domingo, 27 de septiembre de 2026

 

NAUFRAGIO VAPOR INGLÉS PROPITIOUS, 26 ABRIL 1901



Crónica del naufragio del vapor inglés Propitious. EL NERVIÓN, 27 de abril de 1901

Entre las víctimas del naufragio se encuentran J. Scarborough capitán del barco inglés que pereció al ser barrido de cubierta por una ola, y el mayordomo que lo hizo al tratar de salvarse a nado.

El vapor inglés Propitious que tomó en los cargaderos de la Sociedad Franco-Belga un cargamento de 2.500 toneladas mineral de hierro salió de nuestro puerto en la marea de anoche.

El práctico don Rafael Mendiguren, que fue el que sacó al Propitious recomendó al capitán que se quedara fondeado al abrigo del rompeolas del puerto exterior.

De igual parecer era el práctico local don Vicente Basterrechea, que fue el que hizo la ciaboga para la salida. Había en aquel momento mucha mar y grandes chubascadas, y los citados prácticos juzgaban bastante expuesta a un percance la navegación en esas condiciones. Las indicaciones que hicieron en eso sentido fueron desatendidas por el capitán del barco inglés, que se hizo a la mar para Middlesborough (Inglaterra).

 Parece que luego hubo un vivo altercado entre el capitán del buque inglés y su piloto que estaba conforme con los prácticos, mandando aquél parar la máquina, sin duda por haberse convencido de que se imponía el regreso de arribada.

El barco había ya para entonces pasado de la boya blanca y se había metido algo para el Oeste. En el instante que paró su máquina se vio a merced del terrible viento huracanado del Noroeste, yendo a encallar en la escollera de Santurce, hacia la boya luminosa blanca.

Encalló de proa y el viento hizo girar a su popa, yéndose ésta sobre la boya blanca y arrancándola. La boya que estaba encendida (la habían llenado el día 4 del actual con gas para 55 días) ha ido a parar a Ia playa de Ereaga de Algorta.



Esto ocurrió a las diez y media de la noche próximamente. Al embarrancar el buque sin popa quedó sumergida y la tripulación se refugió en el castillo de proa y en el palo trinquete, comenzando inmediatamente, a pedir auxilio encendiendo algunas bengalas. y sobre todo por medio de la inflamación de cantidades de petróleo.

Esto hizo creer en Portugalete que barco contenía fuego a bordo. La lancha perteneciente a la Sociedad de salvamento de náufragos de Santurce salió al instante con dirección al sitio del siniestro, pero el vendaval y el estado del mar impidieron que los valientes marinos que la tripulaban pudieran acercarse y después de una terrible lucha en la que agotaron sus fuerzas, se vieron precisados para salvar sus vidas a dirigirse a aguas de Portugalete.

En la Sociedad La Unión de Portugalete y entre las personas que allí estaban pasando el rato, hallábase el exalcalde de la citada villa y corredor marítimo del Colegio de Bilbao, don Antonio López, que junto a don Aquilino Babio, práctico del puerto consideraron que era urgente acudir en auxilio de los náufragos.

A las once y cuarto de la noche salió a remolque del vapor de los prácticos Pacífico, la lancha salvavidas de la Sociedad de salvamento de náufragos de Portugalete, patroneados por Anastasio Martínez y en la que iban los siguientes lancheros:

Deogracias Barañano, Javier Chávarri, Indalecio Madariaga, Eusebio Echaguren, Justo Iñarritu, Tomás Larena, Braulio Urcullu, Cruz Fernández, Juan Uriarte, Felipe Santa Cruz, Arturo Gutiérrez, José Gutiérrez, Elías Gurasto, y Andrés Santa María.

        Fernando Suárez Cue,Cofradía de pescadores Santa Ana-Llanes. (Bote salvavidas)

La lancha patroneada por Martínez se desprendió luego del vapor que la remolcaba y sosteniendo terrible combate con los enfurecidos elementos se acercó al barco inglés dando algunas embestidas durante una hora, y aunque les gritaban que se lanzaran al agua solo lo hizo el contramaestre con un flotador, siendo rescatado por el vapor Pacífico.

A primera hora del alba el vapor Pacífico y la lancha, tirando dos chicotes consiguieron enderezar al barco inglés salvando de una muerte cierta a diez seis hombres.

Todo Portugalete hace grandes elogios de los valientes marineros que tripulaban la lancha salvadora, y a los que se debió en mayor parte la gloria de haber salvado a diez y seis hombres. Los bravos salvadores no tienen otro medio de ganar para el sustento de sus familias que lo que les produce las cantidades estipuladas por el amarre y desamarre de los buques que entran en nuestro puerto.

 El acto realizado es altamente meritorio y bien merece una recompensa, no solo de la Sociedad de Salvamento de Náufragos, sino del gobierno y de las autoridades locales.

Aurelio Gutiérrez Martín de Vidales

1 comentario:

  1. Gracias Aurelio. Espectacular reportaje del naufragio de aquél buque inglés y salvamento de algunos tripulantes por los marineros portugalujos.

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