jueves, 9 de febrero de 2017

BERA, GUERRA CARLISTA 2 DE MAYO DE 1872






BERA, GUERRA CARLISTA 2 DE MAYO DE 1872
Este artículo pretende relatar los acontecimientos, de la entrada en Bera del Pretendiente a rey de los carlistas Carlos VII, no solo de su entrada en Bera el 2 de mayo de 1872, sino también el antes y después de dicha fecha. Alargándola po­co más allá del 4 de mayo de dicho año, cuando el Pretendiente sufrió una severa de­rrota en Orokieta, debiendo por ello retornar a Francia, dando así por terminada su aventura y amago de levantamiento militar.
En lo que respecta al comienzo de la 3ª guerra carlista, algunos autores dan como bue­na la fecha citada del 2 de mayo de 1872, pero para otros la correcta sería la de julio de 1873, coincidiendo a su vez con la entrada de Carlos VII por Elizondo a España. Sea como fuera, en esta segunda fecha, y más concretamente el 10 de julio, desde Bera hu­ye Manuel Ignacio Santa Cruz Loidi, El Cura Santa Cruz, con lo que, una vez más, este pueblo fronterizo aparece en ese cruce de caminos de los acontecimientos bélicos con los que desgraciadamente le regaló la historia.
Ahora bien, a efectos de pagos y liquidaciones de suministros, la Real Junta Gubernativa de Navarra del Ejercito Real, emitió en Estella el 17 de febrero de 1874 una circular de abono de gastos por efectos de la guerra, como fecha del comienzo de la contienda el 21 de abril de 1872.
Desde comienzos del año 1872, era un secreto a voces que se estaban dando todos los preparativos para un alzamiento armado carlista en el territorio español, pero no fue hasta abril de dicho año cuando los rumores empezaron a cobrar forma. La agitación política que se vivía entonces era el preludio de una guerra civil.
Así, desde Pamplona el comandante de Carabineros de Navarra con fecha de 22 de abril manda una circular a los pueblos fronterizos para "que en vista del movimiento de carlistas inmigrantes en la frontera se le notifique inmediatamente cualquier no­vedad al respecto, así mismo notifica que la frontera se reforzará con más carabineros y guardia civil".
Por los datos y partes existentes, se puede seguir el relato de aquellos días, y así se es­tablecen comunicaciones al coronel de carabineros con sede en Etxalar, en las que se comenta "que el día 23 de abril, y de madrugada una partida de gente armada atra­viesa la villa de Bera disparando tiros a los carabineros que les dieron el alto. Aquellos pasan por el puente San Miguel con la intención de dirigirse a Lesaka y Guipúzcoa."

Ante estos acontecimientos y en vista de que en ese día se está avistando gente arma­da por el monte Larun, se emite una orden para "que en los pueblos cercanos a la fron­tera se haga un control de las armas existentes, a lo que en Bera responden la mayo­ría de los caseríos de no hacer entrega de las armas (escopetas), para poderse defen­der mejor de los malhechores".
Posteriormente y ante el peligro que podía suponer que las fuerzas carlistas se hicie­ran cargo de las armas, y por orden del Jefe de Brigada Primo de Rivera, "se ordena y manda un oficial comisionado para recoger todas las escopetas de los habitantes de Bera".
El 1 de mayo, y por la carretera de Pamplona, y dirección a Etxalar, "se notifica que en­tre 1.500 a 2.000 hombres al grito de Carlos y al mando del general Rada, entran en el pueblo pidiendo mil raciones de comida. Se informa que aunque algunos van bien ar­mados y con monturas, la mayoría está sin armas."
En la madrugada del 2 de mayo, Don Carlos, acompañado por su secretario militar Artajona y sirvientes, y sin tener conocimiento Don Eustaquio Díaz de Rada, Jefe de Operaciones en las Vascongadas y Navarra carlista, pasa a España atravesando el mon­te Larun. Antes de su aparición en la Villa descansa en el caserío Artalurta, que desde entonces también se le conocería como Carlos Chapa.
Al mediodía entra en Bera, donde fe estaba esperando el general Rada, con bastante desagrado por cierto, por no haber seguido sus indicaciones. Rada consideraba un error su entrada prematura en España sin un ejército que le diera la cobertura necesaria. Y razón no le faltaba, visto lo sucedido en Orokieta. El Pretendiente realiza un pequeño descanso en la casa Lazarobaita, para posteriormente, y acompañado de unos 2.000 hombres, abandonar el pueblo.
Con esta partida, y al llamamiento carlista, abandonaron el pueblo los siguientes veci­nos de la villa: Fco María Acha, Ildelfonso Larumbe, Nicolás Labrorena, José María Arocena, Bruno iraizoz, Toribio Garde, Francisco Olaechea, Jacinto Olaechea y Félix Larumbe, los cuales, después del desastre de Orokieta, fueron indultados. Entre estos, es de des­tacar el caso de Bruno Iraizoz, que se convirtió en el mayor proveedor de carne del Regimiento Luchana, y que perteneciendo a las reservas, en la llamada a filas en ene­ro del año 1874 no se incorporó al Ejercito Real.
De los hechos narrados del día 2 de mayo se emiten dos comunicados, uno al Jefe de la Columna de Operaciones que decía:
"A la una de la tarde de hoy ha regresado a esta villa la fuerza carlista que esta ma­ñana ha salido vitoreando a Carlos María, y con este a la cabeza y acompañado de 12 in­dividuos de la servidumbre, y después de descansar un rato han partido con toda la fuerza por el camino del monte que queda entre Lesaka y Guipúzcoa, lo que participo a usted para lo que le convenga". Vera 2 de mayo de 1:872, a las 3 de la tarde".
El segundo se emite al Gobernador de Navarra, y dice lo siguiente:
"A la una de la tarde de hoy ha entrado en esta villa de la frontera de Francia, el nom­brado Carlos María, acompañado de 12 personas de la servidumbre y de la fuerza carlista de unos 2.000 hombres al mando del General Rada y Aguirre, que anoche se presen­taron aquí y han salido esta mañana hacia la frontera según ha participado el Jefe de la Columna de Operaciones, lo que comunicamos a usted para lo que crea convenien­te. Vera 2 de mayo de 1.872".
Don Carlos Mi', con mucho entusiasmo pero sin armamento, recogiendo a cientos de jóvenes llamados por sus ideales carlistas, se dirigió hacia Orokieta y Elzaburu, donde le esperaban varios generales, entre ellos 0llo. El día de 4 de mayo el General Moriones, jefe militar de las fuerzas liberales, fuertemente armado y con gran artillería derrotó este alzamiento militar, haciendo prisioneros a cerca de un millar de voluntarios car­listas. Este desastre militar pudo tener unas consecuencias terribles para los seguido­res carlistas, puesto que el propio Don Carlos estuvo a punto de perder la vida en su atrevimiento. Se cuenta que abandonó Ulzama a galope, internándose en Francia a través de Alduides el 5 de mayo.
La consecuencia de esta batalla trajo consigo que en los pueblos de la montaña Navarra se ejerciera un mayor control fronterizo, destacándose para ello fuerzas liberales mili­tares. La más importante en la Villa de Bera fue la del Regimiento Luchana, que per­maneció a lo largo del año en curso, y donde según una orden del Jefe de aprovisio­namiento Julián García, "toda la carne, vino y pan, sustento de la guarnición en Endarlatsa y en el interior de Vera lo aporten entre los ayuntamientos de Vera y Lesaca, en la for­ma que ellos crean."
Las consecuencias del desastre de Orokieta se recogen en abundantes testimonios de los carabineros de la frontera, testimonios que debían de remitir, en el caso de Bera al ayuntamiento, donde el alcalde J. Martínez de Morentín a su vez les daba el curso ofi­cial. Éste en sus comunicados, y en vista de la extensión del monte Larun, debía de no­tificar al Jefe de Carabineros, cada vez que había movimiento de carlistas, el mojón más próximo de su avistamiento.
Los puestos de vigilancia durante el mes de mayo y junio se colocaron principalmente en el mojón nº 23, situado en la parte superior del caserío Marcosenborda, en Tximista, en la borda de Errandonea, en Alzate y en el puente San Miguel, dando la orden a los habitantes de los caseríos de informar todo movimiento de personas extrañas. Desde estos puntos se informaba diariamente del movimiento de carlistas que en retirada pa­saban a Francia, produciéndose en algunos casos con enfrentamientos armados entre los carabineros y los huidos.
Por último y en lo que respecta a estos hechos, el 20 de mayo se informa, "que en Alzate se presentan dos carlistas armados que piden 2 kilos de carne, 2 de pan, y 3 li­tros de vino y que en la frontera hay 8 más, acudiendo en su búsqueda 20 carabineros. A su vez que no han salido del pueblo paisanos para apoyar a los carlistas". No te­niéndose a partir de esa fecha información de movimiento carlista armado en la zona.

Aurelio Gutiérrez Martín de Vidales.

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