viernes, 4 de abril de 2025

 

ESCUELAS FERMÍN REPARAZ AÑO 1936



Tal día como hoy un 4 de abril de 1936, se publica en la Gaceta de Madrid el proyecto de unificar las escuelas que hasta ese momento había en Santurtzi y se transformen en una Escuela graduada que llevara por nombre el de Fermín Reparaz

Ilmo. Sr.: Visto el expediente promovido por el Consejo local de Primera enseñanza de Santurce Antiguo (Vizca­ya) solicitando que las cuatro Escuelas unitarias de niños que vienen funcionando en un mismo edificio se transformen en una Escuela graduada, la que se denominará de  Fermín Reparaz” y teniendo en cuenta que ya de hecho vienen funcionando dichas Escuelas unitarias en régimen graduado,  cuya organización beneficia a la enseñanza y el favorable informe emitido por la Inspección de Primera Enseñanza correspondiente.

Este Ministerio ha dispuesto:

1º. Que las cuatro Escuelas nacionales unitarias de niños que vienen funcionando en el mismo edificio de Santurce Antiguo (Vizcaya) constituyan una Escuela nacional graduada con cuatro Secciones. denominada de ‘"Fermín Reparaz”.

2°. Que por quien corresponda, en los términos reglamentarios, se proceda al nombramiento de Maestro Director correspondiente, el cual percibirá la remuneración anual de 125 pesetas por tal concepto, con cargo al capítulo 1º artículo 2.º grupo 35, concepto 2° del presupuesto trimestral prorrogado de este Departamento;

 Lo digo, a V. I. para su conocimiento y demás efectos. Madrid, 31 de Marzo de 1936. Gaceta de Madrid, 4 abril 1936

Aurelio Gutiérrez Martín de Vidales

jueves, 3 de abril de 2025

 

EXPEDIENTE DE AVERÍAS DE LA BARCA "SANTURSANA". 1834



Expediente de averías iniciado el 20 de marzo de 1834 de la barca Santursana, (Santurzana) cuyo capitán es Bonifacio de Arrarte, y cuyos propietarios son Corces y Murrieta, del comercio de la villa de Bilbao, que desde el puerto de La Habana pretendían llegar a Terranova para cargar bacalao con destino a la citada villa. AHFB, Tribunal Comercio 0017/004

El capitán de la barca Santursana era José Bonifacio de Arrarte Murrieta bautizado en Santurtzi el 16 de mayo de 1784, era hijo de Juan Bautista Arrarte Mandoño y de Francisca Murrieta Villar, esta a su vez era hija de Francisco Murrieta Urioste y de Josefa Villar Peña. Su hermano Juan Tomás Bonifacio, contraería matrimonio en Santurtzi el 18 de mayo de 1826 con Gumersinda Murrieta Mello, hermana de Cristóbal Murrieta Mello.

En la barca Santursana, además del propio José Bonifacio estaban embarcados los vecinos de Santurtzi: Matías de Urioste, Juan Simón de San Pelayo y Ángel de Lambarri, como marineros y cocinero de la embarcación.

Expediente: En la villa de Bilbao a veinte y nueve de abril de mil ochocientos treinta y cuatro ante el señor Don José María de Norzagaray, Cónsul del Real Tribunal de Comercio, por ante mí el escribano de S.M. público del Número de ella, de Marina y Arribadas de Indias de esta provincia, pareció Don Bonifacio de Arrarte, capitán de la barca nombrada Santursana y bajo juramento que voluntariamente prestó dijo: que teniendo a dicha embarcación de su mando estanco, bien aparejado, tripulado y con todo lo demás necesario para hacer buena navegación, salió del puerto y bahía de la Habana a las cinco de mañana del día quince mes próximo pasado con destino a San Juan de Terranova y con objeto cargar allí bacalao y venir  a este puerto.



Que sin novedad alguna y con diferentes vientos algo recios y bastante mar siguieron su navegación en diferentes rumbos a veces con todo el aparejo. El día trece de febrero hallándose en la latitud cuarenta y cinco grados veinte minutos y con el trinquete y las gabras sobre dos visos, con viento fresco y mar gruesa y tratando a las cuatro y media de la tarde aferrar la mayor, no lo pudieron conseguir a causa de bancos de hielo y tuvieron que picar los envergues y echar abajo con bastante trabajo.

 El inmediato día catorce a las dos de la tarde se encontraron con una escama de hielo y ya a las tres para separarse ordenó el relatante gobernar el rumbo S.S. pero de repente se vieron sin poder navegar y entre bancas pequeñas y entre la marejada que hacia el buque fueron entrando en la masa más gruesa de bancos de hielo que estaban sueltas, y por más más diligencias que hacían para separarse les fue imposible. En tal conflicto cargaron el trinquete y velacho quedando con solo el cabrío a la capa con el fin que la embarcación no cediese y se maltratare con los muchos golpes que entre banca y banca recibía, y viéndose así trataron de pones como efectivamente pudieron defensas al costado a proa y popa, las cuales defensas se componían de una guindalera, un calabrote, un cable de cáñamo, y otros varios cabos y jarcias menudas.

 El inmediato día quince, aunque con viento bonancible y mar llana, se encontraron también entre bancas de hielo que llegaban a todo lo que la vista podía alcanzar en el horizonte, y todo el tiempo les pasaba maniobrando con objeto de defender el buque, así como sus vidas de los crueles golpes que recibía, poniendo perchas, tablas y cuanto había en la embarcación para su defensa.



Que el siguiente día diez y seis se vieron de nuevo metidos entre bancas y a fuerza de desatascarlas con las expresadas perchas y con un poco ámbar que llevaba el barco consiguieron también no con poco trabajo salir de entre ellas para las dos de la tarde, y para que el barco anduviese más con la ventolina que les había entrado  suspendieron para arriba el cable, calabrote, cabos de maniobra, salchichones y perchas  que como se ha referido tenían en los costados, y al anochecer les quedaron las bancas a bastante distancia.

El inmediato diez y siete estando libres de las bancas determinaron echar a la bodega los citados cables y demás aparejos que les habían servido en los costados, aunque todo destrozado y picado por los hielos, pero a las cuatro de la tarde se vio desde el tope una mancha grande de dichas bancas de nieve por la parte del este y que se extendían bastante.

Cuando anocheció con chubascos y viento fresco por el S.-O. y mucha marejada pasaron toda la noche. El siguiente día diez y ocho refrescó más y más y el viento se acrecentó, y con lo mucho que trabajaba la embarcación se aumentó el agua en las bombas, y así continuaron en que ya no pudieron resistir ninguna vela por las olas que caían en cubierta, y un golpe de mar se llevó hasta el bote. En esta situación decidieron que era imposible ir a su destino de San Juan de Terranova, y el día veinte y cinco al medio día viraron por redondo con vientos del segundo cuadrante.



Siguieron así en derrota hasta que el día veinte y siete, y al amanecer avistaron un bergantín por sotavento a cierta distancia y largándole la bandera española les contestó con otra igual. Se aproximaron al abra a cosa de las nueve de la mañana y habiéndoles suplicado al capitán de dicho bergantín nombrado La Merced que procedente de Cuba iba a Barcelona les diese conserva por la mucha agua que, hacia el barco, generoso convino a ello y en su compañía siguieron la derrota para el primer puerto de la península, haciendo el buque veinte y cuatro pulgadas de agua y así continuaron hasta el tres de marzo. Hallándose en la latitud treinta y siete grados norte y veinte y cuatro de longitud, avistaron tierra por popa, después el bergantín se despidió de ellos y tomó su destino y después de haber navegado con vientos flojos y en varias direcciones el veinte y uno por la tarde reconocieron el cabo Finisterre Y desde ese día con vientos a favor fueron acercándose a este puerto.

Posteriormente Julián de Unzueta, maestro constructor, tasaría la avería causada en el casco y arboladura de la barca en la cantidad de quince mil reales de vellón poco más o menos, navío que estaba asegurado en Londres por sus propietarios.

Aurelio Gutiérrez Martín de Vidales

martes, 1 de abril de 2025

 

¡LAPICEROS DEL MUNDO, UNÍOS!

VICENTE RUIZ FERNÁNDEZ



En el periódico Mundo Obrero, del artista dibujante de Portugalete, Vicente Ruiz Fernández, y bajo el título ¡lapiceros del mundo, uníos! periódicamente se vienen publicando parte de sus dibujos, a través de los cuales Vicente, acompañado de Hati y Andrés, nos relata su visión crítica de diferentes acontecimientos relacionados con nuestro entorno local y global.

Estas son sus aportaciones del mes de marzo de 2025

Aurelio Gutiérrez Martín de Vidales