JUAN ANTONIO CORTÉS GARCÍA DE QUEVEDO
Juan
Antonio Cortés García de Quevedo (1851-1944),
dedicó su vida al arte con una gran versatilidad: pintor, ilustrador,
restaurador y docente, si bien también desempeñó el cometido de Depositario de
los Fondos Municipales del Ayuntamiento de Burgos. Aunque es popularmente
conocido por sus óleos, en su época también destacó en la
fotografía, técnica con la que realizó gran cantidad de tomas relacionadas con
el arte, sus seres queridos, la ciudad de Burgos y otros ámbitos urbanos a
los que viajó. La posesión a partir de 1892 de una cámara portátil Photosphère,
le permitió poner en práctica nuevas maneras de tomar imágenes: el punto de
vista del turista que capta imágenes a su paso por las calles, sin dejar de
lado un punto de vista artístico, que le posibilita posteriormente utilizar
algunas de esas imágenes para los cuadros que más tarde pintaba. El legado
consta de 1.643 negativos sobre vidrio al gelatino-bromuro de formatos
comprendidos entre el 9x12 cm. y 18x24 cm y 1.660 copias sobre papel, la gran
mayoría realizadas por el propio autor, mediante ennegrecimiento directo al
colodión o a la gelatina. Todos ellos están catalogados, digitalizados y
colgados en el catálogo digital del Archivo Municipal. El resto de los
elementos, hasta completar los más de 4.403 que configuran la colección, son dibujos
del propio Cortés, impresos y fotografías de otros autores. (Colección Fotográfica
del Archivo Municipal de Burgos).
De entre ellos he recopilado los concernientes a la Ría, Portugalete, Santurtzi, y Getxo, que como Ana María Peña Baró en su obra “ Juan Antonio Cortés y la fotografía” señala; Juan Antonio gracias a su posición económico-social hizo gala de uno de los más destacados signos de distinción de finales de siglo, la estancia en balnearios y en la costa, en la temporada de los “baños de ola”, y aprovechaba dichas estancias, además, para dar satisfacción a su admiración por las manifestaciones de progreso a través de los avances tecnológicos.
Por este
motivo, nos ha legado un gran número de imágenes de la Ría del Nervión, desde
el corazón de Bilbao, coronado por su Ayuntamiento, hasta la desembocadura en
el Abra. En ellas podemos contemplar los altos hornos humeantes de Baracaldo, el
muelle de Churruca, el Mareómetro o el famoso Puente, llamado Colgante, en
Portugalete, los flamantes chalets de Las Arenas, etc, datadas en su mayoría entre los años 1895-1896. Y todo ello con
continuas miradas hacia las más variadas embarcaciones, desde pequeños veleros
pesqueros hasta los grandes buques a vapor.
Aurelio Gutiérrez Martín de
Vidales
PORTUGALETE
SANTURTZI
GETXO
LA RÍA
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