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jueves, 28 de mayo de 2026

LAVADERO CAMPA SAN ROQUE



LAVADERO campa san Roque

El antiguo lavadero Portugalete me acompaña en la nostalgia al recordar como acompañaba  a mi ama Vicenta Martín de Vidales Millas "La Navarrilla", mientras en su interior ella lavaba la ropa, la propia y la ajena, fuente de ingresos para mantener la prole de sus once hijos. El recuerdo del olor del jabón Chimbo, la frescura del agua, el balde de cinc, el traslado del agua caliente desde la casa de Abatxolo, para suavizar el prelavado de las mantas, la fuerza con la que a modo de centrifugador de manual se estrujaba la ropa, mis hermanas con cierto rubor repartiendo la ropa por las casas, etc.

La campa de San Roque, donde se extendía la ropa para su secado y en primavera se aprovechaba el lugar para varear y coser colchones ajenos, y con ello añadir un sueldo más, etc.

De este y otros lavaderos municipales, solo queda el recuerdo, puesto que hace años que dejaron su lugar a otras construcciones residenciales. El agua corriente sin restricciones en las viviendas, la bombona de gas y el calentador junto a la lavadora, hicieron prescindibles para aquellas mujeres, el gran sacrificio y trabajo ingrato de acudir a los lavaderos municipales. Mujeres para las que no quedan títulos suficientes para valorar y agradecer un trabajo que no fue nada vocacional, pero si imprescindible para sacar a delante cada cual a sus respectivas familias.


Según datos recogidos en la signatura, AHFB-AR00164/003, el 12 de junio de 1889, remitido desde el ayuntamiento de la Villa de Portugalete, se da entrada en la Comisión Provincial de Vizcaya el expediente relativo a la construcción de un lavadero en el punto denominado “ladera de San Roque”, con el resultado de una afirmación al proyecto.

En la memoria explicativa elaborada y presentada el 6 de mayo de 1889 por el Maestro de obras de Portugalete, Francisco de Berriozábal a los regidores municipales se indicaba:

”Todo lo que pueda tender a la conservación de la salud, base primordial de la vida, ha sido constantemente objeto de la investigación de los Ayuntamientos, y siendo la limpieza su primordial elemento, mal podría el Ayuntamiento de la Villa de Portugalete dejar pasar más tiempo sin la construcción de un lavadero evitando a sus administrados molestias y viajes a pueblos limítrofes.



Así es que abastecida de aguas recientemente esta Villa, sería no procurar por la salud si dejando perderse estas, no se utilizaran en edificio de tanta importancia. A llevar semejante necesidad tiende la presente memoria del lavadero que el ayuntamiento de dicha Villa intenta construir en la ladera de San Roque.

El expresado lavadero, cuyos planos se acompañan es de sistema mixto y su planta la forma un rectángulo de veinte metros de fachada por once de fondo. Su distribución consiste en un pequeño vestíbulo, teniendo a su derecha dos pequeños lavaderos para ropa de procedencia dudosa y a la izquierda un local para fumigaciones. Pasando al interior se encuentra en su centro un gran estanque o lavadero general y contiguos a los muros individuales o lavaderos particulares con sus correspondientes llaves y reparaciones. El resto se ocupa en un lugar excusado y un pequeño local para las lejías.

Su emplazamiento se efectuará en la ladera de San Roque próximo al depósito de las aguas, que además de ser un magnífico campo para el tendido de las ropas se utilizarán en su lavado las aguas excedentes después de servir al vecindario, haciendo que por medio de tubería las aguas se introduzcan en las cloacas. Las condiciones reunidas en el lavadero de que se trata son excelentes como puede verse por la planta y alzada que se acompaña”.



El presupuesto que Francisco de Berriozábal presentó al ayuntamiento para la construcción de este lavadero ascendía a 12.559,80 pesetas. Sus partidas se repartían de la siguiente manera: cantería 8.483,60 pesetas; carpintería 2.865 pesetas; albañilería 374 pesetas y hojalatería 837,20 pesetas. 

Este presupuesto, la necesidad de construir un lavadero en esta parte del pueblo, y que además fuera construido en terrenos comunes, evitando así la expropiación de este, facilitó que en pleno municipal los Señores individuos del ayuntamiento y la Junta de Asociados celebrado el 2 de junio de 1889, aprobaran el proyecto de la edificación de un lavadero en la ladera de San Roque.

Tiempo después, y según datos recogidos en el Archivo Municipal de Portugalete, el 17 de marzo del año 1910, por acuerdo municipal, se aprueba que el arquitecto municipal formule un proyecto de lavadero público adosado al que actualmente existe en la campa de San Roque, por ser el punto indicado tanto por su situación como por economía. Queda también acordado que, una vez construido este nuevo lavadero, desparezca el que actualmente exista en la plazuela de Coscojales.



Para la construcción del nuevo lavadero, que estaba presupuestado de antemano por Ayuntamiento en la cantidad de 19.768,32 pesetas, se presentaron tres propuestas en la subasta de las obras por parte de los siguientes contratistas; Martín Goiburu, vecino de Portugalete, Lorenzo de Lazcano, vecino de Bilbao y Javier G. de las Cuevas, vecino de Musques.

Con fecha del 2 de julio se aprueba en el Consistorio municipal que Martín Goiburu fuera el ejecutor de las obras, siendo el presupuesto final que se destinó a tal fin de 18.407,88 pesetas. Como director de la construcción del lavadero en la Campa de San Roque, figura Don Emiliano Pagazaurtundua, Arquitecto de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y Municipal de esta Villa, el cual con fecha del 7 de marzo del año 1911 da por terminado y ejecutado este proyecto, cuya inactividad y decadencia llegaría en la década de 1960.

Aurelio Gutiérrez Martín de Vidales

 

 

 


sábado, 14 de febrero de 2026

LAVADEROS DE SANTURTZI VILLAR-KABIEZES








           LAVADEROS DE SANTURTZI
                                  VILLAR-KABIEZES

  
Para los que leéis mi blog esta entrada no será una gran novedad, como tampoco lo será que llevo desde comienzos del año 2018, fecha en que limpié yo solo el lavadero de Villar, insistiendo para que desde el Ayutamiento de Santurtzi se ponga pie en pared y realice en este lavadero centenario una limpieza integral. Han pasado por el Ayuntamiento: concejales, alcaldesas, la última recientemente con dimisión voluntaria, anteriormente lo hizo una concejala del mismo partido, y a nadie en el Consistorio le ha interesado lo más mínimo este asunto. Es la cultura del no saber ni querer saber nada. Porque llegados a este punto yo soy de la opinión que no hacer nada es destruir nuestro pasado y nuestra cultura.

"En el barrio de Kabiezes desde finales del siglo XIX , existieron dos lavaderos. Uno se construyó en la vega del río Balleni, cerca de la zona que se conocía como la Tejera y el otro en el barrio de  Villar. Aprovechando en ambos casos el caudal de agua de los ríos de nombre Villar y Balleni.

Ambos lavaderos, Balleni y Villar, fueron construidos teniendo en cuenta los proyectos realizados en el año 1887 por el maestro de obras Emilio Otaduy y eran ambos de cielo abierto, un pilón que hacía las funciones de lavadero. La ejecución de las obras del lavadero de Balleni, fueron llevadas a cabo por el vecino de Galdames, Angel Reyzabal en el año 1888 y el coste del remate de las obras ascendió a 700 pesetas coste inferior al que aparece en el proyecto que era de 743,88 pesetas.

Sin embargo, del lavadero de Villar hasta el día de hoy solo nos quedaban referencias de su localización. Referencias del todo exactas porque quienes nos habían dado la información en su día habían limpiado los alrededores y pudieron disfrutar de este lavadero. Por este lugar pasaron muchas mujeres del barrio para lavar la ropa y también muchos niñ@s, hoy abuelos para jugar.


La desidia y una mala canalización de un arroyo convertieron a este lavadero en un almacén de sedimentos que le hicieron  desaparecer en su totalidad. Acompañado de que en su alrededor se depositan todo tipo de restos como piedras, tierras, ramas etc.

Sus dimensiones de unos siete metros y medio de largo con una anchura superior al metro, y de una altura de setenta y cinco centímetros aproximadamente, presentan un volumen de tierra para desalojar considerable. Es prioritario adecentar sus alrededores para que este lavadero, único en Santurtzi forme parte de nuestro Catálogo Histórico Cultural, y que esto sea tratado a nivel municipal, y bajo su responsabilidad esta tarea. Sus más de cien años de vida lo merecen.

Mi trabajo ha llegado hasta su localización, el trabajo de limpieza de la zona y puesta en vista  de las losas del lavado de ropa. Se ha dejado al descubierto cinco metros del lavadero, justo hasta el tubo culpable  de que este lavadero de Villar se entierre por lo que cae por dicho tubo, el resto, para una persona sola restaurarlo totalmente es una tarea de titánes. Marzo 2018"

Aurelio Gutiérrez Martín de Vidales











sábado, 15 de noviembre de 2025

HARRIAK – LAVADEROS DE BERA


HARRIAK – LAVADEROS DE BERA


Durante años y hasta bien entrado el siglo XX, la falta de agua corriente en las casas, obligaba principalmente a las mujeres a acarrear este elemento a sus viviendas y a su vez, a que la limpieza y lavado de la ropa se realizara fuera de ellas. En esta tarea, las mujeres mientras realizaban la colada, realizaban la mayor parte de su actividad social compartida con sus vecinas y familiares.


 En Bera, en una época no muy lejana, si la vivienda o caserío se encontraba cercano a una regata, cada familia  disponía de su propia “harria”, una losa plana, donde realizar el lavado, tal y como se puede apreciar en Eraustea. A veces sucedía que por la lejanía del  agua a las viviendas  se construían, fuentes, askas, lugares de colada, “gobada lekua”, como el caso del situado junto al caserío Garmendiko Borda. 

En otros casos, el ingenio y el aprovechamiento de un manantial eran suficientes para realizar este tipo de construcción. Ejemplo de ello se pueden encontrar en  Malausteko borda. O la “harria” se encontraba como parte anexa a la fachada del caserío, tal y como sucede en Gorostipalo. Por otra parte, aún quedan vestigios de lavaderos primitivos en alguna regata de Bera, tal y como se pueden apreciar los restos del construido en Arano erreka, lugar al que se dirigían mayormente las mujeres  de Malet.


En el casco urbano y periferia de los barrios de Bera y Alzate: en  Ola, Trukeneko borda, Kanttonttiki, Txakurtxulo, y Plaza del Ayuntamiento, así como en el barrio de Zalain, se pueden encontrar lavaderos  que están o en su día estuvieron techados para proteger de las inclemencias del tiempo a aquellas mujeres que  realizaban estas labores de colada todos los días del año.

 Por otra parte, entre los puentes de Ugal zubi y Mukisu zubi, detrás de los maristas, existieron en su día las piedras en el río en las que se realizaba el lavado y las campas donde se extendía la ropa para su secado. La canalización de este tramo del río y con ello la desaparición de un tramo del canal que alimentaba Errotazar, fueron los causantes de que hoy no existan restos de aquel pasado reciente. De igual manera ya desaparecidas son las “harriak” que las mujeres del barrio de Aguerra usaban en el río Bidasoa.

De estos lavaderos, los localizados en Zalain y Ola, se puede decir que están en un estado óptimo, siendo el de Ola el que cuenta con mejor estado de conservación, gracias sobre todo a iniciativas privadas. A  este lavadero en su día se le realizaron unas reformas, entre ellas el cambio del sentido de su tejado que ha beneficiado su conservación. El de Truneko borda, tiene pendiente la reforma de su tejado y el lavadero de Txakurtxulo, sin embargo carece de él. Por otra parte el lavadero de la plaza del Ayuntamiento, únicamente necesitaría una limpieza de su entorno para hacer destacar su presencia. Por último el de Kanttonttiki, estando en la actualidad limpio y curioso, parece ser que en su día estuvo cubierto.

 Una descripción y función de los lavaderos lo encontramos en un panel colocado en el lavadero de Kanttonttiki“.

“ Beztalde antzina toki hauek sekula funtzio soziala betetzen zuten emakumeei, lixiba egiteaz gain, herriko bertze emakumeekin egoteko probezten zutelakoz.
Lixiba egiteko lehenbiziko etxean, arropa kupel batean paratzen zen arropa hauen gainean oihal bat paratu eta egur ikatzaz eta erremuaren hostoz bete ondotik, behin ete berriz  ur erakina gainetik botatzen zen arropa ongi garbitu arte. Hau Egin eta arropa garbitokira eramatzen zen eta han xaboinarekin igurtzi eta urberrituz lixibariakabera ematen zioten.”

 Los lavaderos  nacen de la necesidad de proteger arroyos, regatas e incluso manantiales, ante los abusos que se cometían en ellos con los lavados de ropa. Son lavaderos de uso público y era obligatorio lavar la ropa en ellos, sobre todo en núcleos urbanos.

Por otro lado, antaño cumplían una gran labor social, pues eran también lugar de reuniones, ya que mientras realizaban este trabajo se relacionaban con otras mujeres. Para realizar la colada primero en casa se colocaba la ropa de manera ordenada en la cuba y sobre ella se ponía un trapo donde se colocaba ceniza de carbón vegetal y hojas de laurel, para a continuación verter agua hirviendo sucesivamente hasta que la ropa se consideraba lavada. Después esta se llevaba al lavadero donde se procedía al enjabonado y aclarado”.

En la mayoría de los casos el jabón empleado era de elaboración propia, a base de mezclar sosa, grasa, aceites y otros componentes. La función principal de la ceniza no era otra que la de blanquear la ropa y para conseguir un olor agradable de esta, indistintamente se usaba las hojas de laurel y otras plantas aromáticas.

Toda esta labor, era ardua y penosa,  remojar la ropa, el proceso de calentarla, su aclarado y por último el tendido, en la que también había que contar con el traslado de la ropa al lavadero, en viajes de ida y vuelta, en el mayor de los casos con los baldes en la cabeza, suponía una de las tareas domésticas más desagradables y sacrificadas. Por ello, no era raro encontrar familias que para llevar a cabo estas tareas, contrataran a mujeres lavanderas que por un módico precio las realizaran.

Desde aquí, un homenaje y reconocimiento, para todas aquellas mujeres,  que a pesar de la dureza de este trabajo, unidas a otras tareas y usos como blanquear las paredes de las casas, arenar los suelos de madera, trabajos en las huertas, etc. fueron los pilares de las familias.

Aurelio Gutiérrez Martín de Vidales.



domingo, 25 de mayo de 2025

 

LAVADERO EN EL BARRIO BILLAR 2025

7 AÑOS DE PROMESAS, 7 AÑOS DE MENTIRAS

Cual si fueran los ojos del río Guadiana, así pretendo desde el año 2018 que sea  la recuperación de nuestro Patrimonio Municipal, en este caso concreto la del antiguo lavadero del barrio Billar. Deseos que aparecen y desaparecen según las circustancias.

Cuando el pasado año retomé la llamada de atención con una  publicación que trataba sobre el lavadero de Billar,  pieza única  que data de finales del siglo XIX, un conocedor de primera mano de la actividad municipal me avisó: Aurelio, tú que tienes experiencia en estas lides y el culo pelado de ir a bodas y bautizos te digo; que sin adquisición política conocida, (puntúa si eres cercano a los que se coordinan en los órganos de gobierno munipal), ni ser  funcionario público, o familiar cercano de tal y cual,  o correveidile de pro, etc., tienes las horas contadas, el lavadero se queda como está, y alegre estarás sino entra en juego la piqueta demoledora.

                                                                2018
                                                                  2023
                                                         2024

Entonces ya me imaginé que mi propuesta no sería un camino de rosas, ni tendría el empaque popular como lo sería la celebración de un desfile militar o sucedáneo, o un lugar central para celebrar un festival de música, pero en mi fuero internó pensé; dentro de los actos y festejos del 950 aniversario a celebrar en Santurtzi el próximo 2025, igual algún Responsable de Festejos o del Departamento de Cultura municipal hace un hueco en su escaleta de beneficiarios y con la inversión de unos pocos euros y ganas el proyecto sale adelante. A lo que añado  que ante su renovada presencia las amamas del lugar hubieran podido  retoñar sus recuerdos. 

Pero por  el momento, ya veo que este año ver cumplido el mandato de la recuperación  de nuestro Patrimonio Histórico Cultural, para sonroso de alguno, solo quedará en  el olvido y en los panfletos electorales al uso. Así que no me cuesta manifestar que mientras tanto siga el lavadero  en su estado actual, yo ni olvido, ni os voto.

Hasta el próximo año…

https://aureliogutierrez.blogspot.com/2018/04/de-santurtzi-en-el-barrio-de-kabiezes.html

https://aureliogutierrez.blogspot.com/2023/04/el-lavadero-de-villar-kabiezes.html

https://aureliogutierrez.blogspot.com/2024/03/el-lavadeo-de-billar-2024-cercana-la.html

Aurelio Gutiérrez Martín de Vidales

domingo, 21 de abril de 2024

 

FUENTE DE “SORÍAS”



Tal y como llevo haciendo años atrás, llegando la primavera aprovecho un día para subir al monte Serantes, y bordeándole, pasar por la fuente de Sorías y sacar algunas fotos del lugar.

Este año a diferencia de los anteriores me encuentro con un impedimento, se ha colocado una valla metálica en el camino impidiendo el acceso a la fuente. A partir de aquí solo queda denunciar este hecho, y que desde los que tienen responsabilidad municipal pongan cada cosa en su sitio. Confianza en que esto suceda, ninguna.



La regata de nombre Sorías que deja correr sus aguas por la vertiente sur del Monte Serantes, y que junto a las aguas de estas otras regatas: La Magdalena, Molino de Mello, Villar y Balleni, toman finalmente el nombre de río Ballonti, hace tiempo, en una parte de su recorrido, donde estuvo y está un manantial que tiene su nombre “fuente de Sorías”, se construyó una presa, pilón o abrevadero que cumplió diversas funciones dependiendo del uso que se le quisiera dar. 

Este abrevadero a diferencia de aquellos que se usaban indistintamente para dar de beber al ganado y en casos lavar la ropa, dispone de una “harria” piedra contra la que se frotaba la ropa para su limpieza, independiente del pilón de aguas, cumpliendo las funciones de lavadero. Este detalle hace especial y pieza única por la que debiera ser protegida y conservada, y por ello, que no corra el mismo camino de los lavaderos ya desaparecidos.



Así mismo disponía de un caño que a modo de fuente servía para saciar la sed de aquellos que se acercaban a ella. Es de señalar que su entorno estaba totalmente rodeado de praderas donde hasta hace bien poco pasteaba el ganado mayormente vacuno.

 Aurelio Gutiérrez Martín de Vidales

martes, 5 de marzo de 2024

 

EL LAVADEO DE BILLAR 2024



Cercana la primavera y las fiestas escolares de Semana Santa, Asier, profesor de Primaria de una escuela de Kabiezes propuso la tarea a las niñas y niños de su clase que preguntaran en casa, sobre todo en la de los abuelos, como pasaban ellos las vacaciones de Semana Santa.

Loretxo, una de sus alumnas, aprovechando que ese domingo iría como de costumbre a casa de sus abuelos a comer la tradicional sopa de cocido, garbanzos y carne con tomate acompañada de alguna pelota de carne, en los postres trasladó esas preguntas a sus abuelos.

                                                                      2024

Su amama Avelina, la contó que uno de los recuerdos más agradables que conservaba era que con su edad aprovechaban los días de vacaciones y el buen tiempo para ir a la “piscina” que no era otra que el lavadero de Billar. Allí se juntaba la chavalería de barrio compartiendo juegos y meriendas.

Por lo que contaba Avelina, esa piscina fue anteriormente un lavadero que se construyó alrededor del año 1890, a la que su madre acudía a lavar la ropa, y que junto al que había en Balleni, este cubierto, reunía las condiciones de ser un lugar social donde se reunían las mujeres trabajadoras del barrio de Kabiezes.

                                                              2022

Añadió que el con el tiempo estos lavaderos fueron relegados por las lavadoras, y la llegada del agua a los domicilios.Y pasando los años, las familias como ella misma empezaron a disfrutar de estas fiestas fuera del pueblo, con lo que la piscina se fue llenando poco apoco de tierra y olvido.

De hecho, le contó Avelina a su nieta, que casualmente su aitite León, desde el año 2018 que lo redescubrió, todos los años desde esa fecha reclamaba a diversos miembros del Ayuntamiento para su rehabilitación y que así las personas del barrio conocieran su presencia física. De hecho en ese año 2018 lo limpió hasta donde pudo, dejando la tarea pendiente a sus propietarios, el Ayuntamiento. Casualmente tenía unas fotos recientes de su estado actual.

                                                                              2018

Escuchada la historia, Asier persona inquieta y gustosa de la historia y tradiciones de su pueblo Santurtzi, con el asentimiento de los alumnos de su gela, les propuso: si el Ayuntamiento,  no se hace cargo de este Valor Cultural, un día iremos todos juntos, provistos de vuestras  palas, rastrillos y baldes playeros y les demostraremos que con la Fuerza de la Voluntad sacamos este Monumento adelante.

Aurelio Gutiérrez Martín de Vidales


sábado, 22 de julio de 2023

 

LAVANDERAS Y LAVADEROS


A comienzos del siglo XX fue una plena reivindicación la construcción o la edificación de techumbre en aquellos lavaderos ya construidos. La riqueza de este documento radica en que a diferencia de otros está firmado exclusivamente por mujeres trabajadoras. 

Las que suscriben de profesión lavanderas vecinas y domiciliadas en Gallarta, ante Usted respetuosamente exponen:

Que es tal la necesidad que se siente por estar al descubierto los lavaderos llamados del Ser que no dudan será atendida la petición de las exponentes que piden sean cubiertos en la brevedad posible por ser de tal imperiosa necesidad atendiéndose a las razones siguientes:

1º A dichos lavaderos acuden diariamente algunos ciento de mujeres, una para el lavado de sus propias ropas, y otras que se ganan el sustento con esa ocupación.




2º. En días de invierno da compasión ver a estas infelices expuestas a la inclemencia del tiempo, desde la mañana a la noche, y en el verano bajo un sol abrasador sin aire respirable por estar situados estos lavaderos en lo profundo de un barranco.

3º. El ayuntamiento que lleve a cabo la feliz idea de cubrir estos lavaderos, recibirán la bendición de estas desgraciadas mujeres que se ven en la precisión de dedicarse a tan rudo trabajo para dar un pedazo de pan a sus hijos, y, es más, cuantas enfermedades se evitarán tomando las medidas propuestas y gastos de socorros domiciliarios al municipio.

                                                                              ZIERBENA

Suplican a esa corporación que tomando en consideración este escrito y hechos los estudios de las obras que sean necesarias, acuerden sean cubiertos los citados lavaderos del Ser, por ser los que mejores condiciones reúnen de la localidad por su abundancia de agua. Gallarta 21 de marzo 1900.

Aurelio Gutiérrez Martín de Vidales

domingo, 27 de noviembre de 2022

LAVADERO EN EL BARRIO DE AZETA

 

LAVADERO EN EL BARRIO DE AZETA



Expediente relativo para la construcción de un lavadero en el barrio de Aceta. AHFB-AR00164/008

El 16 de marzo de 1893 el secretario del ayuntamiento de Portugalete  Eusebio de Santamaría, levanta un acta de certificación en la cual se señala que en la sesión celebrada  en esta Corporación municipal  celebrada el 9 del mes actual, se acuerda que fuera nombrada una comisión formada por los concejales, Pablo Carranza y Modesto García Borreguero, acompañados por el Maestro de Obras Francisco de Berriozabal para que formulen el oportuno proyecto de lavadero que es necesario construir en el barrio de Aceta para el mejor servicio principalmente de los habitantes del barrio.

 En dicho informe, que fue presentado el 15 de marzo, se incluye un plano elaborado por el Maestro de obras Francisco Berriozabal y Garmendia señalando que dicha obra cuenta con un presupuesto de 3.580 pesetas con 10 céntimos en el que se detallan las obras que se consideran necesarias para la realización del proyecto. La Comisión además suscribe que, cumpliendo con lo acordado con el ayuntamiento en sesión del nueve del actual, ha procedido en primer término a reconocer el punto más conveniente donde poder instalar el lavadero objeto de su comisión y después a la formación del proyecto que se acompaña.



 También puntualizan que las condiciones en que se encuentra el barrio de Aceta no son nada apropósito para proponer diferentes soluciones, y, por lo tanto, en cuanto al punto designado creen llevar los requisitos necesarios al objeto que se destina, si el propietario del terreno consiente en circunstancias ventajosas hacer uso del mismo.

 Se encuentra esta propiedad a la margen izquierda de la carretera que de esta Villa se dirige a Burceña, frente al Colegio de Santa Ana y a unos 16 a 20 metros de distancia en dirección a Bilbao, de la alcantarilla que partiendo de dicho colegio termina en el mar, cuyos expresados terrenos pertenecen a la Compañía del ferrocarril de Galdames a Sestao.



Dicho alcantarillado fue construido en un proyecto del año 1885 en el que participó una vez más el Maestro de obras Francisco de Berriozabal. Su finalidad era el que las aguas fecales de las viviendas del barrio de Azeta fueran dirigidas al mar. Además, hay que tener en cuenta que en aquellos años los moradores de la calle Sotera de la Mier rondaban los 400 vecinos.

Este lavadero para los años 50 del anterior siglo ya estaba fuera de uso, conservándose únicamente sus ruinas hasta que, a raíz de las reivindicaciones vecinales llevadas a cabo principalmente entre los años 1979/1980, provocadas estas por el alto índice de accidentes mortales en el tramo de carretera que transitaba por el barrio de Azeta, obligaron a que la autoridad competente tomara la decisión de reformar la carretera, lo que trajo consigo la desaparición de las ruinas del lavadero.



 Particularmente me acuerdo perfectamente de estas ruinas, puesto que cuando comencé a trabajar con 18 años en AHV, año 1973, mi camino hacia la entrada a la factoría por la Iberia era partir de Abatxolo para bajar por las escaleras frente a la escuela y alcanzar así el barrio de Azeta, y una vez en la carretera ver casi en frente el lavadero.

 Aurelio Gutiérrez Martín de Vidales

 

miércoles, 1 de julio de 2020

LAVADEROS EN ARANAZ-ARANTZA


LAVADEROS  EN ARANAZ-ARANTZA


Durante años y hasta bien entrado el siglo XX, la falta de agua corriente en las casas, obligaba principalmente a las mujeres a acarrear este elemento a sus viviendas y a su vez, a que la limpieza y lavado de la ropa se realizara fuera de ellas. En esta tarea, las mujeres mientras realizaban la colada, realizaban la mayor parte de su actividad social compartida con sus vecinas y familiares.


 En Arantza, en una época no muy lejana, si el caserío se encontraba cercano a una regata, cada familia  disponía de su propia “harria”, una losa plana, donde realizar el lavado. A veces sucedía que por la lejanía del  agua a las viviendas  se construían, fuentes, askas,  lugares de colada, “gobada lekua”, tal y como se puede apreciar en las concentraciones de caseríos en los barrios de : Aientsa, Azkilarrea, Eguzkialdea, y Bordalarrea. En otros casos, el ingenio y el aprovechamiento de un manantial eran suficientes para realizar este tipo de construcción. 


En el casco urbano de Aranaz  se pueden encontrar lavaderos  que están techados para proteger de las inclemencias del tiempo a aquellas mujeres que  realizaban estas labores de colada todos los días del año. Son lavaderos de uso público y era obligatorio lavar la ropa en ellos, sobre todo en núcleos urbanos.


Los lavaderos urbanos, antaño cumplían una gran labor social, pues eran también lugar de reuniones, ya que mientras realizaban este trabajo se relacionaban con otras mujeres. Para realizar la colada primero en casa se colocaba la ropa de manera ordenada en la cuba y sobre ella se ponía un trapo donde se colocaba ceniza de carbón vegetal y hojas de laurel, para a continuación verter agua hirviendo sucesivamente hasta que la ropa se consideraba lavada. Después esta se llevaba al lavadero donde se procedía al enjabonado y aclarado.


En la mayoría de los casos el jabón empleado era de elaboración propia, a base de mezclar sosa, grasa, aceites y otros componentes. La función principal de la ceniza no era otra que la de blanquear la ropa y para conseguir un olor agradable de esta, indistintamente se usaba las hojas de laurel y otras plantas aromáticas.


Desde aquí, un homenaje y reconocimiento, para todas aquellas mujeres,  que a pesar de la dureza de este trabajo, unidas a otras tareas y usos como blanquear las paredes de las casas, arenar los suelos de madera, trabajos en las huertas, etc. fueron los pilares de las familias.


                                      Nire lagun mina, Patxi Larretxea

Aurelio Gutiérrez Martín de Vidales.