sábado, 7 de febrero de 2026

 

LA VELETA DE MENDÍVIL-MENDIBIL



Una de las distracciones que uno encuentra en esta nueva etapa alavesa es visitar caminando los pueblos situados alrededor de la capital Gasteiz. En la mayoría de las ocasiones acompañado de Iñaki y Raúl con los que por cierto es muy ameno compartir esos ratos. Y en estas visitas prestamos especial atención a las torres de las iglesias y a su veleta si allí la hubiera, y si tienen en uno de sus muros un punto geodésico mejor si cabe.

En una ocasión que nos acercamos al pueblo de Mendibil, visitamos la iglesia de Santiago. La veleta de la torre no está completa, pero en su interior es digno de apreciar sus dos pilas bautismales y la carraca del siglo XIX restaurada por los vecinos en el año 2023.



Pero en Mendibil, si hay algo que nos llamó poderosamente la atención es la veleta colocada en una casa particular en cuyo diseño la figura de Celedón aparece acompañada, y así lo considero yo, con las torres de la catedral Santa María y de las iglesias: San Miguel, San Pedro y San Vicente de Gasteiz.

De toda la colección que tengo de veletas, sin ningún género de dudas esta veleta contiene el diseño más original. Una hermosa obra de arte.

 Aurelio Gutiérrez Martín de Vidales.










                                                 Torre de la  iglesia Santiago de Mendibil

jueves, 5 de febrero de 2026

 

Fundación de los Astilleros del Nervión en 1888


Martínez Rivas y Chavarri, dos familias, dos apellidos enfrentados en el siglo XIX en lo político y en lo económico, en esta ocasión con la Sociedad Martínez Rivas-Palmer como ganadora. 

"Las Cortes españolas aprobaron, y la reina María Cristina sancionó con su firma, el 12 de enero de 1887, una ley para renovar la escuadra naval de la nación, equipándola con nuevos tiempos de buques y armamento moderno, cuya fabricación podía estimular a la industria siderúrgica y naval españolas, en todo aquello que estas empresas pudieran, y, en caso contrario adquirir en el extranjero lo que no se fabricase en España, tanto en los arsenales militares como en la industria privada. Se encomendaba al centro técnico, facultativo y consultivo de la Armada, el estudio de este programa de construcciones navales, a desarrollar en cuatro años con un crédito anual de 19 millones de pesetas.

Dicho centro técnico emitió su informe y el R. D. de 13 de octubre de dicho año 87, dispuso la construcción de tres cruceros de 4.800 Tns.; más seis buques de combate de 7.000 Tns. acorazados y armados con torpedos y cañones, valorado, cada buque en 12 millones de pesetas. Más otros cuatro torpederos, tipo «Ariete» y otros veinte de 60 a 70 Tns. El 28 de diciembre de 1887 se publicó el R. D. convocando el concurso público de tres cruceros de faja blindada y tres cañoneros torpederos. (Almirante Oquendo, Vizcaya y María Teresa).





El concurso abierto a fines del año 87 daba un plazo de presentación de propuestas para la construcción de los nuevos cruceros, hasta fines del mes de marzo de 1888. Desde Vizcaya se formalizaron tres propuestas que fueron las siguientes: la de la Sociedad «Martínez-Rivas-Palmer», que sería la ganadora; la formada por la empresa «La Vizcaya», de los Chávarri, asociados con la «Societé des Chantiers et Attliers de la Gironde y del Creuzot», con participación de «La Maquinista Terrestre y Naval», de Barcelona; y en tercer lugar, la sociedad compuesta por «Murrieta y Cía.» (representada en Bilbao por don Pedro Galíndez), la Cía. de Construcciones Navales y Armamentos, presidida por el marqués de Wartington (ex ministro británico), más Mr. Boids y otros, entre ellos el señor Vitoria, de Bilbao. Con la sociedad de los Chávarri, intervenían, además de los citados, los señores White y Portilla, de Sevilla.

Junto a estos concursantes de la ría de Bilbao, estaban otros de la bahía de Cádiz, que fueron los principales aspirantes a tan sustanciosos contratos estatales. La citada comisión, o centro técnico de la Armada, fue la que examinó cuidadosamente cada una de las propuestas, inclinándose por la presentada por la Sociedad Martínez de las Rivas-Palmer, de Bilbao, tal y como se formalizó por R. O. de 13 de septiembre de 1888, adjudicando a tal empresa, la construcción de tres cruceros de faja blindada, con su maquinaria correspondiente.

El capital de estos Astilleros del Nervión fue de 30 millones de pesetas, en 60.000 acciones de 500 pesetas cada una, suscritas por la familia Martínez Rivas. El socio inglés fue Mr. Charles Palmer, con astilleros y factoras en Jarowon-Tyne (Newcastle). Artículo de Manuel Basas y publicado en El Correo, 29 de mayo de 1988".

Aurelio Gutiérrez Martín de Vidales

martes, 3 de febrero de 2026

 

 GUERRAS CARLISTAS SANTURTZI 1873

Con esta entrada comienzo a modo de crónica la publicación de aquellas noticias de prensa que a mi parecer merecen atención y que están relacionadas con Santurtzi y la 3ª guerra carlista, las cuales pretendo publicar al menos una cada  semana.

El Tiempo, 9 de agosto 1873El autor de la proeza de quemar el registro civil en Santurce es un muchacho apellidado Mathurin, hijo de un súbdito francés, establecido en Bilbao. Dícese que fue luego herido y se halla en Portugalete.

El Pensamiento español, 9 de setiembre 1873. Una compañía carlista recogió uno de estos últimos días todas las amarras de las lanchas que había en Santurce, y cargándolas en un carro, se alejó.

El Pensamiento español, 18 de octubre 1873. Los carlistas han elegido un nuevo punto más avanzado para hostilizar a los vapores que vienen a esta villa. Hacen ahora fuego además de en todo el trayecto de la ría, desde el Campo Grande entre Portugalete y Santurce, al entrar las embarcaciones en el peligroso paso de la barra.

El vapor-correo ha llegado esta mañana hecho una criba, la chimenea no tiene un palmo sano.

La Nación, 25 de octubre 1873. Amenazado de muerte por los carlistas, el piloto mayor de barra, Sr. Sampelayo, ha tenido que abandonar Santurce.

Aurelio Gutiérrez Martín de Vidales

 

domingo, 1 de febrero de 2026

  ¡LAPICEROS DEL MUNDO, UNÍOS!

VICENTE RUIZ FERNÁNDEZ

En el periódico Mundo Obrero, del artista dibujante de Portugalete, Vicente Ruiz Fernández, y bajo el título ¡lapiceros del mundo, uníos! periódicamente se vienen publicando parte de sus dibujos, a través de los cuales Vicente, acompañado de Hati y Andrés, nos relata su visión crítica de diferentes acontecimientos relacionados con nuestro entorno local y global.

Estas son sus aportaciones del mes de enero de 2026.

Aurelio Gutiérrez Martín de Vidales



























sábado, 31 de enero de 2026

 

SUCESOS EN SANTURCE-LA PAZ CONSERVADORA DEL AÑO 1891

Monumento en Galdames, José María Martínez de las Rivas

Si el 17 de julio de 1934 a causa de una disputa entre dos grupos de jóvenes, moría asesinado en Santurtzi el militante de ANV, José Luis Garaizabal Miguel, en el mes de febrero del año 1891 a resultas de las celebraciones por el resultado de unas selecciones, también en Santurtzi se vivió algo parecido en una disputa entre personas de diferente signo político.

Durante el mes de febrero del año 1891 en diferentes fechas se celebraron el día 1 las Elecciones Generales y el día 15 las del Senado. En las primeras, salió elegido diputado al Congreso José María Martínez de las Rivas entonces partidario del Partido Conservador y en las segundas como senador Víctor Chavarri y Salazar partidario de Sagasta-liberal, (en el año 1895 se integraría en el Partido Conservador, su espacio natural), dos patronos de diferente signo político. Unas elecciones donde las pesetas y duros en una pieza corrían de una mano electa a la de los trabajadores votantes para que después fueran gastadas mayormente en jolgorios en las tabernas locales.



Acerca de los sucesos de Santurce y la prensa de Bilbao los siguientes detalles:

«El lunes, (16 de febrero) por la noche formose en Santurce dos grandes grupos, uno de chavarristas, que dabas vivas al Sr. Chavarri, y otro de martinistas, que gritaban en loor del Sr. Martínez Rivas.

 Hubo un momento en que se encontraron los dos grupos. Cambiaronse entre los que los componían palabras más o menos fuertes, y unos y otros vinieron a las manos, recibiendo uno de los partidarios del Sr. Chavarri una puñalada que, aunque dirigida al pecho, le atravesó una mano, por haber interpuesto ésta.

Dado parte inmediatamente a la autoridad, el señor teniente alcalde de Santurce ordenó la detención del agresor, la cura del herido en una botica y la disolución de los grupos, todo lo cual se efectúo inmediatamente.



Acto seguido dicho señor teniente alcalde pasó el correspondiente parte al juzgado, cuya disposición puso al autor de la herida. Al día siguiente por la mañana, o sea ayer martes, se personaron en Bilbao cuatro o cinco martinistas, entre ellos el secretario del Ayuntamiento, y manifestaron al gobernador que uno de los suyos había sido preso, contando, como puede suponerse, las cosa a su manera. El señor gobernador dio orden para que el delegado especial de vigilancia, Sr. Marsal, se trasladara a Santurce con siete u ocho agentes a sus órdenes y así se hizo, comenzando aquí la odisea del Sr. Marsal.

El delegado apenas llegó a Santurce mandó poner en libertad al preso (que no debe olvidarse estaba ya a disposición del juzgado), para interrogarle, y detuvo a los serenos y aun escribiente de la secretarla del Ayuntamiento, cuyo local puede decirse que toma por asalto, allanándolo. Avisado el alcalde, que estaba en Ortuella, se trasladó inmediatamente a Santurce, no sin avisar antes a un notario de Portugalete para que levantase acta de lo que ocurriera y a una pareja de miñones para que auxiliasen su autoridad en caso necesario.



Y aquí entra lo bueno. El Sr. Marsal, no solo mandó detener por sí y ante sí al teniente alcalde, sino que intentó hacer lo mismo con el alcalde, y aun estuvo a punto de promover un triste conflicto mandando a los miñones que se pusieran a sus órdenes y desobedecieran al alcalde, conflicto que se evitó por la prudencia y tacto de la autoridad municipal.

También mandó subir precipitadamente a los agentes a sus órdenes para que atropellaran al alcalde, como así hubieran hecho, si éste, aunque revestido de autoridad, no hubiese tenido la precaución de esquivarse a tiempo, viendo que allí sólo valía la fuerza.



No tenemos tiempo para detallar la serie de abusos y atropellos cometidos ayer en Santurce por el Sr. Marsal. Baste decir que, de todo ello, así del hecho de haber puesto en libertad a un preso que estaba a disposición del juzgado, como del allanamiento de la Casa Consistorial, y de los atropellos cometidos en la persona de la autoridad municipal, se ha dado cuenta al juzgado de instrucción; por cierto, que éste, habiendo llamado ayer al Sr. Marsal a declarar, y habiéndose negado a ello el delegado, lo ha hecho constar así en la sumaria abierta para los efectos consiguientes.»  La República, 21-2-1891

Aurelio Gutiérrez Martín de Vidales