GACETILLA DE
SANTURTZI
La Política, 21 de febrero de
1880.
Ha naufragado en Santurce una lancha de la matrícula de aquel puerto, titulada El Gallo, que se
dedicaba a la penosa navegación y ejercicio de abordar buques de los que se
dirigían a la barra y ría de Bilbao.
El siniestro es muy lamentable,
porque han perecido en él nueve marineros de los once que iban a bordo,
figurando en el número de los ahogados el inteligente y valiente marino D.
Clemente de Ostria, patrón de la lancha.
Tuvo lugar la catástrofe a las
siete y media de la mañana, a la altura de Musquiz y Ontón y a distancia de
tres millas de tierra, produciéndose por un fuerte remolino de viento que hizo
zozobrar el barco.
Los infelices estuvieron cerca de
cuatro horas asidos a la quilla, sin que nadie fuera testigo de aquella
horrible desgracia más que un joven que de un monte entre Ontón y Musquiz pudo
verlo, y acudió a dar parte para que salieran en su auxilio. Desgraciadamente
éste no llegó a tiempo, y solo dos de los tripulantes pudieron ganar a nado el
bote que salió a socorrerlos.
Cuatro de los que perecieron eran
hermanos, y durante aquellas horas de angustia se ayudaban los unos a los
otros, hasta que fueron sumergiéndose uno a uno en las profundidades del mar.
Crónica de Cataluña, 9 de abril
de 1880. En Portugalete corrieron ayer rumores siniestros acerca de
la suerte que pudo caber a dos lanchas pescadores que salieron a la madrugada
de aquel Puerto y del de Algorta, despreciando la mucha mar que reinaba fuera.
La lancha de Portugalete se supo
al fin que había logrado refugiarse en Ciérbana, desde donde sus tripulantes
enviaron un propio que tranquilizase a las familias alarmadas. Pero al
anochecer no se tenía más noticia respecto a la lancha de Algorta, que dada con
referencia algunas personas de Santurce, que dicen haberla visto zozobrar a bastante
distancia de tierra.
Confiase, sin embargo, en que,
aun dado el caso de que se confirme la triste noticia del naufragio de la
lancha, hayan podido salvarse sus quince tripulantes en el vapor que estaba en
el abra solicitando entrada y que, según refieren los indicados testigos del
suceso, dio varias bordeadas alrededor del sitio donde volcó la lancha en ademán
de recoger a los náufragos.
La Discusión, 11 de enero de 1881. En
Santurce había vacante una plaza de práctico, y habiendo quien pasó casi toda
su vida en el mar y con útiles más que suficientes para ocuparla, fue agraciado
con ella el sacristán de Santurce, que tiene muy buena aptitud para el servicio
interior de la iglesia, pero que no entiende una palabra de guiar buques al puerto.
Aurelio Gutiérrez Martín de Vidales





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