jueves, 15 de marzo de 2018

CAÑONES, NORAY O BOLARDOS

CAÑONES, NORAY O BOLARDOS

            


Las consecuencias del fuerte temporal de febrero de 1880 en el Cantábrico, con víctimas humanas y daños materiales a lo largo de toda su costa, supuso entre otras que se adoptaran medidas que para evitar en lo posible el caos que se estaba viviendo con la flota de amarre. Una de estas medidas consistía en que fueran sustituidas las estacas de madera, usadas entonces para amarrar los buques, por otro tipo de amarre de mayor consistencia.


  En este sentido el periódico Noticiero Bilbaíno 19 de febrero 1880 publicó. "Parece imposible, pero sin embargo es una verdad, en la ría de la importancia de la de Bilbao apenas hay boyas ni cañones en los muelles para amarrar los buques. Así sucede que en días huracanados como los de esta semana, hayan sido arrancados grandes trozos de pretil de los muelles en los cuales se hallaban amarrados los vapores, Urge, por tanto, que se coloquen cañones y boyas para evitar siniestros.”


Los cañones, abundantes y abandonados podrían servir temporalmente mientras se producían industrialmente los noray o bolardos. Restos de estos cañones hoy en día se pueden ver en Lutxana, en el puerto de Gijón, en Sokoa, y en postales de Las Arenas, Portugalete y Santurtzi, que gráficamente nos indican su presencia.

 A mi amigo Miguel Angel Martínez Vítores le debo la información de los cañones de Lutxana” Pusieron una valla metálica para proteger el cargadero de mineral.  Esos cañones los usaron de noray los de la Orconera. Sabemos que son ingleses por la lámpara y el cascabel, según nos informó el director del Museo de la Cavada. Intentamos sacarlos con una retro para llevarlos al Museo Minero y fue imposible. Están anclados con una masa especial hecha a base escorias. Casi destrozamos el muro, total que se quedaron en su sitio.”

Sin olvidar y dar las gracias a Jon, Monografías Históricas de Portugalete  , Mareómetro, El Gijón que me gusta, de cuyo trabajo suyo anteriormente publicado he hecho uso.

Aurelio Gutiérrez Martín de Vidales





















martes, 13 de marzo de 2018

LAVADEROS DE SANTURTZI BALLENI, VILLAR.


        LAVADEROS DE SANTURTZI
                                  BALLENI, VILLAR.


En el barrio de Kabiezes desde finales del siglo XIX hasta mediados del siguiente siglo, existieron dos lavaderos, ambos desaparecidos en su totalidad y del que solo han dejado el recuerdo en aquellas personas presentes, que en algún momento de su vida hicieron algún uso de ellos.

Uno se construyó en la vega del río Balleni, cerca de la zona que se conocía como la Tejera y el otro en el barrio de El Villar. Aprovechando en ambos casos el caudal de agua de los ríos de nombre Villar y Balleni.

 Ambos lavaderos, Balleni y Villar, fueron construidos teniendo en cuenta los proyectos realizados en el año 1887 por el maestro de obras Emilio Otaduy y eran ambos de cielo abierto, un pilón que hacía las funciones de lavadero. La ejecución de las obras del lavadero de Balleni, fueron llevadas a cabo por el vecino de Galdames, Angel Reyzabal en el año 1888 y el coste del remate de las obras ascendió a 700 pesetas coste inferior al que aparece en el proyecto que era de 743,88 pesetas. 

Según consta en AHFB 0039/012, el 3 abril del año 1888, siendo alcalde del pueblo de Santurtzi, Antonio Alzaga, se sacan a subasta pública la construcción de un lavadero sobre el río Balleni, las cuales fueron llevadas a cabo por Angel Rayzabal con las siguientes condiciones facultativas:


“En el río Balleni se construirá una presa, según se indica en el plano, desde la cual se construirá un caño que encanalizará las aguas al lavadero. Tanto la presa, caños y muros del recipiente se construirá con mampostería hidráulica de las dimensiones señaladas en el plano. La piedra que se emplee será de buen asiento y dureza no admitiéndose piedra de pequeñas dimensiones.

Se construirá un caño de desagüe para el lavadero compuesto por muros de mampostería hidráulica de cincuenta centímetros de grueso ejecutados con buena piedra y cubierto con chapa de buena calidad. Este caño tendrá treinta centímetros con veinte de luz.

El coronamiento del lavadero será de piedra caliza de Ortuella. La piedra estará labrada a trinchete bien juntada y asentada. El piso exterior rodeando el recipiente se enlosará con sillería arenisca de Durango. En el fondo del lavadero se pondrá una capa de hormigón hidráulico de quince centímetros de grueso, y el mortero hidráulico empleado se compondrá de tres partes de arena de playa mezclada con dos de cemento de Zumaya.

El Lavadero tendrá dos desagües un centímetro sobre el borde y otro de limpieza general en la parte exterior, o sea sobre el suelo de hormigón colocando un tubo de hierro con su tapa de madera y una cadena en la tapa”.

 Sin embargo, en 1897 teniendo en cuenta un proyecto elaborado por Emilio Pagazaurtundua, en el lavadero de Balleni, se realizaron las reformas necesarias para construir un lavadero cubierto y un pequeño abrevadero. AHFB0044/13

En las condiciones facultativas del proyecto se indicaba;” las obras consistirán en la apertura de zanjas, la construcción de muros de mampostería ordinaría e hidráulica, así como pilas de ladrillos, la formación de la cubierta del lavadero y la de un pequeño abrevadero.

La construcción de la fachada del sur será de mampostería ordinaria con mezcla de mortero ordinario y una quinta parte de hidráulica, la fábrica del lavadero se ejecutará con buena piedra de la cantera llamado del “Viudo”. La fachada oeste se levantará hasta la zapata donde se asiente el tejado y las otras solo tendrán un pretil de un metro de altura a contar desde el piso del lavadero.

El mortero ordinario estará compuesto de dos partes de cal común bien gravada y tres de arena de barra, igual que el hidráulico para la fábrica, sin embargo, para las zanjas la composición será de dos partes de cal y una de hidráulica.

El tejado vestirá a cuatro aguas. Para la construcción del abrevadero se tendrá presente que el depósito del agua será de una profundidad de 0,50 metros, procurando que el agua caiga directamente del río con la solera de la caída 10 centímetros más alta que la entrada del agua en el lavadero. Aguas arriba se dejará un rebosadero para el desagüe al río en las grandes avenidas”.

El presupuesto de las obras de la reforma del lavadero de Balleni, ascendía a 1.499,40 pesetas y en el pleno celebrado el 14 de octubre de 1897, presidido por el alcalde Don Juan Fernández Blanco, se aprobó adjudicar las obras a Pedro Videguren vecino de Portugalete, puesto que en la subasta pública su propuesta de 1.490 pesetas era más ventajosa que las presentadas por los señores, Vicente Marín Hernández, (1.495 pesetas) y Juan Navajas, 1.497 pesetas).

El lavadero de Villar no fue reformado, puesto que se acordó que con el lavadero cubierto de Balleni se daba plena satisfacción a todos los vecinos del barrio de Kabiezes.

 Agradecer a Fc Javi Pe y a Jon Koldo Fdz García de Iturrospe por la ayuda y la aportación de datos y fotografías para localizar correctamente estos dos lavaderos.

Aurelio Gutiérrez Martín de Vidales





miércoles, 7 de marzo de 2018

LAVADEROS DE SANTURTZI BULLON, OYANCAS, LAS VIÑAS


                 LAVADEROS DE SANTURTZI
          BULLÓN, OYANCAS, LAS VIÑAS


Los lavaderos nacieron por la necesidad de mejorar la higiene de las personas, y para proteger arroyos, regatas e incluso manantiales, ante los abusos que se cometían en ellos con los lavados de ropa. Eran en su mayoría lavaderos de uso público, siendo obligatorio lavar la ropa en ellos, sobre todo en los núcleos urbanos.

Por otro lado, antaño, el lavado de la ropa cumplía una labor social, pues los lavaderos eran también lugar de reuniones, y las mujeres que realizaban mayormente este trabajo se relacionaban entre sí. Para realizar la colada, primero en casa se colocaba la ropa de manera ordenada en una cuba y sobre ella se ponía un trapo donde se colocaba ceniza de carbón vegetal y hojas de laurel, para a continuación verter agua hirviendo sucesivamente hasta que la ropa se consideraba lavada. Después esta se llevaba al lavadero donde se procedía al enjabonado y aclarado.

En la mayoría de los casos, el jabón empleado era de elaboración propia, a base de mezclar sosa, grasa, aceites y otros componentes. La función principal de la ceniza no era otra que la de blanquear la ropa y para conseguir un olor agradable de esta, indistintamente se usaba las hojas de laurel y otras plantas aromáticas.

Toda esta labor, era ardua y penosa, remojar la ropa, el proceso de calentarla, su aclarado y por último el tendido, en la que también había que contar con el traslado de la ropa al lavadero, en viajes de ida y vuelta, en el mayor de los casos con los baldes en la cabeza, suponía una de las tareas domésticas más desagradables y sacrificadas. Por ello, no era raro encontrar familias que, para llevar a cabo estas tareas, contrataran a mujeres lavanderas que por un módico precio las realizaran.

Desde aquí, un homenaje y reconocimiento, para todas aquellas mujeres, que, a pesar de la dureza de este trabajo, unidas a otras tareas y usos, fueron los pilares de las familias.

 Por la documentación recogida en el Archivo de la Diputación de Bizkaia, en Santurtzi entre los años 1887 – 1904, se construyeron lavaderos en los barrios de; Bullón, Oyancas, Las Viñas, Balleni-Kabiezes, La Txitxarra, y seguro que en otros lugares más de los que desconozco su situación. En el caso de los construidos en Bullón, Oyancas y las Viñas, aprovechando los manantiales y fuentes que existían en dichos barrios.

Según la época en la que se realizaron los proyectos de los lavaderos, estos estuvieron dirigidos por los maestros de obras; Francisco Berriozabal, Manuel de Otaduy y Emiliano Pagazaurtundua. Los lavaderos más antiguos eran descubiertos y se componían de un pilón o varios si estos eran mixtos, es decir, para servir a personas y animales, como el de Bullón.
LAVADERO BULLÓN
 La primera referencia que se tiene de este lavadero-abrevadero es un plano del proyecto para la construcción de un lavadero y abrevadero en el término del Bullón en el Concejo de Santurtzi, firmado en Portugalete por Francisco de Berriozabal en noviembre del año 1877. AHFB 0028/009

Su construcción constaba de un pilón para realizar las funciones de lavadero y anexo a este, otro, para abrevar al ganado según se indica en el plano.
Para su realización fue necesario realizar un desmonte y construir dos muros, uno, sostén del camino y otro para la contención de las tierras de la propiedad de don Juan de la Quintana. El revoque de ambos muros fue realizado con mortero compuesto de cal y arena. Siendo la superficie entre ambos muros enlosada con losas traídas de Luchana.
Según consta en el proyecto, las tierras del desmonte fueron extendidas a lo largo del camino que desde Oyancas se dirigen al Bullón, y desde este a Villar.
 En mayo del año 1878, se aprueba el proyecto definitivo de la construcción del lavadero y abrevadero en Bullón y que alcanzaba un coste de catorce mil sesenta reales, siendo aprobada, según consta en el expediente de subasta, la propuesta presentada por el contratista Don José Menéndez. AHFB 0028/001
Este lavadero se dejó fuera de servicio alrededor del año 1904, para entonces, la Junta de Sanidad mandó la desaparición del lavadero por estar situado por encima de las aguas potables y por lo tanto sus aguas se filtraban en perjuicio de la salud pública.
LAVADERO OYANCAS
En junio del año 1887, firmado por el maestro de obras Manuel de Otaduy, se presenta en Portugalete, el proyecto técnico para la construcción de un lavadero en el término municipal de Oyancas.

Según consta en el proyecto. “En la fuente de Oyancas se construirá un muro paralelo al existente que tendrá diez metros de longitud, un metro de altura con inclusión de cimientos y sesenta centímetros de grosor. Este muro con el existente formará un caño de cincuenta centímetros de luz por sesenta y se cubrirá con buena chapa bien juntada. Su construcción, así como la del recipiente que se construirá al otro lado del camino, los caños y muros de toma de agua, se construirán con buena mampostería hidráulica según las dimensiones señaladas en el plano”
 El piso exterior del lavadero se enlosó con piedra de sillería proveniente de Durango, y sin embargo el coronamiento se efectuó con piedra caliza de Ortuella, labrada a trinchete fino. El mortero hidráulico que se empleó estuvo formado por tres partes de arena mezclado con dos partes de cemento de Zumaya y el hormigón con dos de arena y tres de cemento de Zumaya mezclado con piedra machacada de cuatro centímetros de arista.
El lavadero se construyó con dos desagües, uno un centímetro sobre el borde y otro de la limpieza general en la parte inferior, o sea sobre el suelo.
 Su presupuesto era de 817,60 pesetas. AHFB 0031/020.
LAVADERO LAS VIÑAS
El lavadero conocido como de las Viñas, que estaba en el lugar que hoy ocupa La Kelo, y que fue a su vez el antiguo edificio de preescolar las Viñas, fue proyectado en el año 1904 como un lavadero público en un punto del Bullón.

En junio del año 1904, en pleno del ayuntamiento de Santurtzi, siendo secretario Máximo García Garrido y alcalde Antonio de Alzaga, se acuerda construir un lavadero público en el barrio conocido como Bullón, decisión que no estuvo exento de debate.
Por una parte, un grupo mayoritario de concejales, aprobó en esta fecha el proyecto, el presupuesto de “veinte mil ochocientas once pesetas y veintiséis céntimos” y las condiciones de la construcción del lavadero en el Bullón” por las grandes ventajas al público bajo el punto de vista de comodidad e higiene.”
Por el contrario, otro grupo menor encabezado por el alcalde y el señor Mendizábal opinaban que “no era necesario la construcción del lavadero de que se trata, aunque está conforme con que desaparezca el actual del Bullón, pues puede conseguirse el mismo objeto ampliándose el que existe en las Viñas (¿Oyancas?), porque de uno a otro hay una distancia de trescientos metros, y por tanto pueden servirse los vecinos de Mamariga sin necesidad de gastarse tanto dinero”
El proyecto de edificar un nuevo lavadero en Las Viñas, clausurando el antiguo conocido como Bullón y edificado en el año 1878, se aprobó por el resultado de catorce votos a favor y cuatro en contra, por lo que dicho proyecto se remitió a la Diputación a primero de agosto de mil novecientos cuatro.
















Proyecto de lavadero público para Santurce Antiguo. Pliego de condiciones que además de las generales de la Ley, R.D. de 20 de junio de 1.902 y accidentes de trabajo regirán en el presente contrato.
Así se encabezaban las condiciones facultativas con que se dotaron la construcción del lavadero de Las Viñas, firmadas por el Arquitecto Director, Emiliano Pagazaurtundua y cuyo proyecto fue presentado y registrado, el 10 de junio de 1904.
En primer lugar, en el informe se refiere a la construcción del lavadero público en el punto denominado de las Viñas de esta jurisdicción y próximo al arroyo de los Pobres.

La mampostería será realizada con piedra de cualquiera de las canteras de la jurisdicción o de otras nuevas siempre que sean de recibo a juicio del arquitecto, los morteros estarán compuestos de 3 partes de arena y dos de cal común bien apagada, debiendo de estar bien amasado con ocho días de antelación a su empleo, y la reparación de las pilas se hará con tabiques de ladrillo. Entre la alberca central y las pilas se colocarán losas de piedra arenisca de Durango, y la coronación de la alberca y pilas se emplearán losetas de piedra caliza de 15 centímetros de grosor.
La alimentación de agua para este lavadero se hará injertando por medio de un tubo T, una tubería de ocho centímetros de diámetro interior a la que pasa próxima del depósito del Bullón. La puerta de entrada al lavadero tenía un grosor de cinco centímetros y de dos hojas, con una imprimación de tres manos de pintura al óleo. El edificio tenía ocho columnas que sustentaban la armadura, eran de hierro fundido de dos centímetros de diámetro exterior. AHFB AR00168/006
Aurelio Gutiérrez Martín de Vidales




















domingo, 4 de marzo de 2018

FUENTE SORIAS ABREVADERO Y OTROS USOS


                              FUENTE SORIAS
                         ABREVADERO Y OTROS USOS
A finales del siglo XIX comienzan las edificaciones de los lavaderos públicos, que a su vez dieron paso a que mayormente las mujeres dejaran de acudir a los ríos y sus afluentes, y por ello abandonar la “harria” en la que cada una de ellas frotaba y lavaba la ropa.

 






















Estas primeras edificaciones a cielo abierto solían estar formadas por un pilón exclusivamente para lavar la ropa y que a su vez podía comunicar con otro pilón que hacia las funciones de abrevadero donde los animales podían beber. Un claro ejemplo de esto es el lavadero construido en el barrio el Bullón de Santurtzi en el año 1877.
Posteriormente se edificaron lavaderos con techumbre, con varias pilas de lavado según la población a la que se diera servicio, donde el abrevadero dejó de estar incluido.
El trabajo que ocupa, antes de publicar otro que hará referencia propiamente los lavaderos construidos en Santurtzi, hace mención a los abrevaderos públicos o privados que existieron en dicho pueblo. Todos ellos alimentados por el agua proveniente de una fuente cercana, o de un manantial, y que además de haber existido en infinidad de casas y caseríos del pueblo, se han podido también localizar, en Pajares-Kabiezes, Serantes el Mazo, Cercamar, barrio San Juan, etc. Pero entre todos ellos destaca el conocido como “fuente Sorias”, lugar donde no pocos vecinos de Kabiezes siendo niños o adolescentes acudían a bañarse. 
La regata de nombre Sorias que deja correr sus aguas por la vertiente sur del Monte Serantes, y que junto a las aguas de estas otras regatas: La Magdalena, Molino de Mello, Villar y Balleni, toman finalmente el nombre de río Ballonti, hace tiempo, en una parte de su recorrido, donde estuvo y está un manantial que tiene su nombre “fuente Sorias”, se construyó una presa, pilón o abrevadero que cumplió diversas funciones dependiendo del uso que se le quisiera dar. 


Este abrevadero a diferencia de aquellos que se usaban indistintamente para dar de beber al ganado y en casos lavar ropa, dispone de una “harria” piedra contra la que se frotaba la ropa para su limpieza, independiente del pilón de aguas, cumpliendo las funciones de lavadero. Este detalle hace especial y pieza única por la que debiera ser protegida y conservada, y por ello que no corra el mismo camino de los lavaderos ya desaparecidos.

Así mismo disponía de un caño que a modo de fuente servía para saciar la sed de aquellos que se acercaban a ella. Es de señalar que su entorno estaba totalmente rodeado de praderas donde hasta hace bien poco pasteaba el ganado mayormente vacuno.








Aurelio Gutiérrez Martín de Vidales