FALLECIENTO DE
LUCIANO FRANCISCO MURRIETA ORTIZ
No es una causa menor que después de arduas consultas poder publicar como primicia la fecha que
desde el colectivo Santurtziko
Genealogia Zaleak tiempo atrás andábamos buscando y así poder cumplimentar
su genealogía. Y nos referimos a los datos del fallecimiento en Londres de Francisco Luciano Murrieta Ortiz, benefactor de
Santurtzi y Portugalete entre otros pueblos y que por fin en la prensa nacional española localizamos dicha fecha, 3 de marzo de 1856.
LA NACIÓN, 20 de marzo de 1856: Anteayer hemos
recibido la siguiente carta de Londres:
LONDRES
11 de marzo.
Un acontecimiento muy sensible
para los españoles residentes en esta capital ha tenido lugar el lunes
de la semana pasada. El señor don Francisco Luciano de Murrieta, comerciante
hace largo tiempo establecido en esta plaza, falleció en aquel día después de
una enfermedad de corta duración, dejando un vacío irreparable para
cuantos habían tenido ocasión de admirar las excelentes prendas de que
estaba adornado. Repetidas veces la prensa de esta corte hizo públicos
los rasgos de generosidad de este buen patricio, que ausente hacía muchos años
de su querida patria, no dejó pasar día sin que sus actos no diesen testimonio
de cuan vivo era el recuerdo y cuan intenso el amor que la profesaba. Apenas
verificada la revolución de julio, y conmovido al considerar la triste situación
a que quedaban reducidos los huérfanos y las viudas de los que perecieron
defendiendo la libertad en aquellas sangrientas jornadas, se apresuró a remitir
la cantidad de 20.000 reales para su socorro.
Ofrecióle ocasiones incesantes de ejercitar su generosidad, el cólera que tantos estragos causó en España, y continuamente remitía crecidas cantidades para el sostén de los enfermos pobres. Testigos son de estos rasgos generosos, (muchos de los cuales no han tenido publicidad en las columnas de los periódicos por expresa prohibición suya), los habitantes de Bilbao, Portugalete, Santurce, y otros infinitos concejos y villas, cuyos alcaldes recibían continuamente de manos de los corresponsales del señor Murrieta limosnas para distribuir entre los necesitados. Tan repelidas pruebas de su bondad no fueron ciertamente desagradecidas y entre otros, el ayuntamiento del pueblo de Santurce, reunido en sesión extraordinaria, acordó, que en recompensa de los continuos beneficios que el pueblo había recibido y recibía del señor Murrieta, se le inscribiese como hijo en el censo de la población y se sacase a expensas del ayuntamiento un retrato de su bienhechor para colocarlo en la sala de sesiones.
No menos reconocidos están los
menesterosos de las ciudades de Cádiz, Sevilla, y Madrid especialmente, al
interés que por su suerte mostraba este buen patricio, como es muy
notorio a los señores que componen las respectivas juntas de beneficencia y a cuyas
manos hacia llegar el señor Murrieta las limosnas con el fin de que con
toda equidad fuesen distribuidas entre los verdaderos necesitados. ¡Qué triste
nueva para estos la falta de este bienhechor, que alejado de ellos siempre les tenía
presentes en su memoria! Con su muerte les falta una especie de Providencia que
acudía a todas sus necesidades, y sus ayes de dolor son ciertamente la
mejor oración fúnebre que podrá pronunciarse en memoria de este excelente
español, que daba tan noble empleo a su cuantiosa fortuna y a su amada patria
el lugar más predilecto do su corazón. Sus liberalidades y beneficios se
extendían además a los desgraciados de este país, y jamás fue refugiado español
o de otro país cualquiera fue a suplicarle un socorro en vano.
En su posición de socio de la
respetable casa de esta capital que gira bajo la razón social de C. de Murrieta
y compañía, sus amigos eran infinitos y todos le amaban y admiraban la excelencia
de su carácter. Siempre retirado de los negocios públicos, en los que de haber
querido hubiera ocupado un puesto muy elevado, solo deseaba que la
España mantuviese la paz necesaria para que todos se ocupasen del bien general
y fuese próspera y feliz, votos que fueron en él tan constantes y sinceros como
el amor hacia ella, harto probado por sus acciones.
Santurtziko Genealogia Zaleak
Aurelio Gutiérrez Martín de
Vidales





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