miércoles, 16 de septiembre de 2026

 

LESAKA 16 SETIEMBRE 1996

LAS MISERIAS

Tal día como hoy, hace treinta años,me incorporé a la plantilla de la Planta de Arcelor en Lesaka. Con el cierre definitivo de AHV, ese fue el destino familiar de nuestra emigración laboral. Reconozco que a otros muchos les fue peor. Así lo conté en su día, así lo recuerdo:

El 2 de julio de 1996 se realizó la última colada y cierre del horno María Ángeles de AHV, y ese día mismo me despidieron de la empresa, junto con un amplio colectivo de trabajadores. Despué de mucho bregar, el día 16 de setiembre de ese mismo año me incorporé a trabajar en la empresa Arcelor de Lesaka. Han trascurrido 30 años de este hecho, y noticias de prensa, exposiciones de imágenes de la antigua siderurgia, recordarán esta efeméride. Yo lo haré a mi manera, recordando lo que supuso para mi y mi familia este cierre patronal. Que no difiere sustancialmente por lo que pasaron muchos más Compañeros.

El tiempo que trascurre entre la Marcha de Hierro, octubre de 1992 y el cierre de la mayoría de las instalaciones de AHV en junio de 1995, en medio el viaje a Bruselas, es un periodo convulsivo en el seno de la empresa. Un periodo que  destaca sobre todo por el cierre paulatino de las plantas productivas, (Baterías de Cok, hornos altos, talleres auxiliares, etc.) y con unas reestructuraciones internas que hacían necesario la recolocación del excedente de personal. Esto fue el anticipo de las salidas geográficas a otras provincias, o meramente a otras empresas de una parte de los trabajadores. Algunos, los más afortunados, recalaron en la ACB de Sestao, y otros en la cercana planta de Bandas de Etxebarri. Otros a causa de este proceso llegamos hasta Lesaka- Navarra,  otros, los que en buena o mala suerte jugó  su destino, terminaron fuera de las plantas que AHV tenía repartidas en el territorio nacional español. El resto de trabajadores salieron con indemnizaciones voluntarias o fuera de empresas del ámbito de la siderurgia española.


Fue además un periodo rico en solidaridad, y lazos de unión con personas que en mi caso aún perduran. Tiempos que el desahogo, las risas y la penas, o eran compartidas, o acababan contigo.

Periodo de enfrentamientos y debates internos, donde los trabajadores nacidos hasta mediados del 1947 pugnaban para que se cerrara la empresa cuanto antes, y así ellos poder pasar a una jubilación de lujo. Donde su insolaridad hizo que se me cayera la venda de los ojos, y viera que cierto egoísmo personal estaba muy por encima de la lucha de clases. Donde el sálvense quien pueda era su primer mandamiento. Época en la cual era muy normal escuchar por parte alguno de aquellos que administraban nuestro futuro con cierto tufo de poder sindical, que  ante una crítica te respondieran:” si por mi decisión me tienes que llamar tonto o hijo de puta, pues llámame hp”. Unos impresentables.

En mi Memoria Histórica de aquella época, que como digo se debatía el futuro de la plantilla, uno pasó por contabilizar 52 días de huelga sin salario, encerronas en la empresa e intervenciones diarias en las asambleas de fábrica. Esto y más fueron generando el germen futuro con el que me recompensaría la empresa, y los sindicalistas a los que les leía sus vergüenzas, no a todos, a los más sinvergüenzas. Algunos de ellos estando protegidos por unas siglas sindicales, robadas y aprovechadas sin ningún tipo de recato. Así, sin proponérmelo, por el mero delito de defender con la palabra los derechos de los trabajadores, entré en el apartado de represaliado laboral.



Aquellos mal llamados líderes, que convocaban paros patronales los fines de semana, con la consiguiente pérdida salarial de los trabajadores, salario que se ahorraba la empresa, mermaba y dividía a los trabajadores, y ejercía un nulo efecto en una empresa abocada al cierre. Con qué poco gusto escuchaban mis críticas. Era la ración diaria que tenían que soportar, y cuanto les agradeció la empresa posteriormente por todo ello. Por mi parte, cuantas amenazas veladas recibí, que luego se ejecutaron por parte de la Empresa.

Fueron días dignos por el mero hecho de estar acompañados por nuestras mujeres, ellas nunca nos dejaron en la estacada, recibiendo también de lo suyo por parte de la policía, en la defensa de los puestos de trabajo de sus maridos y el porvenir de sus hijos. Donde la empresa no podía ejercer su poder, llegaba el de las porras. No estuvieron todas, pero si las más significativas, las que estaban convencidas que “pelear merece la pena”.

Mi actividad en defensa de nuestros puestos de trabajo, pronto me hizo ver la realidad de que ni la empresa ni los sindicatos harían por reconocerme y concederme lo que tenían firmado, y además, a mi me pertenecía por derecho. En aquella época una vez que se tomó la decisión del cierre total de la siderurgia, pocos apostaban por el futuro laboral de los que más nos habíamos destacado y menos habíamos bajado la cerviz.

                                             Las pintadas, las realizamos Setién y yo.
                             Con el tiempo descubrí que otros se quisieron apuntar el tanto.

Como recuerdo a mi amigo Eduardo González despedirse el día que en una asamblea no pudo más ante tanta desfachatez y anunció que pedía la cuenta. Nos llamaban violentos, cuando esta violencia era producto de la rabia que producían sus actuaciones Que felicidad para los tramposos, un enemigo menos. ESK era en AHV una referencia de sindicato combativo.

Al ser oficial instrumentista de 1ª desde el año 1978, con el cierre de las Baterías de COK el 31 de agosto de 1994, lugar donde trabajaba desde veinte años atrás, me hubiera correspondido ir a cubrir plazas vacantes de mi categoría en Bandas de Etxebarri, y en lugar de eso mandaron a compañeros míos de menor categoría y experiencia. Aquella lista fotocopiada, que me pasaron bajo manga en la que mi nombre aparecía subrayado con el apunte al margen “de quitar”, era definitivo para saber que mi suerte estaba echada. Si me la pasaron a propósito con el ánimo de ver mi reacción y humillarme, poco me conocían, jamás mi dignidad la he expuesto en el mercado de la corrupción. 

 Mis años en las Baterías de Cok con: Isi Revilla, Ángel Incertis, Jesús Bergara, Jesús Gonzalez "Zalillo", recuerdos interminables.

Después del cierre de las Baterías, me premiaron con la aplicación del expediente de regulación de empleo y posteriormente a finales de setiembre del 1994 con un puesto de obrero en la Colada Continua. Puesto que ocupé hasta el 1 de julio de 1996.



En este tiempo, salieron las plazas para cubrir los futuros puestos en la ACB, me presenté aprobé los exámenes, y por lo tanto al tener plaza me correspondía estar a la espera de acudir a los cursillos de formación. No necesité mucho tiempo para darme cuenta de que tampoco contarían conmigo y que se saltarían sus propias reglas. Esto no hubiera sido posible si los que decían defender a los trabajadores hubieran actuado con principios y dignidad, pero ahí cada cual miraba más las cifras sindicales que la dignidad y los derechos de la totalidad de la plantilla.

Tenía entonces un jefe en expedición de bobinas a la fábrica de Ansio, Bárcenas de apellido y que acabó en Sagunto. Él siendo conocedor de que yo había aprobado y tenía por tanto una plaza en la ACB, me animaba y me aconsejaba que no hiciera otros planes que no fueran el de trabajar en Sestao. El día que se hizo pública la lista definitiva de trasladados y al ver que yo no estaba incluido en ella me dijo :” Aurelio no hay derecho lo que están haciendo contigo, son unos hijos de p…” Amigo, no te faltaba razón, pero al dar la cara por mí, la empresa, y sus secuaces te castigaron con el destierro. Y es que la primera regla de aquellos mezquinos se basaba en la máxima de "Roma no paga a traidores. Y ser amigo o defenderme no cotizaba al alza. Entonces me afilio al sindicato ELA.



Esta es la época en la que coincido con Eugenio Cimarras en Expediciones de Bobinas, compañero de trabajo, de relevo y de ilusiones en el futuro compartido a tierras navarras. Él y su esposa Pili nos acogieron en su casa de Legasa cuando fuimos a Navarra trasladados y nos dieron ese calor necesario que necesitan los desorientados. Recuerdo con mucha satisfacción el tiempo que pasé en la colada continua. Entonces había muy buenas personas alrededor. Cerca, como electricista trabajaba mí ya fallecido amigo, Isidoro Revilla; que feliz fueron las horas que compartimos en el tajo y fuera. Que fácil era supervivir juntos. La lucha de Bilme, de Obrascón, en el año 1979 nos unió y de qué manera. Me llamaba "Aurelito el Rojo", y cuando vinimos a Lesaka me regaló el Estatuto de los Trabajadores, ya sabía él que la cabra siempre tira para el monte. Existió un momento de nuestra Vida, que juntos en la boca del tragante del Horno Alto María Ángeles, en una mañana de escaqueo arreglamos el mundo y nos sobró tiempo. Isi, cuanto te he echado en falta, en mi corazón guardo tu recuerdo y cuanto he llorado su ausencia.

Ante la imposibilidad de tener opción de encontrar trabajo en alguna de las empresas que AHV tenía en Bizkaia, es el momento de probar suerte, y solicito ir voluntario junto con Eugenio a trabajar a Lesaka. Él fue, yo no lo conseguí en principio, el fue en enero de 1996, yo en setiembre. Parecía que no existían argumentos en contra, y querían quitar cuanto antes al personal e ir reubicándolos. A golpe de porcentaje los de los sindicatos nacionalistas a Navarra, los de los sindicatos estatales a Asturias. Hasta me animan como a otros, que, si podemos resolver el problema de la vivienda antes de partir, es lo que llevamos por delante.


Así lo hago y en agosto de 1995, realizamos un contrato de compraventa del piso de Santurtzi, recibiendo como primer pago un millón de pesetas a cuenta, y que en caso de que decidera no seguir adelante, con el acuerdo de devolver al comprador el doble. Me animo a esto porque la Dirección de la empresa en Sestao en todo momento nos dicen que nuestra salida sería teniendo en cuenta el periodo de escolaridad de nuestros hijos, o sea sobre setiembre. Sin embargo, parte de mis compañeros irían en enero del siguiente año y en mi caso, mi salida sería un año después, el 16 de setiembre de 1996, y después de muchas aventuras.

La desgracia de la desaparición de mi Ama después de una grave enfermedad sucede el 12 de octubre de 1995, al día siguiente, a pesar de ser escasos los trabajadores que quedaban, los de las oficinas y alguno desperdigado por los talleres, acudo a notificarlo y a colocar un par de esquelas en la fábrica, tal y como era costumbre.

En aquel entonces trabajaban dependiendo del departamento de RRHH mis compañeros Juan Luis García y Javier Estébanez. Juntos habíamos coincidido trabajando en la empresa y a la vez estudiando psicología en la UNED de Bergara y en Zorroaga. Con Juanlu me unía además que habíamos estudiado juntos electrónica en la escuela de Minas, juntos trabajamos en AHV como instrumentistas en el Control Térmico de Baracaldo y juntos formamos en 1978  los inicios del sindicato LAB. Al primero que le di la noticia fue a Juanlu, y ante mi pregunta de cómo estaba mi futuro, su respuesta fue; que veía algo raro, que no aparecía en la primera lista de salida a Navarra, y lo mejor era preguntar en RRHH de Baracaldo.

Juan Luis García, es el culpable de las horas felices que me han regalado músicos como: Tangerine Drean, Mike Oldfield, Pink Floyd, que por cierto gracias a Mike Oldfield la Marcha se me hizo muy llevadera escuchando rato si y rato también, su Tubular Bells II, publicado ese año.

Hacía allí me encaminé y acto seguido me dirigí a la oficina del responsable de RRHH, Miguel Angel Lujua. Le conté el motivo de mi presencia, la muerte de mi madre y a la vez querer ser conocedor de mi futuro. Ante una pregunta suya de cuál es mi nombre y apellido, el me respondió, “tú eres el famoso Aurelio, si por mi fuera no trabajarías en una empresa que tuviera más de tres trabajadores”. Su oferta ir a trabajar a un almacén a un pueblo de Murcia, El Palmar, o bien a Badajoz. El mundo se hundió a mis pies ante tal oferta y ante ese ser tan despreciable. Le hago el comentario de que, ante premisas de la empresa, había apalabrado la venta del piso,  su respuesta fue, que ese sería mi problema que la salida de personal la firmaba él y nunca me permitiría trabajar para AHV. Aunque hoy en día ya no tenga rencor por aquella vivencia, no quiero ni tengo necesidad de olvidarlo, porque su nefasta actuación fue una enseñanza de Vida para mí, y ejemplo de lo que no hay que hacer con tus semejantes. Este individuo llegó a ser presidente de Confebask, será normal, en el infierno solo se admite a la malicia.

Pasado un tiempo, una persona de confianza que llegó a conocer y a leer mi expediente socio laboral, me dijo que un tonto a las tres había anotado entre otras lindeces “habla en las asambleas con el EGIN debajo del brazo”. Lo del expediente era muy común, empezaron con el régimen franquista y continuaron con sus maneras policiales.




Quiso que la diosa fortuna, o quizás el reciente espíritu fallecido de mi Ama, que, al salir de la oficina pasara por el pasillo Javier Estébanez. Nos saludamos, hablamos, y como a Lujua le pareció extraño que me conociera, le hizo pasar y Javier a mí me hizo esperar. Después tomando un café, me comentó que el impresentable le había interrogado sobre mi persona y que opinión tenía de mí. Javier, a lo cual siempre le estaré agradecido, le dijo que independientemente de mis ideas políticas, laboralmente y como persona no tenía ninguna queja.

Buscaron entonces una solución, mandarme al almacén de Villabona en Guipúzcoa, bueno no está mal, superaba la primera oferta, seríamos 7 los trabajadores. Para ello me tenía que formar, sobre todo en informática, y mientras pasaba el tiempo que yo me formaba en una academia, mes a mes me iban dando largas, y por lo tanto otra vez crecía la inquietud de mi futuro laboral. Pero no era así, casualidades de la Vida, y que conocí posteriormente por mi situación sindical en Lesaka, había en aquel entonces dos eventuales parientes de unos que habían hecho del sindicato su profesión, aunque todos éramos afiliados ELA, que al ser conocedores de las plazas que había en Villabona, hicieron internamente todo lo posible para que sus parientes fueran al almacén y yo ocupara el puesto de peón  en la planta de Lesaka, lo cual alargaba mi salida de Bizkaia.




Así por ese giro del destino, bendito destino, acabé en Lesaka y no de almacenero en Villabona. Eso sí, con la gratificación de la pérdida anual de un millón de pesetas, quinientos euros mensuales de hoy en día, con la categoría de peón, y con el compromiso por mi parte a Javier Estébanez de que aparcaría temporalmente mi ímpetu defensor de causas perdidas.

Administraban por cuenta propia en aquel entonces la sección sindical de ELA en Lesaka, unos individuos que se asemejaban a Mortadelo y Filemón, con más mando Mortadelo que su paje. Como todos los ruines, administraban el sindicato como un cortijo propio, manejando sobre todo a los trabajadores eventuales que no eran pocos, como mercancía propia. La Dirección de la empresa les dejaba hacer, con pingues beneficios para este par y sus compinches. Personas soberbias y carentes de escrúpulos humanos. De las miserias y de comer de la mano de su amo habían llegado al convencimiento, que, aunque a su hábitat natural les correspondía los oficios destinados a los criados, solo por el mero hecho de compartir con él la misma finca, se querían igualar al dueño. Eran unos Caciques asquerosos de la clase trabajadora.

Por aquel entonces, y hasta que me desengañé, los viernes solía acudir a las concentraciones en favor de los derechos presos que se realizaban en Bera. Un día, sin embargo, uno de este par de trúhanes conocedor de estos hechos, me insinuó que el sindicato no veía con buenos ojos estas presencias mías en el puente, literalmente le mandé a la mierda. A partir de entonces, sería sobre el año 1998, con esta gentuza, palo y a la cabeza.

En agosto del año 2002, y con las elecciones sindicales en ciernes, visto que su situación en ELA era ya inaguantable, estos individuos quisieron dar un golpe sindical, pasándose a otro sindicato de ámbito nacional UGT, queriendo de paso que lo hiciéramos todos los afiliados, en una jugada estratégica propia de cortos mentales. Ahí comenzó su declive personal y mediático, acabando con una patada en el culo, cambio de cromos y olvídame por parte de la Dirección de la Empresa. La causa, un grupo pequeño, pero leales a ELA reorganizamos el sindicato con excelentes resultados. A partir de entonces, los nuevos actores en escena obligaron a los amos del cortijo a diseñar otra estrategia. Y una vez más se cumplió la máxima, de "Roma no paga a traidores". No sé por qué asociación de ideas, pero estos individuos siempre me recuerdan a los requetés de 1936.

Gracias a la situación que se generó en ELA, con la salida de esta cohorte de impresentables, los 24 años que han trascurrido en esta planta, los buenos momentos superan con creces a los malos, destacando los 14 años que dediqué a lo que mejor he sabido hacer, defender los derechos de los trabajadores, siempre con la máxima de dar, sin esperar a recibir nada a cambio.

Tengo claro que el no ser dueños de nuestro destino ni planificar a ciencia nuestro futuro, mi presencia en Lesaka le ha supuesto a más de uno una amargura que les durará hasta el final de sus días, de lo cual me alegro.

Ahora bien, como lo cortés no quita lo valiente, les doy las gracias a los que sin proponérselo me han dado la oportunidad de conocer a unos Amigos, de los que ya no quedan, aquellos, que lo que te dan lo hacen con una sonrisa. Gracias, a Larri, Txema, Xanti, Patxi, pude y puedo cuando coincidimos, ser una persona feliz.

Gracias también porque me dieron la oportunidad de conocer a compañeros como: Edurne, Marivi, Luis Mari, Xabiko,  Javier Arregui, Josu Iriondo,  Andoni Viana, Burgaña, Obeso, Briones, Santiago Ybargaray, Carlos, Imanol, Jon Garmendia, Montxo, Manolo, Félix, Batti, Santi, Andoni Celada,Fernando Santa María, y muchísimos más.

Gracias especiales a Marisa y Toño, porque nos demostraron con sus actos el verdadero  concepto de la Solidaridad.

Y por encima de todos los agradecimientos a Asun y Lorea que fueron las que me mantuvieron vivo y fueron solidarias con mis convicciones.

Y tengo la necesidad de contarlo, porque existimos mientras alguien nos recuerde.

Aurelio Gutiérrez Martín de Vidales.

 

 


martes, 15 de septiembre de 2026

 

GACETILLA DE SANTURTZI 1883




El Liberal, 5 de abril de 1883. El lunes, después de celebrarse un juicio entre varios operarios de las Minas ante el juez municipal de Santurce (Vizcaya), recibió tres puñaladas a la misma puerta del juzgado de uno de los testigos que acababan de declarar.

Diario oficial de avisos de Madrid, 29 de abril de 1883. En Santurce ha ocurrido una terrible desgracia. La señora del práctico D. Urbano Macho estaba encendiendo un quinqué de petróleo en el piso bajo de su habitación, cuando se le inflamó el líquido, que se desparramó sobre sus ropas, prendiéndolas fuego.

La infeliz señora salió despavorida en dirección al mar, a donde se arrojó, y de donde la sacaron sin conocimiento, y con tan graves quemaduras en las piernas y en los brazos, que ha fallecido.

La persona fallecida era: Fabiana Algorri Echabarria, bautizada en Santurtzi el 20 de enero de 1857 y que el 28 de mayo de 1877 contrajo matrimonio con Félix Urbano Macho Igareda. Fabiana falleció en Santurtzi, el 23 de abril de 1883. (Datos recogidos de Santurtziko Genealogia Zaleak, SGZ)

El Globo, 20 de mayo de 1883. La catástrofe de Triano. He aquí los detalles acerca de las desgracias ocurridas en el monte de Triano, que nos comunican de Bilbao. La locomotora del ferro-carril de los Alonsos se salió de los rails en un cambio de aguja y cayó desde el puente de la mina San Miguel, rodando al fondo del precipicio, donde la máquina se hizo pedazos.

Iban en ella el maquinista y el fogonero que quedaron muertos en el acto, y el contratista de la mina Esperanza, don Antonio Arribalzaga, vecino de Santurce, quien sufrió muy graves heridas, aunque no se desespera el salvarse.

El Norte, 31 de julio de 1883. Ayuntamiento de Santurce. Remate. El Ayuntamiento de este Concejo ha acordado sacar a público remate por el sistema de pliegos cerrados la construcción del alcantarillado del barrio de Ortuella bajo el plano, presupuesto y condiciones que se hallan de manifiesto en la Secretaria del mismo. El acto de la subasta tendrá lugar el día 5 del próximo Agosto a las 9 de la mañana, para cuya hora deberán haberse presentado las proposiciones, que se ajustarán en un todo al modelo que se inserta a continuación; no admitiéndose ninguna que no lleve los requisitos y no venga acompañado de recibo en que conste haber depositado en Tesorería la cantidad de 300 pesetas, que dejará como garantía. Santurce 29 de Julio de 1883. El Alcalde, Miguel de Uribe.

 Aurelio Gutiérrez Martín de Vidales


lunes, 14 de septiembre de 2026


VICENTA MARTÍN DE VIDALES MILLAS, MI AMA
EFEMÉRIDES



Ahora que tantos jóvenes viven despistados y desorientados como las gaviotas en una galerna, y muchos de ellos, demasiados, sin empacho alguno y pleno desconocimiento manifietan que con Franco se vivía mejor, el ejemplo de mi Ama es un vivo ejemplo de que con la Dictadura militar franquista, muchas mujeres se vieron obligadas a aceptar un destino en contra de su voluntad. Como muchas de sus abuelas.

Ama, como no tengo momentos para olvidarte, te recuerdo el tiempo de todos los días, y los 14 de setiembre más.

Mi Ama, Vicenta Martín de Vidales Millas, nace el 14 de setiembre de 1914 en Mora (Toledo) y fallece en el hospital de Santa Marina de Bilbao el 12 de octubre de 1995. Sus padres fueron Vicente Martín de Vidales García Carretero, nacido en Mora en el año 1886, y que falleció en Toledo, el 21 de enero de 1927, y Juana Millas García, nacida en Mora en el año 1882 y que falleció en el mismo pueblo toledano el 22 de enero de 1971. 
 
Como buena moracha que fue, en los cincuenta años que vivió en Portugalete jamás olvidó a su pueblo, y a sus hijos todos los días nos regalaba un dicho o un recuerdo de Mora.

Sus abuelos por parte paterna fueron: Juan y Manuela y por parte materna: José y Juana. Todos ellos nacidos en Mora, y de profesión labradores. Esta saga familiar era conocida en el pueblo de Mora como “los Calaveras”. Así que sus hijos bien podemos presumir de ser "Navarrillos" por parte paterna y "Calaveras" por la materna.



Sus hermanos fueron: Francisco Martín de Vidales Millas, (Mora 1910), Natividad, (Mora 1912) y Sagrario, (Mora, 1917).  

Mi ama Vicenta estuvo casada en primeras nupcias con el militante socialista, Amalio Rodríguez Jiménez, de profesión labrador, nacido en Mora el 11 de junio de 1911, y que falleció fusilado en la cárcel de Ocaña, por mandato de Franco el 31 de enero de 1941. La boda se celebró 10 de setiembre de 1935.


Amalio era hijo de Ascensión Rodríguez Jiménez y de Baldomera Jiménez Salamanca. Todos nacidos en Mora, y de profesión, labradores. Amalio solo tuvo una hermana de nombre Ascensión nacida en Mora en el año 1913.



En el año 1945 llega a Portugalete mi ama Vicenta Martín de Vidales Millas, anteriormente, su marido, Amalio Rodríguez Jiménez, condenado por un tribunal militar franquista había sido fusilado en la cárcel de Ocaña, y ella a su vez expulsada del pueblo durante un periodo mínimo de diez años.  Su vida era insostenible en el pueblo que la vio nacer.

Viuda y con tres niñas pequeñas, aconsejada por familiares que realizaron los trámites oportunos, se desplaza a Portugalete, puesto que sus tres hijas nacidas en Mora: Ascensión, Vicenta y Carmen, eran ingresadas en la Congregación de las Esclavas del Amor Misericordioso de Sestao.

La Congregación de las Esclavas del Amor Misericordioso, había sido fundada en Madrid por La Madre Esperanza en la Nochebuena del año 1930, y en 1933 ya había una congregación en Santurce y en el año 1935 otras en Sestao y Bilbao. Esta fundación se distinguirá por su sensibilidad social. La Madre Esperanza ve con claridad la guerra que se avecina. Víctimas particulares e inocentes serán los niños que en gran número se verán huérfanos y abandonados, disponiendo las monjas el papel de madres. Disponían sus estatutos expresamente que las hermanas comieran lo mismo que los niños, y solo después que estos hubieran acabado, y que por lo menos un 25 por ciento de los internos tuvieran estancia absolutamente gratuita.

Estas serían las buenas voluntades de todas las congregaciones religiosas que acogieron a los niños en la posguerra, pero la realidad total fue bien distinta, tal y como lo relata Almudena Grandes en su libro “Las tres bodas de doña Manolita”

Vicenta, como muchos de los emigrantes que con escasos recursos llegaron a Portugalete a partir de la terminación de la guerra, compartió con ellos la práctica habitual de buscar alojamiento en una casa particular que les alojara como pupilos con derecho a cocina. En el caso de mi ama, su destino la llevó a la calle del Medio, en la casa de Florencio “Negus” e Isabel.

Su vida con la familia del “Negus” transcurre hasta 1948, año en el cual se casa con mi aita Patricio, pasando desde entonces a vivir a la casa de Abatxolo, donde nacimos los cinco pequeños. Durante este tiempo su medio de vida y sus ingresos económicas provenían de trabajos del hogar en casas. Con dichos ingresos pagaba el alquiler y lo que le llegaba para ayudar a sus hijas.




El cómo pudo llegar a conocerse Vicenta y Patricio, pudiera ser de la siguiente manera: las hijas de Vicenta estaban internadas en Sestao en el Amor Misericordioso, Araceli que hasta los 11 años había vivido en Ortuella y que estaba ingresada en el preventorio José Antonio de la sección femenina de Gallarta, es llevada en enero de 1947 al mismo centro sestaotarra, al igual que Purificación la hija de Florencio e Isabel.

Mis hermanas Carmen y Araceli estarían en Sestao hasta cerca del año 1951, sin embargo, mis hermanas Ascensión y Vicenta, antes de ir a vivir a la casa de Abatxolo, estuvieron unos años en la Congregación que las Esclavas del Amor Misericordioso tenía en Bilbao.

Esto posibilitó con toda seguridad que las tres familias se conocieran entre sí en las visitas a sus respectivas hijas a Sestao, y que la consecuencia final fuera el matrimonio de Vicenta y Patricio. Con esta unión, Vicenta recogió entonces el apodo de su suegra María Soledad “La Navarrilla”, y desde entonces fue conocida en Portugalete como Vicenta “La Navarrilla”, apodo que a su vez trasmitió a sus hijas e hijos.



Mi ama con tres hijas, mi aita con tres hijos, y los cinco restantes que tuvieron entre ellos, y que llegamos a este mundo de una manera escalonada, Nieves en 1949, Blanqui en 1951, Javier en 1953, Aurelio en 1955 y Arantza en 1957, formamos una familia en total 11 hermanos. En aquella casa que como me contó mi hermana Carmen, cuando no había agua potable, cosa corriente, había que bajar hasta la fuente de la Canilla, y subir los baldes a casa tapados con hojas de higuera para que no se desparramara el agua. Un millón de anécdotas nos trae esta casa a sus antiguos moradores……

A partir de entonces, la vida laboral de Patricio es como marinero en el Sporting y en AHV. La pesca, es un recurso para ayudar la economía familiar de tanta prole.

Vicenta que con 12 años servía en una casa en Madrid, y que se doctoró bien pronto arenando escaleras, fue una  incansable trabajadora como bien lo atestiguan sus diferentes carreras laborales, esas que no dan para poner un diploma en la pared, pero si para sobrevivir.

Mi ama Vicenta, titular indiscutible y honorífica de todos los calendarios que quieran glosar a la mujer trabajadora, desempeño infinidad de actividades laborales para sacar a sus hijos adelante. Sea lo siguiente una muestra, que no la totalidad:



En el mismo portal donde compartía vivienda con Isabel y Florencio “Negus” estaba la confitería de Barriocanal, lugar donde se dedicó a realizar tareas de limpieza bajo el auspicio de Aurora. Lo mismo que en el portal que estaba  enfrente del suyo, en la casa de Rosaura Alberdi, que yo conocí y tengo un recuerdo de ser una mujer buena y cariñosa. Más adelante trabajaría en casa de Pepita, igual de buena persona, ambas mujeres y su familia con mi ama se portaron extraordinariamente.

En el centro de la calle del Medio o Víctor Chavarri, la sastrería de Juan de la Fuente. Aquí mi madre trabajaba limpiando y con el tiempo mis hermanas Carmen y Vicenta de costureras, junto a Nieves Larrea, Lauri, Felisita, Ana Mari etc., buenas trabajadoras, y si no lo fueran, la hija de Franco, Carmen Polo, no hubiera encargado a esta sastrería hacerle un abrigo.

Cuantos retales no habrá recogido, guardados en la faldiquera Vicenta en la sastrería. Con estos después nos haría apaños en la ropa. Arte, ganas y estilo la sobraba para regalar.



Frente a la sastrería, la pastelería de Mendizábal, lugar donde trabajó junto a Araceli. Cada una en sus tareas, bien diferentes, pero oportunas para sacar la casa adelante. ¡Qué buenos estaban los manolitos de mantequilla! También trabajó en el matadero municipal limpiando vísceras, y en el Ojillo, en la carnicería de Lucita donde se ganaba el jornal picando cebolla. En ello estaba el día que muy embarazada de mi o de mi hermana Arantza se resbaló y casi nacimos en el intento.

El lavadero era otro de los lugares donde sacaba otro jornal, lavando nuestra ropa y la de aquellos que se lo solicitasen. Lavaba para la familia Ibarmia, para Ramonita, también para Felisa, una familia que vivía al comienzo de las escaleras del tren y otras que no recuerdo su nombre. Ropa blanca que en algunos casos entregaban mis hermanas los domingos por la mañana antes de ir a misa, puesto que la iglesia nos pillaba de camino. En otros casos, el día de labor que lo solicitasen.



El estraperlo y el tren de la Robla en el que viajaba, fueron medios para sacar provecho al excedente de pesca que Aita traía a casa. Ir hasta Valmaseda para traer algo al cambio y engañar a los del fielato, era un arte que manejaba con suma maestría. Sin embargo, las mejores piezas, sobre todo jibiones, eran destinadas a equilibrar la balanza del fiado de las tiendas de comestibles del barrio. Entonces, en los ultramarinos, las familias con sueldos escasos se compraban y se apuntaba la compra para liquidarla el día de paga.

Otra fuente de ingresos fueron los colchones. Si Vicenta era buena en todo lo que hacía, como colchonera no tenía precio. Las campas del lavadero y de Repélega son testigos de ello. Primavera y verano las mejores épocas para la realización de esta actividad. Era ponerte en la campa a varear, y pronto una mujer te preguntaba si se vareaba para casa o para fuera. Si la respuesta era lo segundo en seguida se llegaba al acuerdo del día y precio. Vicenta era tan honrada, que jamás por más que quisiera podría llegar a rica con este trabajo.


Cuantas vacaciones escolares a partir de cumplir los 15 años, me hacía acompañarla a varear colchones. En aquel entonces me decía: Aurelito, hoy tenemos faena, y una Fanta ese día me llevaba al gaznate. Hoy en día en mi casa siempre tengo una vara de avellano, es mi fiel compañera en mis paseos por el monte, y además me regala muy buenos recuerdos.

También estuvo hasta que alcanzó la edad de 65 años, unos quince años trabajando en el bar Paco o “Casa Vicente” de Portugalete. Ni de esta actividad, ni de las anteriores le quedó pensión alguna, unas porque ella no se dio de alta y en otras, porque no la dieron.

Vicenta hasta su fallecimiento en 1995, en los 50 años que vivió en Portugalete tuvo tiempo suficiente para dejar una huella, de la que estamos orgullosos sus descendientes. Trabajadora, cariñosa y amante de su marido Patri e hijos, nos enseñó con su ejemplo, que la Vida es más sencilla si lo que hacemos, es con amor.

Esto, y muchas cosas más fueron posibles a causa de que el destino trajera a mi ama Vicenta a Portugalete, que viviera en casa de “Negus”, que pudiera conocer a mi aita patricio, y yo, que lo pueda contar, para homenajear a todos y todas, que hicieron de su vida un sacrificio por sacar a su prole adelante.

AMATXO, MAITE ZAITUGU.

Aurelio Gutiérrez Martín de Vidales.


domingo, 13 de septiembre de 2026

 

DE SANTURTZI A CHILE

Juan Luis Sanfuentes andotegui

presidente de chile



 

De los miles inmigrantes vascos que en el siglo XIX emigraron a América, escasos fueron los que lograron triunfar en ese continente. Unos destacaron en sus inicios en diversos negocios del comercio al por mayor alcanzando con ello  un considerable  capital, caso del natural de Portugalete, Manuel Calvo y Aguirre, o de los naturales de apellido Murrieta de las Encartaciones,( Luciano, Cristóbal, Joaquín), y otros cuyo saga familiar dejó una trascendencia importante en la política en diferentes países de América. 

Entre estos últimos se encuentran los hermanos Salvador y José Jorge Sanfuentes Urtetegui, bautizados en Santurtzi, pero de raíces familiares asentadas en Abanto y Zierbena, y que para el año 1816 se tiene constancia escrita de su presencia en Santiago de Chile. Sus padres fueron Juan Sanfuentes San Martín y Lucía Urtetegui Valle y nietos de un Juan Sanfuentes Murrieta. Juan fue bautizado en Abando y Zierbena en el año 1756 y Lucía lo haría en Santurtzi en el año 1752. Sus hermanas nacidas también en Santurtzi fueron, Leonarda Isabel, nacida en 1780, María Juana nacida en 1783, y María Francisca nacida en 1789.

Por la rápida evolución de los dos hermanos en Chile, es muy probable que en su acogida se encontraran con el apoyo y ayuda de la fuerte colonia vasca, donde para esas fechas se conoce que un alto porcentaje de la población asentada era de raíces vascas.



Salvador Sanfuentes Urtetegui, es bautizado en Santurtzi el 7 de agosto del año 1786, y fallece en Santiago, el 31 de mayo de 1863. Con su primera esposa, María Mercedes Torres Velasco, natural de Santiago y con la que contrajo matrimonio en el año 1816, tuvieron los siguientes hijos: Salvador, Valentín, Ana María, Rafael Blas, Luis, Vicente y Mercedes Bárbara Sanfuentes Torres. Una vez viudo, contrajo matrimonio con Isabel Torres Velasco, hermana de su difunta mujer, teniendo una hija en el matrimonio, Carmen Antonia Sanfuentes Torres. María Mercedes e Isabel, eran hijas de Eugenio Domingo Torres López de Linares, natural de Medina de Pomar y de María Rosario Velasco Cañas, natural de San Fernando, (Chile).

 De entre sus hijos habría que destacar a Salvador y Vicente Ramón Sanfuentes Torres.

Salvador Sanfuentes Torres: Nació en Santiago, el 2 de febrero de 1817; hijo de Salvador Sanfuentes Urtetegui y de María Mercedes Torres Velasco. Se casó con Matilde Andonaegui González, nacida en el año 1820 en Quillota-Aconcagua -Chile. Salvador fallece el 17 de junio de 1860, con 43 años.



Salvador, se graduó como abogado en el año 1842 y este mismo año fundó la Universidad del Estado, siendo su primer secretario. Destacó como político y a su vez, fue un reconocido periodista y poeta chileno, autor de la obra “El Campanario”. Como político en 1857 ocupó el cargo de ministro de Justicia, Culto e Instrucción Pública en dos ocasiones, en el año 1843 fue elegido diputado por la Agrupación de Vallenar y fue gobernador de Valparaíso en el año 1845.

Entre sus hijos destacan en el campo de la política, Enrique Salvador y Juan Luis Sanfuentes Andonaegui.

Enrique Salvador Sanfuentes Andonaegui, nace en Santiago el 15 de julio del año 1848, falleciendo el 25 de noviembre del año 1939. Abogado desde enero del año 1870, fue Diputado por Rancagua 1888/1891, Senador 1894/1900, Ministro de Hacienda Industria y de Obras Públicas 1888; Ministro de Interior 1890. Fue miembro del senado durante el periodo de 1894/1900. Todos los cargos los ocupó siendo miembro del partido Liberal. Contrajo matrimonio con su prima Elisa Correa Sanfuentes, que nace en Santiago en el año 1859 y fallece en abril del año 1920, era hija del terrateniente y político Carlos Correa y de María del Rosario Sanfuentes del Sol.



Juan Luis Sanfuentes Andonaegui, Presidente de la República de Chile durante el periodo comprendido entre el 23 de diciembre de 1915, al 23 de diciembre de 1920, nace en Santiago el 27 de diciembre del año 1858 y fallece el 16 de julio del año 1930. Huérfano con dos años permaneció a cargo de su hermano Enrique Salvador.  El 1 de noviembre del año 1885, contrajo matrimonio con Ana Echazarreta Pérez. En el año 1879 obtuvo el título de abogado, desarrollando su carrera política desde entonces, llegando a ser el líder del Partido Liberal Democrático.

Vicente Ramón Sanfuentes Torres, Nació en Santiago el 21 de enero de 1825, falleciendo el 2 de abril de 1896. Se casó con Elisa Moreno. Vicente fue abogado desde el año 1847 y militante del Partido Liberal. Fue Diputado propietario por la “Unión” entre los años 1867/1873 y senador por Valdivia entre los años 1882/1894.



JOSÉ JORGE SANFUENTES URTETEGUI, nacería también en Santurce el 30 de abril del año 1795. Casado con Rosario Rosa del Sol Uriondo, hija de Juan Antonio Sol Martorell, natural de Barcelona y María Rosa Pérez Menéndez natural de Santiago. Fueron sus hijos: Juan, José, María del Rosario, María Guadalupe Sanfuentes del Sol.

Rosario Sanfuentes del Sol: Esposa del hacendado y senador Carlos Correa Toro-Zambrano, éste nace en Santiago en 1824 y fallece el 25 de noviembre de 1905. Fueron sus hijos: José, Ana, María, Alberto y Elisa Correa Sanfuentes. Esta última, esposa de Enrique Salvador Sanfuentes Andonaegui. Su otra hija:


María Correa Sanfuentes, nace en Santiago en el año 1864 y contrajo matrimonio con Francisco Javier Herboso y España, abogado desde el año 1884, y destacado político liberal chileno. Francisco, nació el 24 de marzo de 1861 en Quillota (Chile), lugar donde fue alcalde, y falleció en Tokio (Japón) en el año 1915. Era Hijo de Guillermo de Herboso y Recabarren y de Manuela de España y Ochoteco. Fue suplente como Diputado por Rancagua entre 1888/1891. Ministro de Justicia y miembro en el año 1891 de la secretaria del Senado chileno, y embajador en Japón durante el periodo 1913/1915, falleciendo en el cargo.

Por último y antepasado de los anteriores se encuentra, José Salvador Sanfuentes Palma. Fue rector del Instituto Profesional Arcos, además de empresario y político. En los años sesenta participó activamente en el MAPU, apoyó al Presidente Allende por lo que fue encarcelado en el año 1973. Durante la dictadura de Pinochet, se unió al Partido Comunista en el Movimiento Democrático popular, de quien fue su Secretario General y portavoz.

https://www.bcn.cl/historiapolitica/resenas_parlamentarias/wiki/Salvador_Sanfuentes_Torres

https://www.bcn.cl/historiapolitica/resenas_parlamentarias/wiki/Enrique_Salvador_Sanfuentes_Andonaegui

https://es.wikipedia.org/wiki/Juan_Luis_Sanfuentes

https://www.bcn.cl/historiapolitica/resenas_parlamentarias/wiki/Vicente_Ram%C3%B3n_Sanfuentes_Torres

https://www.bcn.cl/historiapolitica/resenas_parlamentarias/wiki/Carlos_Correa_y_Toro

https://www.bcn.cl/historiapolitica/resenas_parlamentarias/wiki/Francisco_J._Herboso_Espa%C3%B1a

*Wikipedia, AHEB-BEHA


Aurelio Gutiérrez Martín de Vidales

Santurtziko Genealogia Zaleak