FLORENCIO
MARIANO CONSTANTINO CARRAL
Según consta en AHEB-BEHA,
Florencio Mariano Constantino Carral, es bautizado en la anteiglesia de Abando
el 9 de abril del año 1868. Era hijo de Antonio Constantino Sánchez, de
profesión hojalatero, nacido en el año 1847 y fallecido en Santurtzi el 22 de
enero del año 1891, siendo natural según el documento registrado, de Echebarri,
de Borines o Valleval (Asturias). Su madre, Antonia Carral Ruiz, nace en el año
1849 en Arredondo, (Cantabria), falleciendo con cerca de 40 años. Este
matrimonio se celebró en Bilbao el 8 de julio del año 1867.
La presencia de Florencio en el
Concejo de Santurce-Ortuella data de cuando sus padres deciden trasladarse a
este lugar, donde su padre, como muchos jornaleros encuentra trabajo en las
minas. Entonces Florencio contaba con 9 años.
Florencio Constantino, con 12
años comenzaría a trabajar de aprendiz en la Compañía Ferroviaria “La Franco
Belga”, empresa en la que trabajó su padre, y en el año 1886, estaba en nómina
como maquinista en los ferrocarriles de la “Orconera”. Posteriormente
trabajaría como maquinista mecánico en un vapor de la compañía “Mensajerías
Marítimas”, con viajes entre Bilbao, Glasgow y Burdeos, llevando mineral de
hierro y carbón. En esta época conoce a la que sería su esposa Luisa
Arrigorriaga Larrazabal. Luisa era tía de Constantino Zabala Arrigorriaga,
padre de Mari Carmen Constancia Zabala Aketxe, que se convertiría en la esposa
del Lehendakari, José Antonio Agirre.
Era el año 1889, cuando ante los
problemas con la familia de su novia, y los tres años de servicio militar
futuros, deciden Florencio y Luisa partir juntos a Argentina, estableciéndose
en la provincia de Bragado, lugar de acogida de muchos vascos y donde al
parecer se encontraban unos familiares de Luisa. En Ortuella quedaba su padre y
su hermana Dolores, su madre al igual que sus tres hermanos menores, Teresa,
Atanasio y Cándido, ya habían fallecido.
Una vez establecida la
familia en Bragado, y en los seis años que permanecieron en esta ciudad
nacerían sus hijos, Dolores Agripina (1890), Rosa Agustina (1891), Ricardo y
Antonio (1893). (Antonio Constantino Arrigorriaga, es mencionado por el
Lehendakari José Antonio Agirre en sus memorias). Durante este tiempo
Florencio, solicita un préstamo, que se destina a la compra de una trilladora,
pudiendo así dedicarse a trabajar en actividades agrícolas.
Mientras, al igual de lo que
acontecía al otro lado del charco, en las minas de Triano en la gran huelga
minera de 1890, en Argentina se dio un movimiento revolucionario, en el cual
Florencio Constantino se alineó con las fuerzas revolucionarias, tomando
partido en la Unión Cívica Radical.
Por aquel entonces es
normal oírle cantar “el Ave María” en la iglesia local de Bragado de
nombre Santa Rosa de Lima y en las fiestas locales y romerías, canciones vascas
y españolas. En esta situación, y vistas sus cualidades, es aconsejado para que
se dedique al canto.
“La historia artística de
Constantino empieza propiamente en 1894. Ese año cantó en un concierto que se
dio en el Bragado a beneficio de las víctimas de los terremotos de San Juan y
Mendoza el “Spirto gentil de Favorita”, que le enseñó el violinista argentino
Palazuelos. Poco después tomó parte en los funerales que
en dicha localidad se celebraron en memoria del finado arzobispo Aneiros.
Monseñor Espinosa, que asistió a dicha función, dijo, asombrado de la voz y del
estilo del tenor: ¡Pero, que! ¿Han traído Vds. Músicos de Buenos Aires?”
Por esta circunstancia venden la
casa familiar y todas sus posesiones y se desplazan a Buenos Aires, donde
Florencio con la ayuda de Manuel Méndez de Andes, su mecenas, comienza su
carrera artística. Carrera que brilló tanto como la de otros líricos contemporáneos
como; María Barrientos, José Mardones, Enrico Caruso, Nelli Melba, etc. El 3 de
julio de 1895 actuaría ante la presencia del embajador de España en el Club
Español, aunque su debut oficial en un teatro lo haría en Uruguay en febrero
del año 1896.
El tenor Signoretti, a la sazón
en la capital Argentina, se encargó de su enseñanza con tan felices resultados,
que al año próximamente debutó en el Gran Teatro Solís de Montevideo con La Dolores,
ópera del maestro Bretón, desde cuyo punto pasó al Odeón de Buenos Aires,
debutando en la misma ópera y alcanzando un verdadero triunfo.
Fue luego contratado para el
teatro La Argentina de la Plata, donde cantó Gioconda, Lucrecia Borgia,
Caballería rusticana y Lucía. El artista iba alcanzando nombre a pasos agigantados;
pero la falta de medios materiales le impedía completar su educación musical,
hasta que el acaudalado tabaquero Méndez de Andes brindó le protección y lo
envió a Milán.
Constantino tuvo la desdicha de
que muriera su protector, y los herederos no imitaron la generosidad del
difunto
Después de permanecer un año en
Buenos Aires, terminaría sus estudios en Milán, y a partir de aquí, cercano al
año 1900 comenzarían sus éxitos, siendo uno de los tenores más importantes del
Teatro Real de Madrid. Durante seis años cumple giras por Europa, realizando
cinco temporadas en el País Vasco, en Bilbao en concreto canta en el Teatro
Arriaga y también lo hace en San Sebastián.
Por fin el artista se impuso por
su propio esfuerzo; fue contratado para el Reggio Galdoni de Liorna, donde
cantó Favorita y Hernani; después pasó a Rusia, volvió a Italia y
recorrió los principales teatros.
Su repertorio es vastísimo: Favorita,
Traviata, Rigoletto, Lucía, Hernani y Caballería, Andrea Chenier, Manon
(Pucini y Massenet), Puritanos, Lucrecia, Boheme (Pucini), Carmen, Dolores,
Gioconda, Mefistófeles, Mignon, etc.
En este tiempo, alrededor del año
1903, mandaría construir una casa en Algorta, lugar de nacimiento de su esposa
Luisa, y que llevaría por nombre” Villa Luisa”, lugar en un principio de
descanso veraniego. En esta Villa, coincidiendo con la boda de su hija Dolores
con Luis Ornilla, se plasmaría la despedida y separación de Florencio
Constantino de su mujer y del País Vasco. Corría entonces el año 1911, Luisa Arrigorriaga,
hacía largo tiempo que vivía en Algorta con sus hijas Rosa y Dolores, y sus
hijos Antonio y Ricardo desde el año 1910 hacían otro tanto en New York
trabajando para el sello discográfico Columbia. Su hija Rosa contraería
matrimonio con el ingeniero Rafael Padró el 15 de octubre del año 1914.
Es en ese año de 1903 cuando
Florencio Constantino, bajo la dirección de Arturo Toscanini, canta el 25 de
mayo el Himno Nacional ante el presidente Julio Argentino Roca en el Teatro de
la Ópera de Buenos Aires. A partir del año 1906, su actividad artística se
desarrolla casi en su totalidad en Estados Unidos y América Latina, aquí en
especial en el Teatro Colón de Buenos Aires durante los años 1909/1911.
En el año 1911, animado por
vecinos de Bragado compra su antigua residencia y unos terrenos donde mandaría
construir un teatro que llevaría de nombre “Teatro Constantino”, hoy
convertido en el “Teatro Centro Cultural Florencio Constantino” de
Bragado. Este teatro se inaugura con la asistencia de 1.500 espectadores, el 25
de noviembre del año 1912, en la que el tenor canta “la Bohemia”. A partir de
esta fecha sus actuaciones públicas fueron más espaciadas, y es cuando a partir
del año 1913, Florencio se desplaza a vivir a Estados Unidos para dedicarse
casi en exclusiva a la docencia. Así en el año 1917 se le sitúa como director
en “El California Temple of Arts, donde con la intención de acercar el arte
al pueblo, Constantino organiza clases de música, semanales y gratuitas, para
los niños con talento musical y de escasos recursos económicos”.
Villa Luisa
El 19 de abril del año 1919
Florencio es contratado para cantar en el Teatro Colón de México. En este
concierto mientras intentaba cantar “Questa” de Rigoletto sufrió una
afonía que le hizo quebrar la voz. Intentó recuperarse en el siguiente
concierto programado para el 30 de mayo, siendo tal el fracaso, que le llevó a
sufrir tremendas crisis nerviosas y mentales. A consecuencia de ello, fue ingresado
en el sanatorio para enfermos mentales Lavista de Tlalpan (México), donde
fallecería el 19 de noviembre del año 1919 a la edad de 51 años.
Sus restos fueron en un primer
momento depositados en una fosa común, de donde fueron recogidos por el Centro
Vasco de la ciudad de México, y depositados en el Panteón Español de dicha
ciudad. De este lugar volvieron a desaparecer, y una vez recuperados sus
restos, estos fueron depositados en primer lugar en la Sociedad Española de
Socorros Mutuos del cementerio de Bragado en noviembre del año 2009, y
posteriormente en una urna cubierta con la bandera argentina y la Ikurriña
fueron finalmente depositados el 25 de noviembre del año 2012 en un mausoleo
especialmente construido en el actual Centro Cultural Florencio Constantino.
Este acto contó con la presencia de Oscar Martínez, alcalde de Ortuella, siendo
la segunda vez que visitaba Bragado, puesto que en los actos del año 2009
también estuvo presente.
El 12 de abril del año
2019, en la Plaza 25 de mayo de Bragado se inauguró un monumento en honor a
Florencio Constantino Carral, sufragado en parte por el pueblo y realizado por
el artista Eduardo Carlos Noé.
*Blog Santurtzi Historian Zehar
* Konrado Mugertza Urkidi,
“Florencio Constantino, Opera de Gloria y olvido. Bilbaínos Recuperados
*Silvia Sosa; directora del
Teatro Centro Cultural de Bragado.
*LA BASCONIA; revista ilustrada.
La ilustración española y americana
*Carlos Bacigalupe; Bilbao a
escena.
https://www.youtube.com/watch?v=dt6OCmsKQUI&t=6s
Aurelio Gutiérrez Martín de
Vidales








Gracias Aurelio por la extensa información de éste tocayo mio ( por su nombre Mariano), nacido en Abando y de tan extensa y prolija vida. Su dedicación al bellcanto parece que se la mereció y eso es importante, terminando su vida pero no su legado, que continúa. Gracias y feliz año 2026.
ResponderEliminarGracias Mariano y un abrazo tan fuerte que dure todo el 2026 y siguientes.
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