domingo, 28 de enero de 2024

 

NAUFRAGIO MERCANTE "ICIAR", NOVIEMBRE 1963

DON FÉLIX HERNÁNDEZ OSANTE

 


Varios días después del naufragio del mercante Icíar, el 1 de noviembre festividad de Todos los Santos, varias decenas de personas en los que se encontraban grupos de familia acompañados de niños, se acercaron al rompeolas de Santurtzi y desde ahí poder contemplar al buque naufragado. A media tarde, unas veinticinco personas fueron alcanzadas primero por un pequeño golpe de mar y seguidamente por una gran ola que las arrastró al agua, y aunque se salvaron la mayoría de las personas accidentadas, dos de ellas fueron recatadas ya cadáveres, y varias más se dieron por desaparecidas.

Las personas fallecidas el día 1 fueron: Amelia Caicedo Cebreiro, una joven de 29 años, natural de Medín (A Coruña), y Francisco Nieto Fernández, soltero de 68 años y de profesión ajustador, era residente en calidad de huésped en la calle Tívoli nº 11 de Bilbao.



Se da la circunstancia que Amelia se acercó a contemplar el naufragio con su esposo Raimundo García Mer, sus cuñados Benigna García Mer y el marido de esta Antonio Parada, acompañados de Domingo Conchuedo y Jesús Ribalda. Amelia y Raimundo, labradores, llevaban un mes residiendo en Bilbao.

El día 8, a la altura del barco siniestrado aparecería el cadáver de Francisco García Galán, de 28 años, nacido en Santurtzi y domiciliado en el barrio de Kabiezes, y que se había acercado al rompeolas acompañado de su novia, María Teresa Rodríguez, vecina de Ortuella y que fue salvada por los tripulantes del remolcador Altsu. Al amanecer del día 9, apareció flotando junto al contramuelle de Santurtzi el cadáver del niño Juan Antonio Bellver Cruceiro, tenía 11 años y su residencia era en Sestao, su hermano Eugenio se salvaría.

Agradecer a la Cofradía de Mareantes de Portugalete el haberme permitido acceder al “Diploma y medalla de bronce de premio en favor de Don Félix Hernández Osante”, otorgado por el salvamento de un niño y un hombre en el puerto artificial de Santurce el día primero de noviembre de 1963 y al informe donde se detalla el triste accidente.

“El Sr. Presidente de la Sociedad Española de Salvamento de Náufragos en escrito del 3 del actual, dice a esta Comandancia de Marina lo siguiente:



Visto el expediente remitido por V.T. con motivo del salvamento de varias personas de Santurce. Resulta que sobre las 17,30 horas del día 1 de noviembre de 1963, y cuando se hallaban paseando varias personas en el muelle del rompeolas, una gran ola que remontó el muro de protección las hizo caer al agua del puerto artificial. Accidente en el que perecieron cuatro personas, siendo rescatadas unas quince. Los individuos que actuaron en este salvamento y cuya actuación son dignos del mayor encomio fueron: Miguel García Ferrero, que guiado del más noble impulso se arrojó al agua sin apenas saber nadar para salvar a un niño, teniendo que ser socorridos ambos por terceras personas. Alberto Anduiza Henning, que se arrojó por encima del pretil del rompeolas para salvar a un niño de catorce años, consiguiendo su propósito. José Ortiz Unamuno, tripulante del remolcador ALTSU que se lanzó al agua con unos siete salvavidas que repartió entre los accidentados, colaborando además de una manera muy eficaz en el rescate de estos. Félix Hernández Osante, que se lanzó al agua desde el muelle en auxilio de un hombre y un niño, a los que logró salvar.  Fidel Abarategui Beobide, que logró llevar al agua ayudado por dos monjitas un bote sin remos con el que salvó a dos mujeres. El capitán del buque tanque CAMPOCERRADO, D. Pedro González Toba, el Celador Mayor D. José Martínez Fernández, el patrón del remolcador ALTSU, D. Julián Zaracondegui Ubillos y el patrón del bote RECALDE, D. Jesús Goicoechea Macías, aunque en su actuación no tuvieron una directa intervención en el salvamento de los náufragos, cooperaron muy acertadamente en el salvamento de más de un adocena de personas.




Considerando digna de elogio y recompensa la meritoria actuación de D. Miguel García Ferrero, D. Alberto Anduiza Henning, D. José Ortiz Unamuno y de D. Félix Hernández Osante, la Comisión Ejecutiva de esta Sociedad acordó concederles la MEDALLA DE BRONCE DE PREMIO por su humanitario y abnegado proceder. También la citada Comisión tomó el acuerdo de conceder el DIPLOMA DE VOTO DE GRACIAS a D. Fidel Abarrategui Beobide”.

 La Gaceta del Norte, 2 al 11 de noviembre de 1963

Aurelio Gutiérrez Martín de Vidales

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