domingo, 22 de abril de 2018








        LAVADEROS DE SANTURTZI
                                  VILLAR.

En el barrio de Kabiezes desde finales del siglo XIX , existieron dos lavaderos. Uno se construyó en la vega del río Balleni, cerca de la zona que se conocía como la Tejera y el otro en el barrio de  Villar. Aprovechando en ambos casos el caudal de agua de los ríos de nombre Villar y Balleni.

 Ambos lavaderos, Balleni y Villar, fueron construidos teniendo en cuenta los proyectos realizados en el año 1887 por el maestro de obras Emilio Otaduy y eran ambos de cielo abierto, un pilón que hacía las funciones de lavadero. La ejecución de las obras del lavadero de Balleni, fueron llevadas a cabo por el vecino de Galdames, Angel Reyzabal en el año 1888 y el coste del remate de las obras ascendió a 700 pesetas coste inferior al que aparece en el proyecto que era de 743,88 pesetas.

Sin embargo, del lavadero de Villar, hasta el día de hoy solo nos quedaban referencias de su posible localización. Referencias del todo exactas porque quienes nos habían dado la información, en su día habían limpiado los alrededores y pudieron disfrutar de este lavadero.

La desidia y una mala canalización de un arroyo convertían a este lavadero en un almacén de sedimentos que le hacían desaparecer en su totalidad. Acompañado de que en su alrededor se depositan todo tipo de restos como piedras, tierras, ramas etc.

Sus dimensiones de unos siete metros y medio de largo con una anchura superior al metro, y de una altura de setenta y cinco centímetros aproximadamente, presentan un volumen de tierra para desalojar considerable. Es prioritario adecentar sus alrededores para que este lavadero, único en Santurtzi forme parte de nuestro Catálogo Histórico Cultural, y que esto sea tratado a nivel municipal, y bajo su responsabilidad esta tarea. Sus más de cien años de vida lo merecen.

Mi trabajo ha llegado hasta su localización, el trabajo de limpieza de la zona y puesta en vista  de las losas del lavado de ropa. Se ha dejado al descubierto cinco metros del lavadero, justo hasta el tubo culpable  de que este lavadero de Villar se entierre por lo que cae por dicho tubo, el resto, para una persona sola restaurarlo totalmente es una tarea de titánes.

Aurelio Gutiérrez Martín















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