jueves, 6 de agosto de 2026

 

MURAL PORTUGALETE TXAKOLINAREN ELKARTEA


Esta semana se ha dado por finalizado un mural artístico realizado en el muro de la carretera y a espaldas de la basílica, y que da cara a unos viñedos ornamentales, que, por cierto, hoy he visto que están muy bien cuidados gracias a la labor realizada por trabajadores contratados por el Ayuntamiento. Este mural, es un recuerdo y homenaje al pasado de la villa en lo que a su fama como productores de txakoli se refiere.

En este entorno, además de las parras, el muro artístico, también ilustra el lugar una placa que con referencia de lo anterior explica lo siguiente:


Nº11. Mahastiak/Viñedos.

Chacolí en jarrillas: calidad y tradición.

No hace tanto tiempo que las parras servían de nexo de unión entre tierras agrícolas y la ría, como una suave transición entre un mundo y otro, que mudaba de color con las estaciones.

En el siglo XV, en las inclinadas laderas de Portugalete, entre otras las de Azeta, Abatxolo y Buenavista, se cultivaban parras y viñas de chacolí de gran calidad. Una pionera ordenanza municipal regulaba su cultivo, el método de producción, las condiciones y los salarios de los trabajadores y establecía el tiempo de vendimia y los precios de venta.

De hecho, la explotación de los viñedos fue, hasta el siglo XVIII, uno de los principales ingresos de la población portugaluja, junto con el practicaje y el comercio. Incluso una ordenanza de la villa establecía que cualquier barco que descargase vino se tenía que llevar la misma cantidad en litros de chacolí. Además, solo se permitía la venta y consumo de vino de fuera en el caso de que no quedase chacolí local.

Una vez en las tabernas, el vino se mantenía fresco gracias a unas peculiares jarras de barro en las que se servía, jarras que dieron lugar al apelativo de “jarrilleras y jarrilleros” por lo que se conoce a las y los habitantes de la villa.

Estas plantaciones, meramente ornamentales y que pretenden recordar la tradición agrícola de Portugalete, son de la variedad “Hondarribi zuri”, la más representativa de la costa del cantábrico, que aporta delicados aromas al vino y un peculiar color amarillo.

Aurelio Gutiérrez Martín de Vidales


 







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