jueves, 12 de enero de 2017





       ELA en Bortziriak
Pese a que fueron Lizarra y Tudela, como ciudades más importantes al margen de Iruñea, las localidades donde ELA inició su ciclo de apertura de locales, debe subrayarse la labor pionera de otras  comarcas navarras a mediados y finales de los 70:  siendo Bortziriak una de ellas .
Por un lado, Bera contó con sede de ELA desde febrero de 1978, tras abrirse las oficinas en el paseo de Eztegara, y los afiliados de Lesaka hicieron lo propio apenas dos meses después en la Casa Gurutze de la calle Bittiria. Como es evidente, la implantación de Laminaciones en 1958 propició un desarrollo industrial que trajo consigo de forma inevitable las reivindicaciones obreras. Entonces, como ahora, Bortziriak y Baztan estaban encuadrados dentro de la Comarca de Oarso-Bidasoa, cuyas cabeceras eran y siguen siendo Irún y Rentería.  No obstante, la necesidad de gestionar todos los documentos oficiales en Iruñea acercó de forma muy importante a los sindicalistas de esa zona al resto de afiliados de ELA en Nafarroa. Desde 1974 se habían empezado a organizar grupos de militantes solidarios, también en torno a la histórica Fundiciones de Vera- Funvera, creada en 1907 y embrión de Savera. Hasta entrados los años 80 existió otra importante industria en Bera, Mevisa, una metalúrgica que cerró con la crisis de la reconversión industrial en la década de los 90 del siglo pasado.
Estos incipientes grupos de afiliados de ELA estaban coordinados desde Oarso por Juan Cruz Garai, que fue responsable comarcal hasta 1982. La plantilla de Funvera se destacó desde el principio por su militancia mayoritaria en ELA, (60 de los 115 empleados eran afiliados solidarios en 1977), y a su cabeza se encontraban José Mª Arribillaga, Manuel Huarte  y Manuel Silveira, inmigrante portugués que tras un periplo laboral de dos años por Francia, Donostia, Formigal y Hondarribia, recaló en la empresa beratarra en 1976, engrosando inmediatamente las filas del sindicato, entre otras razones y tal como dejó recogidas en unas declaraciones a la revista ELA Astekaria en 1978”.. cuando se legalizó ELA, me afilié por una razón que para mí es muy importante; veo que es un sindicato sin ninguna relación con los partidos políticos, con gente seria y responsable…Por otra parte yo me casé con una euskalduna, estoy aprendiendo euskara y vivo el problema de aquí”.
A modo de ejemplo cabe recordar que en 1977 la inflación anual alcanzó el 28%, lo que da la medida de las dificultades sindicales para mantener mediante la negociación el poder adquisitivo de los trabajadores. Poco después, en las elecciones de 1978, ELA obtuvo ocho de los nueve delegados de Funvera.
Las reivindicaciones obreras de Bortziriak también se articularon en torno a ELA en otras empresas como Savera, instalada en Bera desde 1967 y que llegó a contar con 167 trabajadores. El grupo solidario encabezado por Manuel Agirre, Patxi Errandonea y José Ramón Irazoki logró hacerse con prácticamente toda la representación sindical desde el principio siendo cinco los delegados a elegir.
En Laminaciones de Lesaka, empresa que llegó a contar con 2300 personas, ELA consiguió una fuerte afiliación desde el principio en las plantas de esta filial de Altos Hornos de Vizcaya en Bortziriak, contando con militantes destacados como: José Antonio Fontan, Javier Arriola, José Miguel Arruti, Julián Hernández, Xabier Burgaña, Ramón Gaztelu, José Manuel Curto, entre otros. No obstante, en las primeras elecciones de 1978, ELA se quedó con 8 delegados de 27, CCOO obtuvo 9 y los restantes 10 eran para no afiliados (GU).
Estos resultados sindicales no fue óbice para que se iniciara una dinámica reivindicativa muy fuerte, que además se puso en marcha casi de forma simultánea en las tres principales empresas de Bortziriak. Así, Laminaciones, Funvera y Savera vivieron tres huelgas de larga duración entre finales de 1978 y principios de 1979, con la reivindicación principal de lograr satisfactorios convenios propios de empresa. Fueron estos conflictos los que sin duda marcaron la pauta para un futuro de masiva sindicación, hegemonía de ELA y crecientes condiciones laborales y salariales para Bortziriak. Asimismo, empezaron a cobrar más relevancia las huelgas por motivos laborales, que las protestas de raíz política que se habían extendido desde mediados de los 70.
Por ejemplo, en Savera la huelga duró del 18 de diciembre de 1978 al 22 de enero de 1979, y compartió muchas de sus características con el conflicto de Funvera, hasta el punto de que los afiliados de ambas factorías acudían a cobrar en mano la caja de resistencia  al frontón Eztegara de Bera, donde ELA habilitó una oficina provisional para atender a la militancia.
En cuanto a Laminaciones de Lesaka, la huelga se prolongó por espacio de 56 días, empezando el 30 de enero de 1979, logrando un éxito importantísimo, con incrementos salariales brutos de entre el 27% y el 30%. Cabe recordar que entonces un operario de Laminaciones cobraba 110.000 pesetas anuales menos que unos de AHV-Baracaldo, y la lucha por una progresiva equiparación entre los obreros del mismo grupo empresarial fue una reivindicación constante. La huelga no estuvo exenta de tensión, con intervención de la Guardia Civil, concretamente el 18 de febrero y represalias de la Dirección contra miembros del comité de Huelga.
 De todas formas, estos no fueron, ni mucho menos, los únicos conflictos que terminaron en huelga, ya que en  Laminaciones  por ejemplo, se convocaron paros de distinta duración durante la negociación de todos los convenios anuales al menos durante cuatro años consecutivos. De hecho, en 1980 se registró otra huelga prolongadísima, de 73 días, que precedió a las elecciones sindicales en las que ELA se alzaría con la mayoría del comité, logrando en esa época la equiparación salarial con AHV, y base fundamental de su convenio actual.

 Aurelio Gutiérrez.

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