SAN PRUDENCIO JOLGORIO EN ARMENTIA
San Prudencio, 28 de abril fiesta
en Gasteiz-Vitoria.
Unos amigos nos invitan a comer caracoles acompañados
de perro chicos en las campas de la Basílica de Armentia, lugar tradicional
donde se reúnen las cuadrillas a comer y según comentan el jolgorio está garantizado en este día.
No iremos y hemos tenido que poner una excusa
porque por comer caracoles soy capaz de ir andando a ver al santo en Compostela
con el cordón de un zapato desabrochado, pero comer con tantos perro chicos al
rededor como que no nos apetece.
Y no es que estemos en contra de
los animales, que en casa tuvimos en su tiempo una tortuga de nombre Cleopatra y un hamster de nombre Chu Lin y por san Antonio los llevábamos a la iglesia a que conocieran al santo.
Así que como excusa hemos puesto
que queríamos estudiar para ver si en el próximo examen previsto en los locales
de la Diputación alavesa nos daban por fin el carnet violeta que únicamente lo poseen
aquellos que superan las pruebas que demuestran arraigo ciudadano. En el
anterior penqué por ir de listo. A la pregunta de como se pasan los semáforos en la ciudad capital, indiqué que, el peatón en verde, cuando lo correcto en esta ciudad es cuando a
cada cual se le pone el papo. Esta vez no fallo, pase o no pase automóvil, el
criterio es: ya parará.
Además, ayer domingo en la plaza
de la Virgen Blanca me topé con el stand del partido primo hermano de aquellos que hace 89 años bombardearon Gernika luciendo al sol su merchandising y banderas de mayor tamaño de las que cada uno tenemos en el DNI. Y como hay ciertas actitudes
que me cortan la digestión, no vayan también a acudir a ver al santo.
Así que los caracoles los comeremos en casa con la boina puesta, que le he querido dar una gracia arrojando a la salsa cuatro guindillas y están tan bizi como el tragante del horno alto de Sestao. Por cierto para esta ocasión, caracoles de Belorado-Burgos de la clase autrigón.
Y a falta de perro chicos, la semana pasada como cogí medio kilo de perretxikos
en mi campa de costumbre del pico Serantes, de postre un revuelto, con un par
de huevos.
Aurelio Gutiérrez Martín de Vidales



Mira que cuando se nombra la ermita de Armentia lo primero que recuerdo es que tiene todo un costado acribillado de los fusilamientos de liberales en la primera guerra carlista...
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