SAN ROQUE 1885
y LA EPIDEMIA DEL
CÓLERA MORBO
En la primavera del año 1885 se
desató un epidemia de cólera morbo en todo el territorio español, en la que
Portugalete se vio enormemente perjudicada. En ese contexto se dieron las
fiestas de la Villa.
Noticiero bilbaíno, agosto de 1885. Crónica: Las fiestas de nuestra Señora y San
Roque han terminado en esta villa sin que la más mínima reyerta ni altercado
haya turbado la alegría y alborozo de estos habitantes y sin que el bacilus
vírgula del doctor Kock se haya atrevido a sacar su cabeza, de lo
que debemos todos felicitarnos, pues ya que los forasteros son honran con su
permanencia en estas playas, al menos que al dejarnos vayan tranquilos y puedan
comunicar a sus familias amigos y conocidos que han gozado de buena salud y
diversiones.
Justo era que los pobres del
Hospital de esta villa participaran también de algo y pudieran como suele
decirse echar una cana al aire, a este fin la naciente sociedad del Círculo de
Artesanos creada en esta villa, acordó en Junta general hacer un pequeño
donativo a los pobres del asilo, tanto militares como paisanos, que, si bien no
podía dar mucho por ser una sociedad que a poco se ha fundado, sin embargo, por
su acuerdo ha sido grande y ha merecido los plácemes de cuantos lo han sabido,
habiendo sido el encargado de tan honrosa comisión el celoso párroco D. Juan de
Gurruchaga, el que en atenta comunicación ha dado las gracias a todos los
socios por tan filantrópico acuerdo, como se las da desde estas columnas en
nombre de los pobres.
Y mientras lo anterior sucedía: el 19 de
agosto de 1885 los prácticos de mar se reunían en la Casa Consistorial, en ella
se comunica que en un terreno que forma ángulo entre las calles de la Estación
y García de Salazar se encuentran varias cuadras que despiden un olor fétido
siendo necesario para no percibirlo taparse las narices.
Además, el edificio enclavado en
dicho terreno, (que bien pudiera llamarse el Arca de Noé) se halla habitado por
un sin número de familias que, según de público se dice viven prensadas como
sardinas no pudiendo por tanto observarse las medidas higiénicas recomendadas
tan necesarias en las actuales circunstancias.
Aurelio Gutiérrez Martín de Vidales



No hay comentarios:
Publicar un comentario