao, Tres del Valle de Somorrostro, reunidos el 20 de marzo de 1859, exponen y reclaman: que la colocación de tres cadenas en la jurisdicción de una comarca que hasta ahora ha formado un Ayuntamiento de reducida población y límites con la particularidad que, en dos de ellas, la del puente de la Casa Blanca y la de Cabieces se han forjado en el territorio de un solo Concejo, el de Santurce, y la otra en la de Sestao, punto del Desierto. Esto impone un gravamen a todas luces insoportables para sus vecinos. Basta para comprender que los vecinos de estos pueblos casi en su inmensa mayoría se dedican la agricultura, ya como propietarios, ya como colonos y que tienen que valerse de carros, caballerías para conducir los frutos y leña a sus casas y al punto en que se han de venderse atravesando dichas cadena, y que exigiéndoles el impuesto de ellas en cada uno de sus viajes que tienen que emplear en tan corto espacio ascendería el recargo hasta una proporción desmesurable y ruinosa.



Sería otro recargo más desautorizado con que se gravarían y aniquilarían las producciones sujetas ya a cuotas, especialmente el chacolí destinada al mismo camino, además se obliga a llevar faroles de noche a los carruajes, y en unos pueblos que se dedican al transporte de vena, las más veces durante aquellas horas, dirigidos los carros por muchachos se formará la idea del cúmulo de cortapisas, etc.

Salvo para los carros de vena cuya información se valora a parte, los comisionados del Concejo de Santurce fechas después de la reclamación acordaron con la Diputación lo siguiente: que los carros o caballerías de los vecinos de este Concejo que transportasen por la carretera y cadena o barrera establecida en el punto de Cabieces conduciendo leña, argoma o broza para su consumo o estiércol para destinarlo al abono de las casas. el trigo en la paja o sin ella, o el vino en la uva o en caldo como otro cualquiera fruto que se cosechase por los mismos vecinos en las viñas o terrenos situados en el mismo Concejo, y que desde l campo se recogen o sitio donde se efectúan las trillas para reducir a grano o trigo, o punto de desmonte de la uva se traslade en carro, o caballerías a las casas. Así como las caballerías o carros que atravesasen vacíos o sin carga y que se dirigen al servicio o trasporte de mineral, habrá de ser libre de todo pago de peaje o cadena en el expresado punto de Cabieces. 

Labayru Fundazioa

El 3 de mayo la Diputación vizcaína informó de lo siguiente: Los conductores de mena que quieran contratarse o suscribirse por todo el año actual pueden hacerlo bajo el ajuste siguiente: Los carros de bueyes de llanta ancha pagarán 200 reales de vellón, los de llanta estrecha 280 y los llamados volquetes 500 reales de vellón.

Para el 25 de mayo del año 1860 los valores acordados fueron los siguientes: Los carros de bueyes de llanta ancha pagarán 240 reales de vellón, los carros de llanta estrecha, 320 reales los carros volantes de rayos, 360 reales, los llamados volquetes, 640 reales y las mulas y caballerías, 10 reales.

 Aurelio Gutiérrez Martín de Vidales

 

 

jueves, 16 de abril de 2026

PUERTAS EN VITORIA GASTEIZ



Lo que comenzó como una búsqueda de aldabas en Gasteiz, sobre todo en su Casco Antiguo y en sus calles aledañas, con el paso del tiempo no solo se ha convertido en una amplia colección de las aldabas sino también de las puertas donde están o en su día estuvieron. A las que hay que añadir todas aquellas puertas que para mí tienen un atractivo especial y que nunca lucieron una aldaba.

Así he conseguido una colección de imágenes de puertas que lo mismo destacan en edificios de rentas altas como las de la calle Dato, mezcladas con algunas humildes del Casco Antiguo, o de edificios oficiales y centros religiosos, con formas, tamaños y colores variados y casi todas con el encanto que produce ver en ellas el paso del tiempo.

Aurelio Gutiérrez Martín de Vidales