domingo, 3 de mayo de 2026

 

ENTRE CACHABAS ANDA EL JUEGO



No habíamos terminado de aterrizar en Benidorm cuando al realizar el primer paseo de rigor nos encontramos con un colectivo madrileño que aprovechando la fiesta de la Comunidad de Madrid se ha plantado en la localidad para disfrutar del puente festivo de la mejor manera posible.

La media de los congregados superaba los 70 de edad y la garrota en  mano masculina o femenina era visualmente la imagen general. Quizás producto de los chupitos de garrafón tan dados a regalar en los hoteles de una estrella, invitaban a los transeúntes con los que se cruzaban y que gozaban de una cachaba, muleta, o similar a una quedada el sábado por la tarde y así celebrar una caminata a lo deprisa con premio al ganador o ganadora.

La distancia propuesta sería de 666 metros acotados en el paseo Levante, desde el bar los Cachiporros hasta el restaurante de Marijuana, y como premio al ganador o ganadora, unos callos a la madrileña a degustar en el batzoki. El portavoz de los convocantes se comprometía de esa manera a contar con la presencia de la presidenta de la Comunidad, o en su ausencia de Mazón.



Apuntados 35, en la salida 26 y ganadora la de Urduliz, vitoriana censada, única participante no madrileña, pero bien jaleada por el respetable. Entrenada en las campas de san Prudencio, para la ocasión lucía pantalón corto mahón y camiseta del Rayo Vallecano, y con esta indumentaria  ya dejaba entrever sus intenciones.

Y cuando la ganadora estaba dispuesta a recibir el tique y raudos y veloces acudir al batzoki a meredar por la patilla, no ha tenido peor idea el segundo en meta, un vecino de Alpedrete a realizar una reclamación por escrito y en voz alta de que la vitoriana andaba dopada. Su queja, el olor a réflex con el que ha realizado el trayecto y causa de su  desorientación, por lo cual no ha podido dar todo de lo que era capaz. Declaraba que el día anterior este mismo recorrido lo realizó en 7 segundo menos. Aportaba video y oximetría.

Revisada y olorida la vitoriana por una ateese de Liverpool de finde inglés, efectivamente ha corroborado lo manifestado por el segundón; olía a reflex y también a petálos de jazmín. De nada han servido las quejas y documentos aportados de Osakidetza para que se respetara el resultado de la prueba. Con la queja el premio ha pasado Alpedrete y en lugar de callos, tapita de chipirón encebollado con espuna de esturión y el dinero por delante.

Que los callos, con su pan se lo coman, Y Ayuso también, aunque con el cuadro de Arana vigilándola como que no la veo.

Aurelio Gutiérrez Martín de Vidales

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