BERGANTÍN GOLETA
INGLÉS TENERIFE MARI PORT 1864
CRÓNICA DE UN
NAUFRAGIO
El criterio 16-11-1864. Anteanoche
naufragó en la barra un bergantín goleta inglés que venía cargado de rails, salvándose
en dos lanchas enviadas por el piloto mayor sus tripulantes. Parece que también
otro buque extranjero se halló en duro aprieto y el vapor que los remolcaba,
por efecto del fuerte temporal y la amenazadora mar que se levantó. El capitán
del bergantín era William Langek, y había partido del puerto de Newport a
Bilbao.
El vapor Pelayo, de esta
matrícula, después de trabajar muchísimo en remolcar algunos barcos para
asegurarles el puerto, ha tenido que abandonar su propósito, siendo el resultado
arrimarse muy a la costa del Nordeste. Y a pesar de los esfuerzos del entendido
señor Piloto mayor, el barco tuvo que abandonarse por el capitán y tripulación que
contenía, viniendo todos estos y algunos efectos salvados a este puerto con
lanchas de nuestra cofradía que han hecho el servicio.
Si el viento sigue soplando como
basta la hora en que escribo (que son las nueve de la noche) no hay que esperar
se salve el barco. Este está próximo al pueblo de Algorta, es decir, frente al
castillo de la Begoña.
El Criterio 18-11-1864. Según nos
asegura con fecha de ayer nuestro corresponsal de Santurce, el bergantín
goleta Tenerife Mari Port desapareció por completo en la marea de la
misma tarde, sin que haya quedado ni un pequeño fragmento en el punto que naufragó.
Esto confirma lo que nos había
anunciado al darnos las primeras noticias de tal siniestro, cuya tripulación
hubiera perecido si no se prestara con su arrojo e inteligencia peculiares el
señor Piloto mayor don Juan Simón de Sampelayo y demás que montaban las lanchas
de la cofradía de Santurce a salvarlos tan oportunamente.
Tenemos que comunicar un rasgo
magnifico de este señor. Luego de traer a
tierra al capitán y a toda su tripulación tubo la galantería el mismo Piloto
mayor, señor Sampelayo, de proporcionales en su casa una buena cena, ropas y
camas bien preparadas, obsequiando así a unos extranjeros tristes, desvalidos y
sin recurso alguno, y que momentos antes creían que sus salvadores eran unos
piratas, esperando a las lanchas que montaban tan heroica gente, incluso el
señor Piloto mayor, con hachas y otras armas en mano, costando duro trabajo el
hacerles comprender que eran marinos generosos y filantrópicos que iban a salvarlos.
A raíz del naufragio anterior las
cofradías de Santurce, Portugalete y Algorta bajo el auspicio de D. Silverio
Echevarria, representante de las compañías aseguradoras, celebraron un convenio
aprobado por la Junta de Agricultura, Industria y Comercio de Vizcaya, en el
que otras cuestiones se aprobaba la concesión de un terreno en la playa de Las
arenas para construir una especie de almacén, donde se guardarían los efectos y
mercancías salvados.
Aurelio Gutiérrez Martín de Vidales



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