sábado, 10 de enero de 2026

 

FALLECIENTO DE LUCIANO FRANCISCO MURRIETA ORTIZ



No es una causa menor que después de arduas consultas  poder publicar como primicia la fecha que desde el colectivo Santurtziko Genealogia Zaleak tiempo atrás andábamos buscando y así poder cumplimentar su genealogía. Y nos referimos a los datos del fallecimiento en Londres de Francisco Luciano Murrieta Ortiz, benefactor de Santurtzi y Portugalete entre otros pueblos y que por fin en la prensa nacional española localizamos dicha fecha, 3 de marzo de 1856.

 LA NACIÓN, 20 de marzo de 1856: Anteayer hemos recibido la siguiente carta de Londres:

LONDRES 11 de marzo.

Un acontecimiento muy sensible para los españoles residentes en esta capital ha tenido lugar el lunes de la semana pasada. El señor don Francisco Luciano de Murrieta, comerciante hace largo tiempo establecido en esta plaza, falleció en aquel día después de una enfermedad de corta duración, dejando un vacío irreparable para cuantos habían tenido ocasión de admirar las excelentes prendas de que estaba adornado. Repetidas veces la prensa de esta corte hizo públicos los rasgos de generosidad de este buen patricio, que ausente hacía muchos años de su querida patria, no dejó pasar día sin que sus actos no diesen testimonio de cuan vivo era el recuerdo y cuan intenso el amor que la profesaba. Apenas verificada la revolución de julio, y conmovido al considerar la triste situación a que quedaban reducidos los huérfanos y las viudas de los que perecieron defendiendo la libertad en aquellas sangrientas jornadas, se apresuró a remitir la cantidad de 20.000 reales para su socorro.

Ofrecióle ocasiones incesantes de ejercitar su generosidad, el cólera que tantos estragos causó en España, y continuamente remitía crecidas cantidades para el sostén de los enfermos pobres. Testigos son de estos rasgos generosos, (muchos de los cuales no han tenido publicidad en las columnas de los periódicos por expresa prohibición suya), los habitantes de Bilbao, Portugalete, Santurce, y otros infinitos concejos y villas, cuyos alcaldes recibían continuamente de manos de los corresponsales del señor Murrieta limosnas para distribuir entre los necesitados. Tan repelidas pruebas de su bondad no fueron ciertamente desagradecidas y entre otros, el ayuntamiento del pueblo de Santurce, reunido en sesión extraordinaria, acordó, que en recompensa de los continuos beneficios que el pueblo había recibido y recibía del señor Murrieta, se le inscribiese como hijo en el censo de la población y se sacase a expensas del ayuntamiento un retrato de su bienhechor para colocarlo en la sala de sesiones.



No menos reconocidos están los menesterosos de las ciudades de Cádiz, Sevilla, y Madrid especialmente, al interés que por su suerte mostraba este buen patricio, como es muy notorio a los señores que componen las respectivas juntas de beneficencia y a cuyas manos hacia llegar el señor Murrieta las limosnas con el fin de que con toda equidad fuesen distribuidas entre los verdaderos necesitados. ¡Qué triste nueva para estos la falta de este bienhechor, que alejado de ellos siempre les tenía presentes en su memoria! Con su muerte les falta una especie de Providencia que acudía a todas sus necesidades, y sus ayes de dolor son ciertamente la mejor oración fúnebre que podrá pronunciarse en memoria de este excelente español, que daba tan noble empleo a su cuantiosa fortuna y a su amada patria el lugar más predilecto do su corazón. Sus liberalidades y beneficios se extendían además a los desgraciados de este país, y jamás fue refugiado español o de otro país cualquiera fue a suplicarle un socorro en vano.



En su posición de socio de la respetable casa de esta capital que gira bajo la razón social de C. de Murrieta y compañía, sus amigos eran infinitos y todos le amaban y admiraban la excelencia de su carácter. Siempre retirado de los negocios públicos, en los que de haber querido hubiera ocupado un puesto muy elevado, solo deseaba que la España mantuviese la paz necesaria para que todos se ocupasen del bien general y fuese próspera y feliz, votos que fueron en él tan constantes y sinceros como el amor hacia ella, harto probado por sus acciones.


Santurtziko Genealogia Zaleak

Aurelio Gutiérrez Martín de Vidales

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