Fundación de los Astilleros del Nervión
en 1888
Martínez Rivas y Chavarri, dos
familias, dos apellidos enfrentados en el siglo XIX en lo político y en lo
económico, en esta ocasión con la Sociedad Martínez Rivas-Palmer como ganadora.
"Las Cortes españolas aprobaron, y
la reina María Cristina sancionó con su firma, el 12 de enero de 1887, una ley
para renovar la escuadra naval de la nación, equipándola con nuevos tiempos de
buques y armamento moderno, cuya fabricación podía estimular a la industria
siderúrgica y naval españolas, en todo aquello que estas empresas pudieran, y,
en caso contrario adquirir en el extranjero lo que no se fabricase en España, tanto
en los arsenales militares como en la industria privada. Se encomendaba al
centro técnico, facultativo y consultivo de la Armada, el estudio de este
programa de construcciones navales, a desarrollar en cuatro años con un crédito
anual de 19 millones de pesetas.
Dicho centro técnico emitió su
informe y el R. D. de 13 de octubre de dicho año 87, dispuso la construcción de
tres cruceros de 4.800 Tns.; más seis buques de combate de 7.000 Tns.
acorazados y armados con torpedos y cañones, valorado, cada buque en 12 millones
de pesetas. Más otros cuatro torpederos, tipo «Ariete» y otros veinte de 60 a 70
Tns. El 28 de diciembre de 1887 se publicó el R. D. convocando el concurso
público de tres cruceros de faja blindada y tres cañoneros torpederos. (Almirante
Oquendo, Vizcaya y María Teresa).
El concurso abierto a fines del
año 87 daba un plazo de presentación de propuestas para la construcción de los
nuevos cruceros, hasta fines del mes de marzo de 1888. Desde Vizcaya se
formalizaron tres propuestas que fueron las siguientes: la de la Sociedad
«Martínez-Rivas-Palmer», que sería la ganadora; la formada por la
empresa «La Vizcaya», de los Chávarri, asociados con la «Societé des
Chantiers et Attliers de la Gironde y del Creuzot», con participación de «La
Maquinista Terrestre y Naval», de Barcelona; y en tercer lugar, la sociedad compuesta
por «Murrieta y Cía.» (representada en Bilbao por don Pedro Galíndez), la Cía.
de Construcciones Navales y Armamentos, presidida por el marqués de Wartington (ex
ministro británico), más Mr. Boids y otros, entre ellos el señor Vitoria, de Bilbao.
Con la sociedad de los Chávarri, intervenían, además de los citados, los
señores White y Portilla, de Sevilla.
Junto a estos concursantes de la
ría de Bilbao, estaban otros de la bahía de Cádiz, que fueron los principales
aspirantes a tan sustanciosos contratos estatales. La citada comisión, o centro
técnico de la Armada, fue la que examinó cuidadosamente cada una de las
propuestas, inclinándose por la presentada por la Sociedad Martínez de las Rivas-Palmer,
de Bilbao, tal y como se formalizó por R. O. de 13 de septiembre de 1888,
adjudicando a tal empresa, la construcción de tres cruceros de faja blindada,
con su maquinaria correspondiente.
El capital de estos Astilleros
del Nervión fue de 30 millones de pesetas, en 60.000 acciones de 500 pesetas
cada una, suscritas por la familia Martínez Rivas. El socio inglés fue Mr.
Charles Palmer, con astilleros y factoras en Jarowon-Tyne (Newcastle). Artículo
de Manuel Basas y publicado en El Correo, 29 de mayo de 1988".
Aurelio Gutiérrez Martín de
Vidales












































