lunes, 6 de febrero de 2017

BASILIO LACORT LARRALDE


                        BASILIO   LACORT     LARRALDE


            MONUMENTO CARABINEROS     ENDARLATZA


Basilio Lacort Larralde, nace el 15 de junio de 1851 en Bera. Hijo de José Lacort guardia civil, natural de Bierge (Huesca) y de Martina Larralde natural de Bera, de la casa conocida como Etxenikea. Murió en Pamplona el 5 de julio de 1908.

A la edad de 14 años, Basilio se alistó como guardia joven en el mismo cuerpo militar que servía su padre, sirviendo en el pueblo de Elizondo como primer destino.

Defensor de las ideas republicanas, no tuvo ninguna duda en defender al gobierno republicano surgido a la abdicación de Amadeo de Saboya, lo cual le llevó a participar activamente en la 3ª Guerra Carlista. Durante el periodo de esta guerra civil, ascendió de guardia de 1ª clase a cabo de 1ª, siendo condecorado con la Cruz Blanca al mérito militar por sus acciones en las contiendas de: San Antón, Allo, Arellano, etc.

  Una vez acabada su trayectoria militar, Basilio destacó como periodista en la defensa del republicanismo y del laicismo, lo que le llevó a que fuera excomulgado en diversas ocasiones. Entre sus empresas periodísticas destaca el conocido semanario republicano "El Porvenir Navarro", que apareció en 1898 en Pamplona con el lema "Patria - Libertad – Orden.

Es muy probable que estos fueran suficientes motivos; ser de Bera, militar del cuerpo y republicano, para que pusiera de su parte un empeño especial, y poder colocar como homenaje un monumento mausoleo en el lugar donde la partida del cura Santa Cruz fusiló el 4 de junio de 1873 a 28 carabineros republicanos, (un oficial y 27 carabineros), mientras otros siete morían de diferentes formas. De los 41 carabineros que componían la defensa del cuartel, únicamente únicamente seis se salvarían. Estos son todos sus nombres.

Fusilados por los carlistas:  Teniente, Valentín García Rodríguez, sargento 2º,Ignacio García Rodríguez, sargento 2ºJosé Martín Yuste, corneta, Antonio Alonso Moreno, carabineros Pedro Cervino Garrido, Juan Pazos Tablas, Perfecto Fernández Incógnito, Leoncio Calvo Vicente, Mariano del Barrio Torno, Pedro Muñoz Armedo, Aniceto Alonso Gutiérrez, Antoni Pérez Villa, Manuel Antuña Riera, Benigno Pegnante Expósito, Antonio Valencia Suico, Vicente Suárez González, Gabino Férnandez Aristizabal, Doroteo Gutiérrez Barragán, José Lara Ullana, Francisco Cristobal Martín,Gabriel Romeo Rubio, Joaquín Bergna Monet, Antonio Romero Angulo, José Olaizola Atauri, José Santaluz Fernández, Ciriano López Llanos, Ruperto Sáez Martínez y Manuel Suárez Fernández.

 Muertos en la defensa del fuerte: cabo 1ºMiguel Méndez Rodríguez, cabo 2º, Francisco Alvarez Alvarez, carabineros Juan Jareño Navarro y Antonio de la Iglesia Incógnito.

Ahogados al pasar el río : carabineros Pablo Alonso Sáez, Francisco Pérez Martínez, Joaquín Castellanos Bañoras. 
  
Carabineros salvados cruzando la carretera: Santiago Benavides Rodríguez y Anastasio Benavides Rodríguez, y pasando a nado a Francia: Jerónimo Ciriano, Pedro Hernández, Joaquín Marilla y Ventura Alvarez.

O quizás, estos motivos fueron impulsados a raíz del viaje que realizó el 10 de mayo de 1907 a la Villa de Yanci acompañado por Tomás Berminghan, Eugenio Gabilondo y Juan Bein, presidente, vicepresidente y secretario respectivamente de la comisión ejecutiva para rendir homenaje a los mártires de la Libertad. Viaje programado con el objeto de proceder a la exhumación de los hermanos Nicanor y Dionisio Arruti, voluntarios liberales fusilados por los carlistas, cuyos restos estaban depositados en el cementerio de dicha Villa desde la madrugada del 18 de mayo de 1873. También formaban parte de la expedición para ayudar a la comisión los médicos Manuel Bago y Manuel Celaya.

Al llegar de Irún a Endarlatza, tras pasar el puente, camino por carretera de Bera a Yanci, la comisión se detuvo en aquel fatídico lugar, comprobando que el único recuerdo de aquella fechoría cometida sobre los carabineros, consistía en una inscripción realizada a cuchillo en el tronco de un castaño nacido en el lugar que tuvo lugar la ejecución con el siguiente epitafio: “Fusilamiento de carabineros día 4 de junio 1873 R.I.P.”, y a la sombra del castaño una pequeña cruz de madera a los pies del árbol, fruto de un alma caritativa. (El País, 21 mayo 1907)

Pudiera ser que el lamento de que ninguna institución militar o pública hubiera reaccionado, ni tomado iniciativa alguna de erigir una lápida o monumento en recuerdo de los carabineros republicanos,  lo que le pudo llevar a pensar  a Basilio en ese preciso momento, que a través de la prensa, en especial del periódico el Porvenir Navarro del que era director, y principalmente de su participación activa en los círculos  republicanos navarros y guipuzcoanos, y además contando con la suscripción popular  con la cuota  máxima de una peseta, poder erigir un mausoleo que recordara los sucesos de Endarlatza y corregir lo que durante más de cuarenta años estaba siendo olvidado. Logro fue alcanzado cuando por fin,  Juan Cartagena pudo construir un  monumento mausoleo y colocarlo hacia 1913 en el lugar del fusilamiento.

 En la primera semana de octubre del año 1907, todos los esfuerzos y empeños de Basilio Lacort se vieron recompensados cuando en dos actos diferentes, uno militar y otro civil, se rindió homenaje a los carabineros, colocando en el lugar de los fusilamientos un monumento de manera provisional.

De estos hechos, bajo el título” Por los mártires de Endarlatza” dio cumplida cuenta el diario republicano “La Voz de Guipúzcoa”, que nos cuenta de esta manera el acto militar.

Con la solemnidad propia del acto se ha llevado a cabo hoy la inauguración  del monumento provisional que el Cuerpo de Carabineros dedica a sus compañeros inhumanamente fusilados el 4 de junio de 1873, por el sanguinario cabecilla carlista cura de Santa Cruz.

A las nueve y media de la mañana, en el tren mixto, llegaron con el teniente coronel de carabineros, primer jefe de la comandancia de Guipúzcoa, varios jefes y oficiales del citado cuerpo, del Regimiento de Sicilia, de la Guardia Civil, y representaciones de las  Aduanas de Pasajes y San Sebastián.

Poco después, en unión de las autoridades y parte delos invitados de esta villa, se dirigieron a la estación de la compañía de minas “Irún Lesaka y Ferrocarril del Bidasoa”, la cual se había ofrecido galantemente a transportar a Endarlatza a la comisión oficial y al efecto estaría dispuesta una máquina con un furgón y el coche salón que la citada compañía usa para su servicio particular. El resto de la comitiva fue en carruajes por la carretera.
Reunidos todos en Endarlatza, dio comienzo la ceremonia minutos antes de las once.

En la carretera, frente al frondoso castaño bajo cuya sombra cometió tan criminal acción el tristemente célebre cabecilla carlista, formaron dos compañías de carabineros, varias parejas de la benemérita y un paquete de carabineros y guardias de caballería.

Delante se colocó la comitiva, en la que figuraban el Teniente Coronel, el Primer Jefe de la Comandancia de Carabineros, un comandante y varios capitanes y oficiales del mismo cuerpo, el Comandante del Regimiento de Sicilia señor Pozo y los capitanes señores Alvarez, Romero y Depeña, Jefe de la Comandancia de Guipúzcoa de la Guardia Civil, Comandante Gobernador Militar de Irún, administrador de esta Aduana señor Roca, el Vista de la misma señor Capdepón, y otros funcionarios del mismo cuerpo en representación de la Aduana de Pasajes y San Sebastián, teniente alcalde de Irún señor Iglesias, el alcalde de Vera señor Larumbe, Juez municipal de Irún señor Lorda, en representación del Presidente de
la Audiencia de San Sebastián, algunos retirados del ejército que también lucharon por la libertad en estas montañas, y varios particulares.

Alrededor del histórico castaño, que como es sabido se encuentra inmediato a la carreta y a unos doscientos metros del puente de Endarlatza hacia el lado de Navarra, se había colocado un enverjado de madera y en el centro una cruz sobre una grada también de madera, con la siguiente inscripción. “Recuerdo que el cuerpo de carabineros dedica a sus compañeros fusilados por los carlistas en este sitio después de heroica defensa del puesto a su cargo- Provisional- Año de 1873”…

 Una vez  descubierto el provisional mausoleo, el acto se dio por terminado con un expresivo discurso del teniente coronel jefe de la Comandancia de carabineros de Guipúzcoa, el cual se reconoce que con este acto se cancela una deuda sagrada que se tenía con aquellos que entregaron su vida por la Patria y la Libertad.

 Varios días después de este acto militar, se celebró en el mismo lugar que el anterior y con el mismo fin un acto civil y  así relataba el periódico “El País”  el acto de Endarlatza.

En San Sebastián se verificó ayer una reunión a la que asistieron la Junta municipal de la Unión Republicana y la comisión nombrada para honrar la memoria de los hermanos Arruti, víctimas también de los fusilamientos ejecutados por los carlistas. Los republicanos de la capital de Guipúzcoa, queriendo ser partícipes en el tributo que va a rendírseles a aquellos valientes y desgraciados hombres, tomaron el acuerdo de enviar a Endarlatza una representación del partido, que servirá para aumentar el crecido número de los que allí han de reunirse con tan solemne motivo.

De la comisión que entiende en los honores a los hermanos Arruti, irá también una lúcida representación compuesta de los Sres. Berminghan, Lasquibar (D. Leandro), Arcelua, Gabilondo y Bain. Nuestro querido compañero y amigo
D. Basilio Lacort, director de El Porvenir Navarro, y presidente de la comisión ejecutiva que ha intervenido en la construcción del monumento, está en San Sebastián, y unidas a él ambas representaciones, saldrán todos juntos para
Irún, en el tren de
 las (3,37 de la mañana del domingo, para tomar allí el carruaje que ha de conducirles á Endarlatza.

















De Pamplona saldrán para Irún muchos liberales y republicanos navarros, con objeto de asistir a la inauguración del monumento levantado en el puente de Endarlatza, a la memoria de aquellos mártires de la libertad, de aquellos 28 carabineros vilmente asesinados por el cura Santa Cruz, por aquel bandido con ropa talar, cuyos instintos llegaron a infundir pánico a sus propios correligionarios.

De San Sebastián, Irún y demás pueblos de aquellas inmediaciones, acudirán a tan solemne acto muchísimos liberales, pues cuantos sientan correr por sus venas, sangre anticarlista, no podrán menos de asociarse al acto de r e n d i r ese tributo a la memoria de los que perecieron a manos de aquel sanguinario cabecilla de las hordas carlistas.

Un querido colega, el periódico pamplonés El Demócrata, escribe: ¡A Endarlatza, liberales y republicanos de todos matices! Es preciso demostrar que el espíritu liberal no decae y que no se borran de nuestra memoria los horrorosos crímenes cometidos por los carlistas.

¡Cincuenta y cuatro huérfanos quedaron por los asesinatos cometidos en Endarlatza!
Honremos la memoria de los mártires de la Libertad.»
Nos asociamos a ese acto y felicitamos a sus organizadores.

Este fue el inicio de unos actos, que con más o menos oficialidad se estuvieron llevando a cabo hasta julio de 1936. En esta fecha y  coincidiendo con la entrada de los requetés en Bera, y con la destrucción parcial del mausoleo, fueron eliminados todos los actos de recuerdo y homenaje hacia los carabineros de Endarlatza. Hasta en esto, el destino de este  mausoleo y el  que en su día erigieron en el recuerdo de Basilio Lacort  en el cementerio de Pamplona fueron parejos, puesto que en las mismas fechas, otros requetés con los mismos sentimientos que los de Bera, también lo destruyeron en un intento de venganza hacia todo vestigio de republicanismo y Libertad.

Han trascurrido más de cien años desde la colocación de la primera lápida provisional, y después de haber sufrido la actual varios cambios de localización y reformas en su contenido, tengo la sana esperanza de que algún día se tomen las medidas adecuadas para que no aparezca tirada en la cuneta.

Y por ello no estaría demás que desde las instituciones públicas, empezando por el ayuntamiento de Bera y continuando por el Gobierno de Navarra, se catalogara a este monumento como Bien Público y  parte de nuestro Patrimonio Histórico Cultural, y por lo tanto se tomen las iniciativas oportunas para su conservación.

Comenzando por rectificar, por contener errores, algunos de los 35 nombres y apellidos de los carabineros que figuran en la actual placa. Sirva como ejemplo:

 Vicente Suárez en lugar de Vicente Suraez
Manuel Antuña en lugar de Manuel Anteña
Joaquín Bergna en lugar de Joaquín Breguez
José Santaluz en lugar de José Santaluces
Benigno Pegnante en lugar de Benigno Peginante
Miguel Méndez en lugar de Manuel Méndez

Aurelio Gutiérrez Martín de Vidales.

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