NAUFRAGIO VAPOR
INGLÉS PROPITIOUS, 26 ABRIL 1901
Crónica del naufragio del vapor inglés
Propitious. EL NERVIÓN, 27 de abril de 1901
Entre las víctimas del naufragio
se encuentran J. Scarborough capitán del barco inglés que pereció al ser
barrido de cubierta por una ola, y el mayordomo que lo hizo al tratar de
salvarse a nado.
El vapor inglés Propitious
que tomó en los cargaderos de la Sociedad Franco-Belga un cargamento de 2.500
toneladas mineral de hierro salió de nuestro puerto en la marea de anoche.
El práctico don Rafael
Mendiguren, que fue el que sacó al Propitious recomendó al capitán que
se quedara fondeado al abrigo del rompeolas del puerto exterior.
De igual parecer era el práctico
local don Vicente Basterrechea, que fue el que hizo la ciaboga para la salida.
Había en aquel momento mucha mar y grandes chubascadas, y los citados prácticos
juzgaban bastante expuesta a un percance la navegación en esas condiciones. Las
indicaciones que hicieron en eso sentido fueron desatendidas por el capitán del
barco inglés, que se hizo a la mar para Middlesborough (Inglaterra).
Parece que luego hubo un vivo altercado entre
el capitán del buque inglés y su piloto que estaba conforme con los prácticos,
mandando aquél parar la máquina, sin duda por haberse convencido de que se
imponía el regreso de arribada.
El barco había ya para entonces pasado de la boya blanca y se había metido algo para el Oeste. En el instante que paró su máquina se vio a merced del terrible viento huracanado del Noroeste, yendo a encallar en la escollera de Santurce, hacia la boya luminosa blanca.
Encalló de proa y el viento hizo
girar a su popa, yéndose ésta sobre la boya blanca y arrancándola. La boya que
estaba encendida (la habían llenado el día 4 del actual con gas para 55 días)
ha ido a parar a Ia playa de Ereaga de Algorta.
Esto ocurrió a las diez y media
de la noche próximamente. Al embarrancar el buque sin popa quedó sumergida y la
tripulación se refugió en el castillo de proa y en el palo trinquete,
comenzando inmediatamente, a pedir auxilio encendiendo algunas bengalas. y
sobre todo por medio de la inflamación de cantidades de petróleo.
Esto hizo creer en Portugalete
que barco contenía fuego a bordo. La lancha perteneciente a la Sociedad de
salvamento de náufragos de Santurce salió al instante con dirección al sitio
del siniestro, pero el vendaval y el estado del mar impidieron que los
valientes marinos que la tripulaban pudieran acercarse y después de una
terrible lucha en la que agotaron sus fuerzas, se vieron precisados para salvar
sus vidas a dirigirse a aguas de Portugalete.
En la Sociedad La Unión de
Portugalete y entre las personas que allí estaban pasando el rato, hallábase el
exalcalde de la citada villa y corredor marítimo del Colegio de Bilbao, don
Antonio López, que junto a don Aquilino Babio, práctico del puerto consideraron
que era urgente acudir en auxilio de los náufragos.
A las once y cuarto de la noche
salió a remolque del vapor de los prácticos Pacífico, la lancha
salvavidas de la Sociedad de salvamento de náufragos de Portugalete,
patroneados por Anastasio Martínez y en la que iban los siguientes lancheros:
Deogracias Barañano, Javier
Chávarri, Indalecio Madariaga, Eusebio Echaguren, Justo Iñarritu, Tomás Larena,
Braulio Urcullu, Cruz Fernández, Juan Uriarte, Felipe Santa Cruz, Arturo
Gutiérrez, José Gutiérrez, Elías Gurasto, y Andrés Santa María.
La lancha patroneada por Martínez
se desprendió luego del vapor que la remolcaba y sosteniendo terrible combate
con los enfurecidos elementos se acercó al barco inglés dando algunas
embestidas durante una hora, y aunque les gritaban que se lanzaran al agua solo
lo hizo el contramaestre con un flotador, siendo rescatado por el vapor Pacífico.
A primera hora del alba el vapor Pacífico
y la lancha, tirando dos chicotes consiguieron enderezar al barco inglés
salvando de una muerte cierta a diez seis hombres.
Todo Portugalete hace grandes
elogios de los valientes marineros que tripulaban la lancha salvadora, y a los
que se debió en mayor parte la gloria de haber salvado a diez y seis hombres.
Los bravos salvadores no tienen otro medio de ganar para el sustento de sus
familias que lo que les produce las cantidades estipuladas por el amarre y
desamarre de los buques que entran en nuestro puerto.
El acto realizado es altamente meritorio y
bien merece una recompensa, no solo de la Sociedad de Salvamento de Náufragos,
sino del gobierno y de las autoridades locales.
Aurelio Gutiérrez Martín de
Vidales




Gracias Aurelio. Espectacular reportaje del naufragio de aquél buque inglés y salvamento de algunos tripulantes por los marineros portugalujos.
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