jueves, 25 de enero de 2018

ALDABAS EN SANTURTZI

En Santurtzi no prodigan puertas de madera en las que se aprecien aldabas o llamadores.

Escasas son las unidades encontradas en algunas puertas de los barrios de San Juan, Cuetos, Balparda, Cotillo, Fontuso, Pajares, Mamariga, Bullón. Precisamente en el Bullón, se da la coincidencia que en la que fue muchos años la vivienda de mi tía Mari “La Nadadora “o también conocida como Mari “La Navarrilla” se encuentra una puerta con aldaba conocida esta, como “la Mano de Fátima”.

La “Mano de Fátima”, representa a una mano, que a veces aparece sin anillo en ninguno de sus dedos y otras veces aparece llevándolo en el dedo anular o en el dedo corazón de la mano, pudiendo ser tanto, la mano izquierda como la derecha. Esta pieza que tiene por nombre martillo, es la que golpea al tas, que es la pieza que recibe el golpe.

 Aldaba, del árabe ad-dabba, más popular y conocida como “mano de Fátima” procede de la voz “Hamsa” o “Jamsa”, término árabe que significa cinco, teniendo por ello una cierta significación con los cinco dedos de la mano y con los cinco pilares de la ley islámica. Además, contiene un alto valor simbólico que procede desde la más lejana antigüedad, y lo que parece ser que era en un principio considerado como un amuleto que se colocaba en las puertas de las casas para alejar los malos espíritus, se terminó convirtiendo en un llamador.

No hace mucho tiempo, las puertas de las viviendas, tanto las que daban a la calle como las interiores, eran de madera y disponían de una aldaba para reclamar la presencia de sus propietarios. La aldaba de la puerta exterior de mayor tamaño que las del interior, y por ello se las identificaba como aldabón y aldaba, pudiendo ser de hierro fundido o de bronce.

Las de la vivienda propia bastaba con ser golpeadas para recibir el aviso de llamada, las que estaban en la calle eran golpeadas tantas veces como el nivel del piso era requerido, con el acompañamiento idéntico del repique o sin él, si se quería avisar a la izquierda o derecha de la planta.


Aurelio Gutiérrez Martín











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