lunes, 29 de agosto de 2022

ESPACIO MEMORIAL EN LA CANTERA DE ARGAITZ

BERAKO ARGAITZEKO HARROBIKO MEMORIAGUNEA

ESPACIO MEMORIAL EN LA CANTERA DE ARGAITZ



En este 29 de agosto, familiares de republicanos asesinados en la cantera de Bera en el otoño de 1936, acompañados por diversos cargos políticos del Gobierno de Navarra y alcaldes de Bortziriak, han sido testigos y parte del homenaje que en dicho lugar se les ha tributado. En su recuerdo se ha inaugurado un panel que nos recuerda que:



La memoria es una herramienta imprescindible para avanzar en la construcción de una convivencia pacífica, superando el olvido que fueron relegadas las víctimas del franquismo y proyectando su mirada hacia un futuro cimentado en libertad, tolerancia y justicia social. Una memoria crítica hacia todo proceso de vulneración de derechos humanos, también hacia quienes se alzaron contra la alegalidad democrática de la II república y recurrieron a la violencia como medio de imponer su proyecto político.

La memoria se transmite por muchos caminos, también a través de los lugares vinculados al terror y la violencia, y de los memoriales erigidos en recuerdo de las víctimas del franquismo. La Ley Foral29/2018 de Lugares de la Memoria Histórica de Navarra, busca su protección, señalización y divulgación, para que se conviertan en espacios de recuerdo y transmisión de valores de libertad, paz, justicia y convivencia.

La cantera de Bera fue escenario de al menos 130 asesinatos de disidentes políticos, procedentes en su mayoría de sacas realizadas en las prisiones de Ondarreta y Donostia-San Sebastián entre setiembre y noviembre de 1936. Esta cifra fue fijada en un informe oficial del gobierno civil en el contexto de las exhumaciones realizadas para trasladar cuerpos al Valle de los Caídos. La Sociedad Aranzadi realizó en el año una exhumación en el cementerio de Bera, en la que se recuperaron restos de siete personas, aunque el número de desaparecidos es muy superior.

 En 2018 el Ayuntamiento de Bera colocó en el lugar un mural que representa los fusilamientos allí producidos e instaló un panel informativo.



Carmen Baroja en su libro “Recuerdos de una mujer de la generación del 98” nos recuerda estos fusilamientos de la siguiente manera:

“Luego en noches sucesivas se hablaba en el pueblo, con gran misterio y por los rincones, de los camiones que llegaban de noche y paraban en la cantera que hay camino de Lesaka:

- Sí, esta mañana ha venido el nuestro con unas hermosas botas y un jersey...

- Creo que han sido treinta, ayer no fueron más que doce …

- Allí estaba el alcalde, para que no quedara rastro por la mañana...

- Dice que son casi todos ferroviarios...



La gente que vivía en los caseríos de encima de la cantera salía de noche de sus casas para no oír las ametralladoras ni los lamentos. Los chiquillos del pueblo iban a escarbar en la tierra y encontraban allí hebillas de cinturón y algún encendedor. Afortunadamente, nuestra casa queda a más de dos kilómetros de este sitio siniestro. En el cementerio ya no quedaba sitio para enterrar a la gente”.

Aurelio Gutiérrez Martín de Vidales.


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