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martes, 16 de diciembre de 2025

 

CRUCERO ACORAZADO INFANTA MARÍA TERESA 1895



El crucero Infanta María Teresa construido en la Sociedad Astilleros del Nervión y botado en la Ría el 30 de agosto de 1890, tras su paso por el puerto de Ferrol, partió a finales de mayo de 1895 del puerto de Cartagena acompañado del acorazado Pelayo y del crucero Marqués de la Ensenada, a la inauguración del Canal del Norte-Canal de Kiel celebrada el 20 de junio 1895.

Su dotación entonces se componía además del comandante, el capitán de navío D. Joaquín Cincunegui y Marcos, del segundo comandante, el capitán de fragata, D. Alejandro Bouyón y Rubio, de un tercer comandante, 6 tenientes y 5 alféreces de navío, 2 médicos, un contador mayor, 11 maquinistas y 12 aprendices.

Nueve contramaestres, 9 condestables, un teniente de infantería de marina, D. Antonio Hurtado de Mendoza y Canales, 2 practicantes, 2 obreros torpedistas, escribiente, buzo y 2 carpinteros, 2 sargentos de infantería de marina, 58 artilleros de mar, 12 cabos de mar, otros 12 de otros de servicios, 128 marineros, 6 cabos de infantería de marina y 52 soldados.

 Aurelio Gutiérrez Martín de Vidales

 

domingo, 31 de agosto de 2025

 

CRÓNICA E IMÁGENES DE LA BOTADURA

CRUCERO ACORAZADO INFANTA MARÍA TERESA, 30 DE AGOSTO 1890



El 30 de Agosto de agosto ha sido un día fausto para la patria española y la invicta villa de Bilbao, no por lauros de guerra, siempre manchados de sangre, sino por brillante victoria de la industria marítima nacional; de los Astilleros del Nervión, creados ayer, por decirlo así, porque en el sitio donde ahora existen los principales y más importantes elementos para una poderosa industria, sólo había hace nn año una extensión de terreno cubierto de hierba y maleza, fue botado a la histórica ría, con éxito felicísimo, el soberbio casco del crucero Infanta María Teresa, primero de los tres que en aquellas gradas se construyen.

No vamos a representar hoy, por medio del grabado, la brillante fiesta celebrada, porque es tarea imposible describirla gráficamente en tan breve tiempo, con sus magníficos detalles, con la grandiosidad y verdadera magnificencia de que ha sido revestida: hoy sólo inauguramos la serie de grabados que tenemos dispuesta, referentes al solemne acto de la botadura del Infanta María Teresa, publicando en el de la plana primera un dibujo del natural, del colaborador artístico y representante de este periódico en aquel acto, Sr. Comba , y el cual representa la llegada de S. M. la Reina Regente al templete levantado frente al colosal casco del crucero, para la regia ceremonia de inauguración.



Y para describir ésta, séanos lícito guiar nuestra pluma a través de las hermosas y entusiastas reseñas publicadas por nuestros colegas El Noticiero Bilbaíno, El Diario de Bilbao, El Norte y otros periódicos de la invicta villa.

Indescriptibles eran el movimiento, la animación que desde las primeras horas de la mañana comenzaron a reinar en Bilbao; los trenes, los tranvías, los remolcadores, las embarcaciones de todas clases marchaban a los astilleros del Nervión y sus cercanías, materialmente atestados de expedicionarios; !os balcones de muchas casas de la villa estaban engalanados con colgaduras; la estación del ferrocarril de Portugalete se hallaba al mediodía invadida por un gentío inmenso que esperaba la salida de los trenes, y por la tarde podía decirse que Bilbao entero guardó fiesta para asociarse al fausto acontecimiento de la botadura del crucero Infanta María Teresa, el cual fue bendecido solemnemente a las once de la mañana por el Sr. Obispo de la diócesis, sobre la cubierta del buqué, adornado con multitud de banderas.

Añadiremos que todo el trayecto, desde la estación de Portugalete hasta los astilleros, aparecía engalanado con mástiles y gallardetes; que en Luchana la compañía de este nombre había erigido un arco lindísimo; que las locomotoras y carruajes de los ferrocarriles mineros, así como los coches de los tranvías, ostentaban coronas y guirnaldas de laurel, banderas y flámulas




El tren Real, que había salido de San Sebastián por la mañana, llegó  a la estación del Norte, de Bilbao, a las dos de la larde, resonando al punto los acordes de la marcha Real y vivas al Rey y de la Reina Regente; en la estación esperaban el Ayuntamiento, Cámara de Comercio, claustro de profesores del Instituto de la Escuela Normal, de la Escuela de Comercio y de la Escuela de Artes y Oficios, Junta de obras del Tuerto, señor Obispo de la diócesis, generales Cappa y Aguilar, cónsules de las diversas naciones y representantes de lodos los cuerpos e  institutos de la guarnición y de todas las oficinas del Estado y de las corporaciones; S, M. llegaba con el Sr. Cánovas, el señor Ministro de Fomento, los generales Loma, Manríquez y Cátala, los ayudantes de! cuarto militar de la Reina, el capitán de fragata Sr. Revuelta y el coronel Ezpeleta, la Sra. Duquesa de Bailen y la Sra. Condesa de Villapadierna; la Reina vestía traje de faya negra con encajes y pasamanería de oro, y riquísima botonadura de brillantes y perlas.

La Regia comitiva se dirigió a pie a la estación de Portugalete, marchando la Reina entro el Sr. Obispo de la diócesis y el alcalde de Bilbao, Sr. Marqués de Casa-Torre; y mientras, las tropas de la guarnición tributaban a S. M. los honores de ordenanza, las señoras saludaban agitando los pañuelos y arrojando desde los halcones ramos de flores y blancas palomas, y la muchedumbre prorrumpía en vítores y aplausos.

Llegó la Reina a los astilleros en el tren de Portugalete, a las dos y cuarenta de la tarde, y a la salida del taller de máquinas esperaba un hermoso coche abierto, arrastrado por ocho robustos mozos vestidos de blanco y con boinas rojas: en este coche tomó asiento la Reina, con la Duquesa de Bailen, la Condesa de Villapadierna, los Sres. Cánovas e Isasa, el Duque de Medina Sidonia, el Marques de la Puente y Sotomayor, el Sr, Obispo de la diócesis y el Sr. Martínez Rivas, que marchaba al estribo derecho.



En esta forma llegó la comitiva hasta el hermoso templete levantado frente al crucero, y allí le fueron entregadas a S. M. las preciosas tijeras con que había de cortar la cinta de lanzamiento; y cuando todo estuvo dispuesto, y separadas ya las cunas en que se sostenía el enorme casco del crucero, adelantase hacia el saliente de la tribuna el Sr. Martínez de las Rivas, y vitoreó tres veces a S. M. el Rey, a S. M. la Reina Regente y a S. A. R. la infanta Doña María Teresa, siendo contestado con indescriptible entusiasmo por la innumerable concurrencia

 Izóse entonces en lo alto del templete el pendón morado de Castilla; rompió a tocar la marcha Real la música de los astilleros; a las tres en punto de la tarde cortó la Reina Regente la cinta de la botadura y el colosal casco del crucero, después de cortos instantes de quietud, se deslizó majestuosamente hacia la ría y se irguió luego imponente y soberbio en las tranquilas aguas.

Resonó entonces un ¡viva España! atronador, inmenso; aclamación imponente de las 50.000 personas que presenciaban la ceremonia, en los astilleros, en las márgenes del Nervión, en los buques surtos en la ría, en las alturas cercanas; espectáculo sorprendente, sublime, que era como la consagración del gran triunfo ganado en aquel momento por la industria marítima nacional, allí representada por los infatigables constructores de los astilleros y del crucero, Sres. Martínez de las Rivas-Palmer.



Terminado con felicísimo éxito el acto de la botadura, izaron se en el nuevo y poderoso buque el pendón de Castilla y dos grandes banderas nacionales, así como el telégrafo de banderas, y en seguida el Sr. Martínez de las Rivas repitió los tres vítores al Rey, a la Reina y a la infanta Doña María Teresa.

Inmediatamente se verificó, en el taller de construcción de cañones, suntuosamente decorado, la recepción regia, que fue brillantísima, y en el mismo inmenso local se sirvió espléndido banquete, al que concurrieron más de 500 comensales, bajo la presidencia de la Reina, a cuya derecha tomó asiento el Sr. Presidente del Consejo de Ministros, y a cuya izquierda sentóse el Sr, Martínez de las Rivas.

A las cuatro y cinco minutos de la tarde se levantó S. M., para regresar, con su comitiva, a Bilbao, siendo despedida con entusiastas vítores, entre los acordes de la marcha Real y el disparo de innumerables cohetes y salvas.



El tren Real llegó a San Sebastián a las once de la noche. después del esfuerzo realizado en los astilleros del Nervión (diremos con el Sr. Martínez de las Rivas) los Gobiernos españoles no harán más contratos de buques en el extranjero, sino que prestarán decidido apoyo a las industrias que aquellos representan, hasta que lleguen a establecerse de manera que constituyan una gran honra para España. La ilustración española y americana, 8 y 15 de setiembre de 1890

Reseñar que los cruceros: Infanta María Teresa, Vizcaya y Almirante Oquendo, fueron hundidos por la flota americana el 3 de julio de 1898 en la batalla naval de Santiago de Cuba.

  la ilustración española y americana, setiembre 1893

  Ilustración española y americana, 22 setiembre 1895
 Ilustración española y americana, 15 abril 1897

Aurelio Gutiérrez Martín de Vidales

sábado, 23 de agosto de 2025

 

 CRUCERO ACORAZADO ALMIRANTE OQUENDO EN LA RÍA 

21 AGOSTO 1895



El crucero acorazado Almirante Oquendo, al igual que el Infante María Teresa y Vizcaya fueron construidos consecuencia de un programa naval del año 1887 en los astilleros de la Sociedad Astilleros del Nervión de Sestao, y cuyos propietarios eran, José María Martínez de las Rivas y Charles M. Palmer.

La quilla del Almirante Oquendo fue colocada el 16 de noviembre de 1889, siendo su botadura en la ría el 3 de octubre de 1891, pero debido a diferentes dificultades no saldría remolcado al Abra hasta el 21 de agosto de 1895.



Las imágenes publicadas en la revista La ilustración española y americana el 30 de agosto de 1895, corresponden a este acontecimiento.

Reseñar que los cruceros: Infanta María Teresa, Vizcaya y Almirante Oquendo, fueron hundidos por la flota americana el 3 de julio de 1898 en la batalla naval de Santiago de Cuba.

Aurelio Gutiérrez Martín de Vidales

martes, 8 de julio de 2025

 

 CRÓNICA E IMÁGENES DE LA

BOTADURA CRUCERO ACORAZADO VIZCAYA, JULIO  1891

EFEMÉRIDES

Crucero Vizcaya 1894

A los diez meses de haber sido lanzado las aguas del Nervión, en Bilbao, el crucero acorazado Infanta María Teresa, se ha efectuado con toda felicidad, en la tarde del 8 de julio, la botadura del crucero Vizcaya, segundo de los que construye para la Marina española de guerra la casa Martínez de las Rivas Palmer, de aquella capital.

El crucero Vizcaya es de iguales dimensiones y circunstancias que el Infanta María Cristina, botada al agua el 30 de Agosto del año anterior, y que el Almirante Oquendo, el cual será botado en Octubre próximo.

Eslora total 110,949 metros eslora entre perpendiculares, 103,632 metros; manga extrema, 19,081 metros, desplazamiento, 7ooo toneladas. Su casco es de acero dulce, y a pesar de las dimensiones del buque y del armamento formidable que tiene que resistir, su estructura nada deja que desear; y la subdivisión en departamentos estancos, el doble fondo y la cubierta protectora de acero le ponen en inmejorables condiciones.



Estará dolado de dos máquinas verticales de triple expansión y hélice, capaces de desarrollar 13.000 caballos de fuerza con tiro forzado, que darán al buque una velocidad de 20 nudos por hora, y tendrá seis calderas, cuatro con hornos en los dos extremos y dos con hornos sólo, por un lado, llegando la superficie de las seis calderas a 25.220 pies cuadrados.

 El blindaje consistirá en una faja de acero, de o,3o9 metros de espesor y anchura de o,458 metros sobre la línea de flotación, y 1,219 metros bajo dicha línea; una cubierta protectora de proa a popa, que estará en línea con la faja blindada en su extremo superior, y un poco inclinada a los extremos para mejor protegerla; y sobre la cámara de máquinas una cubierta protectora y portas de o,512 metros, destinada a defender eficazmente la parte superior de los blindajes.

 Su poderoso armamento ha de constar de:

Dos cañones sistema González Hontoria, de 29 centímetros, colocados en barbetas con blindaje de o'267 metros, y 10 del mismo sistema y de 0,140 metros sobre la cubierta superior colocados, cuatro en reductos reducidos con un campo de tiro de 160º y seis a los costados y en el centro del buque con un campo de tiro de 120º.



Ocho de tiro rápido de 57 milímetros, sistema Nordenfelt, situados en la cubierta principal, dos a popa, cuatro en el centro y dos a los costados, con un campo de tiro de 120º.

Ocho de tiro rápido de 37 milímetros, sistema Hotchinss, también situados en la cubierta principal y con un campo de tiro de 60º a cada lado del bao, y se colocarán otros en las cofas militares y botes, así como para desembarco.

Ocho tubos lanzatorpedos, seis sobre la línea de flotación y dos bajos de ella, situados cuatro a los costados, dos a proa y dos apopa, siendo estos fijos, y los situados sobre la cubierta protectora tendrán un campo de tiro de 80º.

A las diez de la mañana se efectuó la bendición del buque, y todo estaba dispuesto para el acto solemne de la botadura: un bello templete, adornado con escudos de armas de España y de Bilbao, banderas, guirnaldas de lores y arcos de ramaje, se aldaba frente a la popa del crucero, y éste, apoyándose todavía en recios y acuñados puntales, enlazábase con aquel templete por medio de cintas de seda, de los colores nacionales.





A las cuatro de la tarde habíanse reunido en el templete el capitán general del departamento del Ferrol, Sr. Carranza; el Gobernador civil y el Gobernador militar de la provincia; los Sres. Martínez de las Rivas y Mr. Wilson; el Sr. Urquijo (hijo político de D. José Martínez de las Rivas) y su bella y elegante esposa, y otras autoridades y personas notables; en medio de ellas aparecía la anciana y respetable madre de los mencionados Sres. Martínez de las Rivas, vestida con sencillo traje de lana negra y cubierta su cabeza con el negro manto de viuda; en las inmediaciones del templete se veía a la numerosa familia de esa venerable anciana, desde sus hijos hasta sus biznietos, que presenciaban regocijados el solemne acto; en las tribunas cercanas, en las gradas, en los muelles, en las orillas de la ría se había reunido innumerable muchedumbre, no sólo de Bilbao, sino de Portugalete, Castro-Urdiales y otros pueblos, y los buques fondeados en la dársena, las casas de las cercanías y los talleres de los astilleros estaban engalanados con vistosas colgaduras, banderas y gallardetes, guirnaldas y follaje, presentando magnifico y animadísimo golpe de vista.

Hecha la señal, a las cuatro en punto de la tarde, el Sr. Martínez de las Rivas (D. José) presentó a su madre unas tijeras de oro, y tomándolas con temblorosa mano la respetable anciana, pálida de emoción, cortó la cinta que simulaba amarrar al crucero, mientras los obreros penaban al suelo los últimos puntales en que se apoyaba el casco.

En medio de los acordes de la Marcha Real, de vivas al Rey y a España, de un nutrido aplauso que revelaba el entusiasmo de la muchedumbre, el crucero Vizcaya se deslizó rápidamente hasta el Nervión.

Saludaron la botadura del majestuoso buque una hurra general de la multitud, vítores y aplausos, silbidos de los buques de la ría y de las máquinas de vapor de los astilleros, cohetes y otros fuegos de artificio,

Acto continuo se celebró un espléndido refresco en el taller de cañones, departamento de artillería de los astilleros, brindando elocuentes discursos el vicealmirante Sr. Carranza, el Sr. Martínez de las Riva (D. José), el Sr. Albarrán y otros, y en nombre de la prensa periodística el Sr. Gutiérrez Abascal. 

 La ilustración española y americana, 22 de julio de 1891. 

 Crucero Vizcaya, Cuba 1898

Reseñar que los cruceros: Infanta María Cristina, Vizcaya y Almirante Oquendo, fueron hundidos por la flota americana el 3 de julio de 1898 en la batalla naval de Santiago de Cuba.

Este buque figura en el escudo de Sestao



https://www.youtube.com/watch?v=LCbOXcY74Xg

http://www.eldesastredel98.com/capitulos/vizcaya.htm

Aurelio Gutiérrez Martín de Vidales