domingo, 24 de mayo de 2026

 

BERGANTÍN GOLETA INGLÉS TENERIFE MARI PORT 1864

CRÓNICA DE UN NAUFRAGIO



El criterio 16-11-1864. Anteanoche naufragó en la barra un bergantín goleta inglés que venía cargado de rails, salvándose en dos lanchas enviadas por el piloto mayor sus tripulantes. Parece que también otro buque extranjero se halló en duro aprieto y el vapor que los remolcaba, por efecto del fuerte temporal y la amenazadora mar que se levantó. El capitán del bergantín era William Langek, y había partido del puerto de Newport a Bilbao.

El vapor Pelayo, de esta matrícula, después de trabajar muchísimo en remolcar algunos barcos para asegurarles el puerto, ha tenido que abandonar su propósito, siendo el resultado arrimarse muy a la costa del Nordeste. Y a pesar de los esfuerzos del entendido señor Piloto mayor, el barco tuvo que abandonarse por el capitán y tripulación que contenía, viniendo todos estos y algunos efectos salvados a este puerto con lanchas de nuestra cofradía que han hecho el servicio.

Si el viento sigue soplando como basta la hora en que escribo (que son las nueve de la noche) no hay que esperar se salve el barco. Este está próximo al pueblo de Algorta, es decir, frente al castillo de la Begoña.



El Criterio 18-11-1864. Según nos asegura con fecha de ayer nuestro corresponsal de Santurce, el bergantín goleta Tenerife Mari Port desapareció por completo en la marea de la misma tarde, sin que haya quedado ni un pequeño fragmento en el punto que naufragó.

Esto confirma lo que nos había anunciado al darnos las primeras noticias de tal siniestro, cuya tripulación hubiera perecido si no se prestara con su arrojo e inteligencia peculiares el señor Piloto mayor don Juan Simón de Sampelayo y demás que montaban las lanchas de la cofradía de Santurce a salvarlos tan oportunamente.

Tenemos que comunicar un rasgo magnifico de este señor.  Luego de traer a tierra al capitán y a toda su tripulación tubo la galantería el mismo Piloto mayor, señor Sampelayo, de proporcionales en su casa una buena cena, ropas y camas bien preparadas, obsequiando así a unos extranjeros tristes, desvalidos y sin recurso alguno, y que momentos antes creían que sus salvadores eran unos piratas, esperando a las lanchas que montaban tan heroica gente, incluso el señor Piloto mayor, con hachas y otras armas en mano, costando duro trabajo el hacerles comprender que eran marinos generosos y filantrópicos que iban a salvarlos.

A raíz del naufragio anterior las cofradías de Santurce, Portugalete y Algorta bajo el auspicio de D. Silverio Echevarria, representante de las compañías aseguradoras, celebraron un convenio aprobado por la Junta de Agricultura, Industria y Comercio de Vizcaya, en el que otras cuestiones se aprobaba la concesión de un terreno en la playa de Las arenas para construir una especie de almacén, donde se guardarían los efectos y mercancías salvados.

 Aurelio Gutiérrez Martín de Vidales

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario