ENTRE CACHABAS
ANDA EL JUEGO
No habíamos terminado de
aterrizar en Benidorm cuando al realizar el primer paseo de rigor nos
encontramos con un colectivo madrileño que aprovechando la fiesta de la
Comunidad de Madrid se ha plantado en la localidad para disfrutar del puente
festivo de la mejor manera posible.
La media de los congregados superaba
los 70 de edad y la garrota en mano masculina o femenina era visualmente la
imagen general. Quizás producto de los chupitos de garrafón tan dados a regalar
en los hoteles de una estrella, invitaban a los transeúntes con los que se
cruzaban y que gozaban de una cachaba, muleta, o similar a una quedada el
sábado por la tarde y así celebrar una caminata a lo deprisa con premio al
ganador o ganadora.
La distancia propuesta sería de 666 metros acotados en el paseo Levante, desde el bar los Cachiporros hasta el
restaurante de Marijuana, y como premio al ganador o ganadora, unos callos a la
madrileña a degustar en el batzoki. El portavoz de los convocantes se comprometía de esa manera a contar con la presencia de la presidenta de la Comunidad, o en su ausencia de Mazón.
Apuntados 35, en la salida 26 y
ganadora la de Urduliz, vitoriana censada, única participante no madrileña, pero bien jaleada por
el respetable. Entrenada en las campas de san Prudencio, para la ocasión lucía pantalón corto mahón y camiseta del Rayo
Vallecano, y con esta indumentaria ya dejaba entrever sus intenciones.
Y cuando la ganadora estaba dispuesta a
recibir el tique y raudos y veloces acudir al batzoki a meredar por la patilla, no ha tenido peor idea
el segundo en meta, un vecino de Alpedrete a realizar una reclamación por
escrito y en voz alta de que la vitoriana andaba dopada. Su queja, el olor a réflex
con el que ha realizado el trayecto y causa de su desorientación, por lo cual no ha
podido dar todo de lo que era capaz. Declaraba que el día anterior este mismo
recorrido lo realizó en 7 segundo menos. Aportaba video y oximetría.
Revisada y olorida la vitoriana
por una ateese de Liverpool de finde inglés, efectivamente ha corroborado lo
manifestado por el segundón; olía a reflex y también a petálos de jazmín. De nada han servido las quejas y documentos aportados de
Osakidetza para que se respetara el resultado de la prueba. Con la queja el premio ha pasado Alpedrete y en lugar de callos,
tapita de chipirón encebollado con espuna de esturión y el dinero por delante.
Que los callos, con su pan se lo
coman, Y Ayuso también, aunque con el cuadro de Arana vigilándola como que no
la veo.
Aurelio Gutiérrez Martín de Vidales




















































































































