martes, 21 de julio de 2026

 

GACETILLA DE SANTURTZI



La Política, 21 de febrero de 1880. Ha naufragado en Santurce una lancha de la matrícula de aquel puerto, titulada El Gallo, que se dedicaba a la penosa navegación y ejercicio de abordar buques de los que se dirigían a la barra y ría de Bilbao.

El siniestro es muy lamentable, porque han perecido en él nueve marineros de los once que iban a bordo, figurando en el número de los ahogados el inteligente y valiente marino D. Clemente de Ostria, patrón de la lancha.

Tuvo lugar la catástrofe a las siete y media de la mañana, a la altura de Musquiz y Ontón y a distancia de tres millas de tierra, produciéndose por un fuerte remolino de viento que hizo zozobrar el barco.

Los infelices estuvieron cerca de cuatro horas asidos a la quilla, sin que nadie fuera testigo de aquella horrible desgracia más que un joven que de un monte entre Ontón y Musquiz pudo verlo, y acudió a dar parte para que salieran en su auxilio. Desgraciadamente éste no llegó a tiempo, y solo dos de los tripulantes pudieron ganar a nado el bote que salió a socorrerlos.

Cuatro de los que perecieron eran hermanos, y durante aquellas horas de angustia se ayudaban los unos a los otros, hasta que fueron sumergiéndose uno a uno en las profundidades del mar.

Crónica de Cataluña, 9 de abril de 1880. En Portugalete corrieron ayer rumores siniestros acerca de la suerte que pudo caber a dos lanchas pescadores que salieron a la madrugada de aquel Puerto y del de Algorta, despreciando la mucha mar que reinaba fuera.

La lancha de Portugalete se supo al fin que había logrado refugiarse en Ciérbana, desde donde sus tripulantes enviaron un propio que tranquilizase a las familias alarmadas. Pero al anochecer no se tenía más noticia respecto a la lancha de Algorta, que dada con referencia algunas personas de Santurce, que dicen haberla visto zozobrar a bastante distancia de tierra.

Confiase, sin embargo, en que, aun dado el caso de que se confirme la triste noticia del naufragio de la lancha, hayan podido salvarse sus quince tripulantes en el vapor que estaba en el abra solicitando entrada y que, según refieren los indicados testigos del suceso, dio varias bordeadas alrededor del sitio donde volcó la lancha en ademán de recoger a los náufragos.

La Discusión, 11 de enero de 1881. En Santurce había vacante una plaza de práctico, y habiendo quien pasó casi toda su vida en el mar y con útiles más que suficientes para ocuparla, fue agraciado con ella el sacristán de Santurce, que tiene muy buena aptitud para el servicio interior de la iglesia, pero que no entiende una palabra de guiar buques al puerto.

Aurelio Gutiérrez Martín de Vidales

 


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